Rusia 2014 / Taktika - LJA Aguascalientes
24/07/2024

Volgogrado, Federación Rusa. 29 de diciembre de 2013. Las fuerzas de seguridad de la estación del ferrocarril ordenan a Oksana Aslanova colocar su maletín sobre la banda transportadora que cruza el arco de seguridad. Al verse descubierta, la islamista comienza a gritar Allahu Akbar, el policía Dmitri Makovkin se abalanza, en un inútil intento por proteger a los civiles, sobre la terrorista; segundos después, una potente explosión destroza el edificio y extermina a 17 personas.

Minutos más tarde, el ulular de las sirenas de las patrullas y ambulancias y el humo negro que sale del inmueble anuncian al resto de la ciudad -que durante la Segunda Guerra Mundial se llamara Stalingrado- que una nueva tragedia se ha consumado.

Al día siguiente, otro smertnik -bombardero suicida- se hizo estallar en la misma urbe, dentro de un trolebús, asesinando a 17 pasajeros, muchos de ellos estudiantes.

Las dantescas escenas arriba descrita, se relacionan con el artículo de hoy, el cual pretende explicar al amable lector por qué Rusia acaparará los titulares de la prensa mundial en el año que comienza debido a dos eventos: los Juegos Olímpicos de Invierno, a celebrarse en la ciudad de Sochi, y la presidencia del Grupo del G-8 por parte de Moscú.

Desde que el 4 de julio de 2007 fuera seleccionada como sede de los Juegos Olímpicos de Inviernos, Sochi -una bella ciudad, con un amable clima subtropical- se ha visto rodeada por cuestiones controversiales: Primero, la cuestión de la seguridad, pues en Chechenia -república de mayoría musulmana, aunque parte de la Federación Rusa- hay elementos pertenecientes al Islam radical que quieren separarse de Rusia, con el apoyo de Arabia Saudita, para “liberar el Cáucaso” (Red Voltaire 07/01/2014).

El primer aviso fue lanzado por el emir del Cáucaso, Doku Umarov, quien había incitado a lanzar una campaña terrorista para lograr la retirada rusa de Chechenia y, de paso, entristecer los Juegos Olímpicos de Invierno. El segundo recado corrió a cargo del mellizo sombrío, el príncipe Bandar bin Sultán (ver La Jornada Aguascalientes 21/08/2013) quien informó al presidente de Rusia, Vladimir Putin, que Arabia Saudita pudiera no ser capaz de frenar a los extremistas chechenos.

Para tratar de disuadir a los díscolos chechenos, Rusia invertirá 2.2 billones de dólares en seguridad y desplegará 42 mil agentes de policía y 10 mil efectivos del Ministerio del Interior, baterías anti-aéreas Pantsir vigilarán la zona y la Armada rusa mantendrá una zona de seguridad alrededor de la ciudad, del 7 al 23 de febrero y luego del 7 al 16 de marzo del presente año.

La segunda cuestión controversial se refiere a la política interna de Rusia, pues las leyes discriminatorias de los homosexuales y el encarcelamiento del grupo Pussy Riot o del oligarca Mijaíl Jodorkovski han motivado que varios líderes occidentales hayan anunciado que no asistirán a las ceremonias de apertura o clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi.

Para quitar argumentos a sus críticos en Europa Occidental y América del Norte, Vladimir Putin -el “hombre más poderoso del mundo”, según la revista Forbes–  indultó a Pussy Riot y a Jodorkovski. Además, anunció el día de ayer que se permitirán manifestaciones en Sochi, las cuales serán restringidas a zonas especiales y sólo tras recibir la autorización del Ayuntamiento, del Servicio Federal de Seguridad (FSB) y del Ministerio del Interior.


El otro evento que hará que el mundo voltee a ver a Rusia es la presidencia del G-8, un grupo de países con indiscutible peso económico, político y militar, cuya cumbre se realizará en la ciudad olímpica de Sochi, del 4 al 5 de junio de 2014.

La agenda que presentará Moscú durante su jefatura se centra en cinco ejes: cooperación en el combate contra los narcóticos, combate contra el terrorismo, resolución de conflictos, gestión global de los desastres naturales y de los provocados por el hombre, y seguridad de la salud global.

Finalmente, aunado a los dos eventos arriba descritos, la permanencia en Rusia del ex agente de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense, Edward Snowden, también hará que se hable de Rusia en los días, semanas y meses venideros.

Aide Mémoire.- Quizás Dennis Rodman y su “diplomacia del baloncesto” logren lo que no han podido alcanzar los diplomáticos de profesión. Es decir: Sensibilizar a Kim Jong-Un.

 

Colegio Aguascalentense de Estudios Estratégicos Internacionales, A.C.


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