Opinión

El ombudsman que necesitamos / Cinefilia con derecho

La figura del ombudsman en México ha venido cobrando mayor importancia en los últimos años, no sólo al fortalecérsele para que pueda interponer acciones de inconstitucionalidad o iniciar las averiguaciones por violaciones graves a los derechos humanos que antes estaban reservadas para la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sino además en la medida de que con las diversas reformas que ha experimentado nuestra Constitución Política, principalmente la de junio del 2011, los derechos humanos pasaron a ser el leit motiv de todo el andamiaje jurídico mexicano y por ende la piedra angular a partir de cual nace y se interpreta toda la normatividad.

En la medida que se va fortaleciendo la figura del comisionado de derechos humanos, me parece que el amparo va pasando a un segundo plano, a pesar de que esta última figura procesal constitucional es el medio por excelencia de protección de derechos humanos. Y es que a diferencia del amparo, que sigue siendo técnico y formal, la queja ante derechos humanos se torna más abierta, menos compleja de interponer y menos aún de comprender, y a pesar de que sus efectos aún son limitados cada vez son más los usuarios de ella, tal vez complementada por la interposición de amparos. Me parece que política y mediáticamente, la diferencia es que el formulismo magistral de“la justicia de la unión ampara y protege a…”  tiene una connotación dirigida hacia el peticionario del amparo más que a la actuación de la autoridad, en cambio la recomendación va dirigida a la autoridad, la acusa de violadora de derechos humanos, de ahí su mayor peso psicológico.

La protección de los derechos humanos es además un duro trabajo de quienes se toman esa tarea, se trata de ser valientes pues no sólo se enfrentan a poderes políticos y jurídicos sino que muchas veces se ven enredados de igual forma poderes fácticos y económicos peligrosos. El caso extremo, y una de mis películas favoritas sobre los derechos humanos y su protección, lo encontramos en Hotel Rwanda (2004, Terry George) donde el gerente de un hotel termina siendo el protector de un conjunto de refugiados que son amenazados con ser asesinados por la tribu rival. Usando todos sus recursos (sociales y económicos) logra detener la matanza de aquellos que se refugian en su hotel, un final feliz en la ficción pero que en la realidad significó un terrible genocidio.

La película es, además, ejemplo de que también la figura de ombusman puede ser un fiasco si no hay compromiso, las tropas de la ONU (supuestamente protectoras de los derechos humanos) llegan al hotel donde están refugiados los tutsis, sin embargo lejos de rescatarlos o protegerlos el comando sólo va a evacuar a los europeos ahí atrapados. Una crítica dura al papel de los soldados de pacificación de la ONU (que vemos también en Tierra de Nadie) y su nula intervención en la masacre que significó la muerte de más de un millón de tutsis.

Por todas estas razones el nombramiento de ombudsman a nivel nacional o local es un asunto en que está interesada la sociedad en todo su conjunto, en que no obstante ser facultad de los congresos, la sociedad se interesa y participa, como en el caso de Aguascalientes que conforme a la convocatoria expedida por el H. Congreso los candidatos son propuestos por las asociaciones civiles, pero además hay una sesión de la Comisión de Derechos Humanos en que pueden participar todas aquellas ONG’s que quieran dar su punto de vista sobre aquellos que se encuentren en el supuesto de los requisitos señalados en la ley.

No sé los antecedentes de todos los candidatos, sin embargo conozco a don Jesús Eduardo Martín Jáuregui, a quien estimo por las enormes enseñanzas que ha dejado en mí ya como maestro en las aulas o en la vida, siempre tomar un café o disfrutar de una comida a su lado es una tertulia cultural que puede enriquecer a cualquiera pues su charla va de lo simple a lo erudito. Además de persona culta, es ejemplo de honestidad y valentía, preparación y es consecuente en sus acciones, si además le sumamos que es un gran jurista, no me queda la  duda de que es el ombudsman que necesitamos.

 

rubendiazlopez@hotmail.com

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Rubén Díaz López

Rubén Díaz López

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