12/07/2020


Se ha derramado mucha tinta intentando definir cuál es el mejor disco en la historia del rock, asunto sin duda estéril, aunque eso sí, muy divertido y parte de la diversión consiste en la polémica que despierta, todos tienen su opinión y argumentos, sin duda muy sólidos para defenderla, aquí mismo, en el Banquete de los Pordioseros nos hemos permitido proponer una lista de los mejores discos de rock con la consecuente justificación para tal propuesta.

Sin duda nunca llegaremos a un acuerdo, pero ante las diferentes opiniones hay incuestionables puntos de convergencia: el “Pet Sounds” de los Beach Boys, el “Sgt. Pepper” de The Beatles o el “Exile on Main Street” de los Rolling Stones, aunque desde un punto de vista muy personal me quedo con el álbum anterior, el “Sticky Fingers”, de hecho, me parece el mejor disco de Sus Satánicas Majestades. En fin, el hecho es que dentro de esa siempre incompleta lista deberán estar incluidos dos o tres títulos de Frank Zappa, no sé, yo pondría ahí al increíble “Freak Out”, o el “We´re only in it for the Money”, el “Chunga’s Revenge” o el “Tinsel Town Rebellion”, es más, cualquiera de Zappa, el que se te ocurra, el “Joe’s Garage”, por ejemplo, debe ser un serio aspirante a ser considerado como uno de los mejores discos de rock.

Han pasado poco más de 20 años de la muerte de Frank Zappa, murió el 4 de diciembre de 1993, es decir, mañana sábado se cumplen 20 años con un mes. Pero…¿quieres que te diga la verdad? Lo haré, debo ser sincero contigo, finalmente debo cuidar como un preciado tesoro la credibilidad. Lo cierto es que el 4 de diciembre pasé por alto el vigésimo aniversario luctuoso de uno de mis músicos favoritos, imperdonable, sin duda. Tenía la mente ocupada en otras cosas que me hicieron olvidar a Zappa, así que con tu permiso, hoy me pongo a mano con este genio de la música.

Hace algún tiempo, en un programa de radio, sí, en aquel pasado inmediato pero que parece tan lejano, cuando todavía se tenía la sana práctica de hacer radio cultural en Aguascalientes, yo hablaba maravillas de Frank Zappa, del excelente músico que era, de que si le hubiera dedicado más tiempo a la guitarra, sin duda lo deberíamos considerar como uno de los grandes referentes de este instrumento, pero decidió dedicarse más a la crítica y a la parodia política usando como vehículo su increíble música, que además fue el líder de una de las más sólidas escuelas en la historia del rock junto a John Mayall y Robert Fripp, de hecho ya habíamos platicado sobre esto en un Banquete anterior; pues sí, estaba yo en eso, cuando recibí una llamada telefónica de un radioescucha preguntándome si realmente consideraba honesta a una persona con ese espíritu crítico tan agudamente desarrollado pero que vivía con todos los lujos, como si él mismo fuera el objeto de su certera crítica y la observación también la hacía extensiva para John Lennon y Bob Dylan. Me quedé pensando unos minutos, estaba hablando de tres de mis músicos favoritos, le dije que agradecía su comentario y me guardé mi opinión para hacerla mejor al aire, ya con el micrófono abierto, lo que dije, palabras más, palabras menos, es que ni Frank Zappa, ni Lennon, ni Dylan son o pretender ser la Madre Teresa de Calcuta, que dicho sea de paso y como una declaración de principios, la considero como una de las personas más admirables en toda la historia. Ellos son sólo músicos de rock y han vivido como tales, ¿hay algo de malo en eso?, viven de su trabajo, no engañan a nadie, no son músicos desechables y su propuesta musical, por su forma y contenido, trasciende e impacta fuertemente a la opinión pública, y no por vivir con comodidades o hasta lujos que la naturaleza de su trabajo les permite, no por eso van a dejar de ser honestos con su propuesta musical, finalmente no hicieron votos de pobreza y nunca llegaron a proponerse como institución de beneficencia pública. Frank Zappa, que en este caso es el que nos interesa, fue una incuestionable luminaria del rock y vivió como tal.

Pero sobre cualquier otra cosa, Zappa fue un extraordinario músico que trascendió ampliamente las fronteras del rock, coqueteó intensamente con la música contemporánea, y en este campo de acción dejó impresionantes trabajos, como el “Yellow Shark” trabajando, no con sus Mothers of Invention, sino con el Modern Ensemble y, claro, una de las grandes joyas de la música actual, “The Perfect Stranger” con el Ensemble Intercontemporain dirigidos por el maestro Pierre Ovules, y el Barking Pumpkin Digital Gratification Consort, una obra maestra de la música de cámara contemporánea fechada en el año de 1992, apenas un año antes de morir.

El talento de Frank Zappa deberá ser reconocido por muchos aspectos dentro de la música, pero una de las cosas que mejor hacía junto con sus “Madres de la Invención” en donde militaron algunos de los músicos más sorprendentes en la inacabada historia del rock, es por su capacidad de improvisación; por ejemplo, es memorable, y justo mencionarlo ahora, aquella sesión de Zappa y sus Madres en julio de 1968, cuando en un club de Los Angeles estuvieron improvisando por espacio de 5 horas, ¿te imaginas?, sin duda esto debería estar en el registro de récords mundiales.

Frank Zappa es un referente para medir el pulso de la música actual, dentro y fuera del rock, es más, sin ánimos de exagerar, me atrevo a afirmar que Zappa es el conjunto de los signos vitales de la música de nuestro tiempo, pero de la buena música, porque ahora a cualquier bisutería le llaman música, ¿no te parece?

 

rodolfo_popoca@hotmail.com

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1 thought on “Los signos vitales de Zappa / El banquete de los pordioseros

  1. Muy interesante tu artículo, y estoy de acuerdo con que Zappa fue uno de los grandes del rock. Solo un comentario, el director del disco que comentas es Pierre Boulez no Ovules.
    Saludos

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