¡Miente señor gobernador! - LJA Aguascalientes
18/06/2024

México y Aguascalientes según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) están muy lejos de los primeros lugares en matemáticas aunque José Carlos Lozano de la Torre, con enfermiza mitomanía, presuma rabiosamente lo contrario a través de los medios masivos de comunicación y en sendas planas en diarios y revistas pagadas con dinero público. Es ya una costumbre en el gobernador atentar contra la inteligencia y el sentido común de la población pensante. De acuerdo a los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos PISA 2012 que la OCDE realiza cada tres años, Aguascalientes sufrió un grave retroceso comparado con 2009, asomando la espectacular mentira del ejecutivo estatal que anunció con singular frenesí que nuestra entidad fue la mejor evaluada en matemáticas. Su delirio se derramó como espuma de champán al afirmar que “somos líderes en matemáticas en el mundo” según consigna una nota periodística de La Jornada Aguascalientes del pasado 5 de diciembre. Lo cierto es que el informe de la OCDE, organismo que tiene su sede en París y que cuenta con oficinas de representación en Washington, México, Berlín y Tokio, fracasó en su intento por matizar el rezago educativo de México, país que le aporta millones de euros anualmente para su sostenimiento. Desde 1994 en que Carlos Salinas de Gortari firmó el Tratado de Libre Comercio y decidió incorporar a México a la OCDE para lanzarlo por la vía “fast track” al primer mundo, miles de millones de pesos se han dilapidado en el pago de membresías, estudios, viajes, sueldos, proyectos e investigaciones que de nada han servido para superar el rezago educativo nacional que coloca a México en los últimos lugares de los países miembros de la OCDE. Sólo el uno por ciento de los mexicanos se gradúa en educación media superior después de los 25 años y el 20 por ciento en el nivel superior. Somos el tercer país con el porcentaje más alto de jóvenes “ninis”, el undécimo lugar en desempleados con educación universitaria, el penúltimo en estudiantes que egresan del bachillerato y en suscriptores de banda ancha fija por cada 100 habitantes. Ocupamos el último lugar en gasto por alumno, inversiones en ciencia y tecnología, patentes de desarrollo científico y suscripciones de banda ancha móvil por cada 100 habitantes. Todo ello significa que tenemos un retraso de 25 años en matemáticas, de 65 años en lectura y de casi un siglo en ciencias, comparado solamente con los 34 países miembros de la OCDE. La adquisición de competencias básicas es uno de los objetivos fundamentales en cualquier sistema educativo y en México el 55 por ciento no logró alcanzarlo en matemáticas, el 41 en lectura y el 47 en ciencias. Sólo el uno por ciento alcanzó el nivel más alto en matemáticas, menos del 0.5 por ciento en lectura y en ciencias ni se diga. Estos indicadores revelan que México no tendrá un futuro prometedor ante la incapacidad e incompetencia del gobierno para formar los profesionistas de alto nivel que reclaman las sociedades del conocimiento. El presupuesto que el estado mexicano destina a la educación es de los más elevados de la OCDE y el peor ejercido. El rezago educativo nacional no solo tiene que ver con dinero, también es un asunto vinculado a un modelo educativo obsoleto que somete a los alumnos en su corta y truncada vida académica al estéril ejercicio de la memorización y la repetición mecánica que destruye la capacidad crítica y las competencias comunicativas en el proceso  enseñanza aprendizaje. En un país donde se socializan las pérdidas y se privatizan las ganancias en nombre de dios y el libre mercado, sobran los estudiantes pasivos, retraídos y conformistas porque así conviene a la oligarquía neoliberal enemiga de las juventudes estudiosas, críticas, creativas e innovadoras capaces de indagar, organizar y procurarse medios efectivos y eficaces en la obtención de información con el propósito de contrastarla para comprender y evaluar su contenido. Bajo esta lógica se pretende dar una brutal embestida a la economía nacional con la Reforma Energética que el Consenso de Washington y la OCDE dictaron al gobierno mexicano. Las reformas emprendidas por el gobierno de Enrique Peña Nieto están encaminadas a profundizar las desigualdades sociales en complicidad con los sindicatos y las cámaras empresariales dóciles y serviles, corruptas y entreguistas. La política educativa no tiene estrategia y la ley del servicio profesional docente no es garantía de profesionalización, formación inicial ni actualización de los maestros porque no ataca las causas del atraso educativo nacional. Urge revalorar la función docente y devolver al maestro su papel central en el proceso educativo sin la injerencia perniciosa y corruptora del SNTE y su apéndice el partido Nueva Alianza. ¿Qué aplaude entonces el gobernador ante el sombrío panorama que la OCDE difundió si en la prueba PISA 2009 Aguascalientes obtuvo 442 puntos en matemáticas y 449 en lectura y en el año 2012 descendió a 437 y 447 respectivamente? ¿Qué presume Lozano de la Torre ante la caída de estos indicadores en materia educativa si México y Aguascalientes están reprobados? Si de corrupción se tratara nuestra entidad estaría en los primeros lugares en corrupción y peculado por la sencilla razón de que los 450 millones de pesos que el gobierno en turno debió destinar para la compra de miles de computadoras, no aparecen por ningún lado y nadie sabe a dónde fueron a parar. Festinar ser menos burro entre los burros obliga poner orejas de burro a todo aquel que hable sin saber lo que dice. ¡Tiene la palabra señor gobernador!


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