Opinión

Pesado como el metal / El banquete de los pordioseros

Es difícil especificar con claridad qué es el Heavy Metal, entiendo que de todos los diferentes lenguajes que nos propone el rock, el metal es el más elástico, el más adaptable a casi todo tipo de situaciones, incluso algunas que por su naturaleza considero antagónicas, por ejemplo, el rap y el metal, esta asociación no la llegaría a concebir ni en el más atrevido y perturbador de mis sueños, sus respectivos contextos y otras particularidades nos hacen concebirlos como entes irreconciliables, sin embargo para la mercadotecnia todo es posible, o casi todo, evidentemente todavía existe la honestidad dentro de la creación artística que se mantiene al margen de la mano que todo lo ensucia. De esta manera, el metal, para adaptarse y ser aceptado por propios y extraños se ha modificado desde sus más profundas raíces, sin embargo, en medio de todo este caos, de toda esta cacofonía, cuando el metal se es fiel a sí mismo, su identidad brilla intensamente con luz propia.

Hace algunos años, haciendo un programa de radio que se llamaba “En el Aire” que se transmitía los sábados de 22:00 a 24:00 hrs. en XENM en los 1320 khz.y que durante más de cinco años compartí con David García (q.e.p.d.), alguien llamó por teléfono y nos preguntó: “¿qué es el Metal Pesado?” En esa ocasión y no recuerdo el motivo, David no fue al programa, estaba yo solo, me quedé pensando un momento y se me ocurrió responder con una canción, le dije al radioescucha: “¿quieres saber qué es el Heavy Metal?, escucha esto” y presenté el tema “Children of the Grave” del álbum Master of Reality de Black Sabbath, la verdad, no encontré una respuesta más elocuente. Después de muchos años, sigo pensando que ese disco y de manera particular esa canción, es uno de los ejemplos más claros, más nítidos para entender lo que es el verdadero y más honesto metal, pero aclaro una cosa, esta afirmación que acabo de formular no es excluyente, alguien podría decirme: “sí, pero es mejor “Breaking the Law” de Judas Priest o “The Number of the Beast” de Iron Maiden, sin duda, no hay objeción.

“Children of the Grave” de esa obra maestra llamada “Master of Reality” de Black Sabbath es de 1971, es uno de los más fieles testimonios de lo que ha sido históricamente el Heavy Metal, lo considero un disco infaltable en la fonoteca de cualquiera que se presuma conocedor. Si a ti te gusta el Heavy Metal y desconoces esta producción, es una vergonzosa contradicción que no te puedes permitir.



Es imposible establecer en qué momento o con qué disco nació el metal, pero si podemos considerar varios eventos claves que poco a poco fueron definiendo el perfil de esta expresión musical, no un perfil definitivo, éste se ha ido formando poco a poco, a veces endureciéndose, otras suavizándose, bien sabes tú, amigo lector, que el rostro del rock el general y el metal en particular, están en constante movimiento, no se destruye, sólo se transforma, sin embargo me tomo el atrevimiento de afirmar que el metal empezó a gestarse a finales de los años 60’s con grupos como Iron Butterfly que con su canción In a Gadda da Vida, y seguramente sin proponérselo, empezaron a darle forma a eso que hoy conocemos como Heavy Metal, un rock cuya principal característica es la dureza y que poco a poco fue incrementando sus niveles de aspereza hasta llegar a radicalismos verdaderamente brutales.

Pero ya con todos los cambios y bifurcaciones que nos presenta el heavy, resulta complicado definir los límites en dónde inicia y en dónde termina, podemos entender con relativa facilidad el metal en su sentido más puro, Iron Maiden, Judas Priest, Scorpions y algunos más, definieron con claridad las radicales posturas metaleras, qué era esa música, y cómo se vestían quienes gustaban de la misma. Claro, para llegar a ese punto fue necesario un largo proceso de búsqueda y definición. Mucha de la esencia del metal debemos buscarla en Led Zeppelin, no me atrevo a afirmar que Led Zeppelin haya sido una banda de heavy metal, al menos no es solamente una banda de metal, hay más blues en su música que cualquier otra cosa. Deep Purple también está ahí, Ian Gillan ha sido el modelo para muchos vocalistas de metal o Ritchie Blackmore como una de las más claras influencias para cualquier guitarrista de rock pesado, sin embargo el Púrpura Encendido no es exactamente un grupo de heavy, el órgano Hammond de Jon Lord, tocado con un virtuosismo incuestionable, lo aleja de este contexto, ya sabes lo que dicen los puristas, que un teclado es incompatible con el más estricto concepto del metal.

No olvidamos a Cactus con su deliciosa pesadez musical e integrado por verdaderas leyendas del rock, Carmine Appice en la batería, Tim Bogert en el bajo, Rusty Day en la voz y la armónica y Jim McCarty en la guitarra. También esta James Gang, Free, Grand Funk Railroad y los dos primeros discos de U.F.O. cuando aún contaban con los servicios del guitarrista Mike Bolton, insisto, no confundir con el aburrido baladista que nada tiene que ver con estos asuntos del metal. En fin, hay varios ejemplos en los que podemos considerar los inicios del Heavy, estos son sólo algunos, aunque eso sí, muy elocuentes, al menos así me lo parece.

A pesar de que se ha invadido la intimidad del más puro y ortodoxo Heavy Metal con lenguajes externos e incluso antagónicos, su esencia permanece viva e intacta, al menos en esas grabaciones históricas, una de las cuales estoy a punto de escuchar,  Children of the Grave de Black Sabbath, te espero en el próximo Banquete.

 

rodolfo_popoca@hotmail.com

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Rodolfo Popoca Perches

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