Huertos comunitarios Convive Feliz, un espacio para cultivar convivencia ciudadana - LJA Aguascalientes
10/08/2020


  • Actualmente existen tres huertos ubicados en Guadalupe Peralta, Insurgentes y López Portillo, en enero construirán otro en Línea Verde

 

Comenzado todo como un simple proyecto de vecinos, los huertos comunitarios del Convive Feliz han dado mayores resultados de los esperados, superando expectativas de las autoridades municipales y de quienes están al frente de estos proyectos.

La Jornada Aguascalientes visitó uno de los tres huertos comunitarios que se tienen hasta el momento con el programa Convive Feliz, ubicado en la calle Desiderio Macías Silva en la colonia Guadalupe Peralta, los otros dos se encuentran en la colonia Insurgentes y López Portillo.

En todos participan desde niños, jóvenes y adultos hasta los abuelos, “es que no sólo venimos a cosechar sino también a cultivar amistades”, indicó una de las líderes de los grupos núcleo que trabajan los huertos. El de Guadalupe Peralta cercano a la Línea Verde fue el proyecto piloto que ahora se ha convertido en un espacio favorito de los vecinos aledaños a esta colonia.



Cuenta con todo una instalación que lo hace 100 por ciento ecológico, algunos integrantes del grupo explicaron la “Lombricomposta”, la cual consiste en varios botes grandes con tierra procesada orgánicamente, es decir, tiene un PH neutro que abona a las jardineras, macetas y camas de cultivo; el proceso se da a través de la lombriz californiana que tiene cinco corazones y seis pares de riñones, “no es cualquier lombriz, es especial por sus características”, es de color rojiza, hermafrodita, y de bipartición, es decir, que si por accidente la llegan a cortar una parte o lastimarla, ésta se regenera con el tiempo.

A estas lombrices se les da de comer cada ocho días plátanos o frutas dulces ya que no les gusta lo cítrico y además les ayuda a reproducirse más rápido. Hace la función de descomponer y desintegrar la comida para abonar la tierra además contiene mucha proteína y crea un líquido llamado humus que se convierte en un fertilizante poderoso, “con 600 mililitros se diluye en diez litros de agua, se coloca en las hojas y hace que tenga un color más verde y vivo”, la tierra tarda aproximadamente mes y medio en estar lista para abono.

Si las lombrices son deshidratadas, se produce una harina de lombriz con las que se hacen galletas y cápsulas que toman los fisicoculturistas por su alto contenido de proteínas; un kilo de estas lombrices llegan a costar alrededor de tres mil pesos por ello estos hombres y mujeres se comprometieron a no desperdiciar la “fabriquita” que con recurso municipal y su trabajo se logró construir.

Antes de iniciar el proyecto los interesados en formar el grupo núcleo se capacitaron con una ingeniera agrónoma oriunda de Querétaro quien los visita mensualmente para continuar con sus capacitaciones y responder dudas.

Con el poco espacio que se pudo conseguir el grupo núcleo de no más de 20 personas han logrado construir un pequeño huerto con un amplio surtido de especies entre frutales, de ornamento y verduras, “nos comprometidos a mantener este huerto surtido, vivo y con las puertas abiertas a todo el interesado”. Por ahora han ocupado este año en recuperar las semillas para después todo lo que se produzca sea repartido entre los vecinos trabajadores del huerto y así ayudar un poco en la economía familiar con alimentos naturales y sin costo.

La primera semilla la trajeron de Querétaro de un huerto con biotecnología, por lo cual estaba 100 por ciento libre de químicos y fertilizantes artificiales; los huertos comunitarios trabajan para que el resto de las semillas y productos continúen así, libres de todo producto artificial dañino para la salud.

Baño seco

Este lugar cuenta con un espacio especial para los desechos humanos llamado Baño Seco, este consiste en una taza especial con dos divisiones, una para el líquido y otra para el sólido, el mingitorio y lavamanos están conectados a un biofiltro que ayudan a mantener húmeda la composta que se encuentra en la parte de atrás del huerto. Cuando una persona defeca, cubre con tierra y ceniza para evitar el mal olor y ayude a degradar. Se cierra la taza seis meses y se pasa a la otra cámara en donde se mantiene un año cerrado creándose una composta que sirve sólo para árboles de sombra y no frutales, ni camas de cultivo por el contenido con el cual se creó.

Atrás cae el producto del baño seco en donde se tiene un tragaluz para que se metan los bichos y no “echen a perder” la composta. El líquido pasa por siete capas como filtro de tezontle, arena, grava y otros materiales hasta que deja la orina limpia y pueda regarse “aquí se ahorra el agua hasta el último recurso”.

Con la finalidad de utilizar el agua de lluvia, el techo tiene una ligera inclinación para poder sacar el agua de la lluvia hacia una cisterna de ferrocemento con capacidad de diez mil litros y se usa para las camas de cultivo.

Su huerto está detalladamente organizado con áreas especiales para cada cosa, en primer lugar los amárcidos, pequeñas cajas con tierra abonada en donde siembran la semilla para seleccionar las plantas para las camas de cultivo.

Este lugar cuenta con semillas de girasol, lechuga americana, chile, rábano, betabel, plantas medicinales como albahaca, plantas de adorno, jitomate, zanahoria, amaranto, elote, frijol, entre otras más.

Ahora con el cambio de administración municipal Luz María Valdivia, coordinadora del programa Convive Feliz, indicó que el seguimiento de estos huertos está en manos de la gente pues el gran trabajo no depende del gobierno, sino de que los usuarios realmente lo trabajen y no lo dejen caer, “un gobierno sólo da las herramientas necesarias pero la gente es quien le da forma a todo proyecto”.


Razón por la cual, entre ambas parte se creó una asociación civil, la cual estará solicitando el espacio en comodato para que, a pesar de las administraciones municipales, el huerto siga siendo operado “el huerto se llama comunitario porque es de todos y entonces todos nosotros no dejaremos que nos lo quiten” concluyeron los vecinos del Guadalupe Peralta.

Para integrarse a este huerto sólo requiere de tener gusto por las plantas y disposición de trabajo en equipo, ya que una de las normas de los huertos es que aquella habilidad que tiene cada persona se unifique y se logre un trabajo único que haga exitosos estos huertos.

En un inicio se tenía alrededor de 20 visitantes por semana ahora no sólo son visitantes sino que se han convertido en usuarios trabajadores del huerto, jóvenes preparatorianos que lo vistan para sus tareas así como grupos grandes de universidades, quienes tienen los conocimientos teóricos pero buscan los conocimientos prácticos, “nosotros les mostramos y ellos nos enseñan cosas nuevas, todo es un trabajo en equipo”.

Amas de casa, mamás, esposas, padres, albañiles, familias enteras y adultos mayores organizan sus quehaceres diarios para participan en este huerto, diseñando un plan de actividades semanales que se dividen dependiendo de los trabajos y actividades que tengan los usuarios, todo ello de forma gratuita no se requiere aportar alguna cantidad monetaria para entrar, sólo el capital humano.

Debido al éxito, el Convive Feliz y el Instituto de Convivencia Línea Verde gestionaron recursos para la construcción de uno más sobre la Línea Verde en el mes de enero, con recursos federales.

 

Foto: Gerardo González

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