Los legisladores mexicanos no entienden la gravedad del problema migratorio – LJA Aguascalientes
24/09/2020


  • Caravana Emeteria Martínez exige a México cumplir con la Ley Nacional de Migración
  • Diputados locales ofrecieron ayudar “hasta donde podamos y con lo que podamos”

Seres extintos en el mapa del Estado y las instituciones, a las madres de migrantes desaparecidos no les queda más alternativa que esperar el auxilio divino. Fe, dios, esperanza, consuelo y fortaleza son palabras enraizadas indisolublemente en la base de su vocabulario.

Durante nueve años consecutivos un grupo de estas mujeres ha subido desde centroamérica hasta México para ver si su larga búsqueda, por fin, ofrece resultados. Ayer la Caravana Emeteria Martínez se internó por vez primera en Aguascalientes, tierra cruzada por vías férreas que corren hacia la mortífera frontera norte.

El autobús verde olivo se estacionó a las 14:50 sólo a unos pasos de la entrada a la sede del Poder Legislativo. “Movimiento Migrante Mesoamericano” se leía a un costado del coche.

Martha Sánchez Soler representa a las 45 madres que, tras decenas de horas en carretera, entran a coro para pedir justicia.

“Vivos se los llevaron, vivos los queremos”. “Queremos justicia. ¿Cuándo? Ahora, ahora, ahora”.

La oradora habla con la sinceridad que otorga el peregrinaje: “Si a mí me preguntaran ¿cúal sería tu sueño? Yo contestaría: que los compañeros legisladores con los que estamos intercambiando tomaran verdadera consciencia de la magnitud terrible del problema migratorio en México, de la gran cantidad de muertes. Si sólo lograran dimensionar el sufrimiento, la tristeza, la desolación y la desesperanza de tantísimas familias, yo me daría por bien servida y les agradecería mucho su atención”.

La declaración no es para menos. Desde hace años, en México, los migrantes reciben trato infrahumano tanto de autoridades como de bandas criminales que los enrolan, secuestran, asaltan, extorsionan y matan.

La ola de asesinatos no ha generado cifras oficiales. Hoy se habla de 70 mil migrantes desaparecidos; tan solo la Caravana Emeteria Martínez tiene registros de siete mil.

La Ley Nacional de Migración, aprobada de manera unánime por el Congreso federal en 2011, refiere Martha Sánchez, ha fracasado.

En el país los procesos migratorios son inseguros, no está garantizado el goce de los derechos humanos, y no existe la igualdad entre ciudadanos en tránsito y ciudadanos mexicanos.

“A través de la lucha social de un grupo de migrantes que entraron a la Cámara de Diputados y de Senadores justo cuando se estaba discutiendo la última versión de la ley, logramos eliminar dos o tres artículos que eran nocivos, logramos incorporar el artículo 2, fue el decálogo de los derechos humanos de los migrantes. Todos estábamos contentos, si bien no era todo lo que queríamos, habíamos avanzado mucho”.

Un centenar de sillas fue colocado en el vestíbulo del Poder Legislativo. En ellas se tomaron un respiro, entre otros, madres y familiares de los desaparecidos María González Marques, Nelson Heriberto Gomes Nieto, Fredy Antonio Santos Hernández, Luis Roberto Melgar Gomes, Francisco Leiva Collado, Mauricio Arévalo, Óscar Cañizales y Daniel Antonio Calderón.

Las mujeres estaban en silencio, escuchaban atentas el discurso, como si aguardasen una oración capaz de dar descanso.

Todas portaban fotografías de buen tamaño con los rostros de sus migrantes; algunas llevaban dos, una sobre el pecho y otra sobre la espalda.

Al emitir el reglamento Ley Nacional de Migración, el Poder Ejecutivo terminó por deshacer los logros. Para conseguir una “visa” en México, el migrante debe presentar documentación bancaria y laboral.

“Es una gran cantidad de requisitos que ninguno puede cumplir”, aseguró Sánchez. “Nuestras compañeras vienen documentadas a México por los acuerdos que tenemos para la caravana, nos dan todas las facilidades del mundo. Ellas lo han dicho mil veces: a nosotras nos tratan muy bien, pero a nuestros hijos los tratan muy mal”.

En la mesa que corona el lugar del foro se encuentra la Comisión de Asuntos Migratorios, además de Aldo Fernández Guerra, coordinador de la Oficina de Atención al Migrante, y José Alejandro Tostado, encargado de la delegación del Instituto Nacional de Migración.

En el micrófono toca turno a la representante de las madres guatemaltecas, quien no duda en “exigir justicia al gobierno mexicano… Que se aplique la Ley de Migración que ustedes aprobaron en 2011”.


La representante de El Salvador es una ciudadana joven. Ha pasado los últimos 11 años de su vida tras la huella del hijo que un mal día sencillamente se esfumó.

Caminar por México, expone, la hace “estar tan cerca del sufrimiento de mi hijo cuando pasó por esta tierra, no lo encuentro”.

Las viajantes saben a la perfección que el sexenio del panista Felipe Calderón estuvo “marcado” por las operaciones de la delincuencia organizada, uno de cuyos objetivos fue el sector migrante.

Las peticiones de la Caravana son sencillas, quieren garantías para que los migrantes puedan transitar por zonas seguras sin ser molestados, quieren conocer los nombres de los miles de cuerpos encontrados.

En el grupo también hay valentía. Las mujeres saben que en el país hay múltiples “cementerios clandestinos”.

Si la situación continúa como hasta ahora, señalaron a los políticos locales, los tratantes de personas no tendrán más que alargar la mano para seguir como beneficiarios de “un negocio redondo”.

“Escuchen esto, ustedes que tienen el poder de hablar en los congresos”, les dijo la representante de Nicaragua, quien rompiera en llanto al relatar las imágenes de una hija localizada en la prostitución.

Aguascalientes es sitio de paso. El gobierno se presenta con cartas de relativa seguridad y se sabe de problemas con migrantes sólo de manera esporádica.

A penas a principios de octubre un quinteto de hondureños fue atracado, golpeado y amenazado para unirse al cártel de Los lobos de Sinaloa.

Durante el encuentro, Marco Antonio Delgado, presidente de la Comisión de Asuntos Migratorios, mencionó que “esta honorable legislatura no desfallecerá para realizar los esfuerzos necesarios ante la evidente necesidad de solidarizarse con todos los padres y madres que hoy forman parte de esta caravana”.

Después de unas palabras de reconocimiento Oswaldo Rodríguez, secretario del mismo órgano, formuló un “compromiso”.

“Vamos a hacer algo por ustedes, lo haremos hasta donde podamos y con lo que podamos”.

La Caravana Emeteria Martínez partió hacia Guadalajara minutos después de cuncluir la ceremonia.

 

Foto: Roberto Guerra

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