Opinión

Jordania / Taktika

Palacio Nacional, Ciudad de México. 6 de febrero de 2014. El fornido y risueño monarca hachemita, Abdalá II, escucha con atención las palabras del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, quien dice: “Vale la pena destacar que Jordania tiene celebrados acuerdos de libre comercio con nuestros aliados estratégicos, Canadá y Estados Unidos”.

El mexiquense enfatiza: “Sería México el primer país con el que Jordania celebrara un acuerdo de libre comercio entre los países de América Latina, lo cual, sin duda, fortalecería la posición que México tiene de seguir impulsando el libre comercio”.

La escena arriba descrita sirve como introducción al presente artículo, el cual tiene por objetivo mostrar al amable lector los puntos más importantes de la historia del Reino de Jordania y reseñar las relaciones diplomáticas entre las dos naciones.

Al comenzar la Primera Guerra Mundial, Abdalá ibn Husein –abuelo del actual soberano- se unió a los británicos para combatir a los turcos. Sin embargo, el Reino Unido favoreció a su hermano, Faisal, quien recibió, al final de la contienda, el trono de Irak

Como premio de consolación, el ministro de Colonias británico, Winston Churchill, creó “con un simple plumazo, un domingo por la tarde, en El Cairo” al emirato desértico, sacado de Palestina, denominado Transjordania, el cual fue entregado a Abdalá. A pesar de su insignificancia, Transjordania, tenía un amplio valor estratégico para Albión, pues unía el Canal de Suez -una arteria tan británica como el río Támesis- con los campos petroleros de Irak y Kuwait, tan necesarios para mantener la hegemonía inglesa.

Para afianzar a los hachemitas, los británicos crearon a la Legión Árabe, una fuerza mecanizada, compuesta por beduinos fieramente leales a Abdalá, y dirigida por oficiales británicos de carrera. Tan eficiente y temible llegó a ser esta fuerza de combate que se decía que “La Legión Árabe era una división británica estacionada en el corazón del mundo árabe”.

En 1946, el emirato se libró de la tutela británica y se erigió en el Reino de Transjordania. Bajo esta denominación participó en 1948 en la guerra contra el novel Estado de Israel. Tras firmarse el armisticio, los jordanos se quedaron con Cisjordania y Jerusalén Este. En 1958, la rama iraquí de los hachemitas fue exterminada por los revolucionarios. Por último, el joven rey Husein expulsó a los oficiales británicos que dirigían su ejército.

En 1967 tras la aplastante victoria israelí en la Guerra de los Seis Días, Jordania perdió los territorios ganados en 1949. Esta debacle condujo a tensiones con la minoría palestina, las cuales desembocaron en una lucha frontal en junio de 1970. Este incidente es conocido en la historia de Jordania como “Septiembre Negro”.

El rey Husein logró, gracias a su habilidad política y a la lealtad de sus beduinos, sortear una serie de contratiempos en el Medio Oriente: la Guerra Irán-Irak; la Tormenta del Desierto, y la Primera Intifada. Fue precisamente, tras la guerra contra Irak que el reino jordano firmó la paz con Israel. Desde entonces, Husein y su sucesor, Abdalá II, se han constituido en sólidos pilares de los intereses anglo-americanos en la zona.

El Reino Hachemita de Jordania y México establecieron relaciones diplomáticas el 9 de julio de 1975, cuando el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez realizó una visita de Estado a la capital jordana, Ammán. Posteriormente, en 2002, Abdalá II visitó Monterrey, Nuevo León para participar en la Conferencia Mundial sobre Financiación para el Desarrollo.

En los años 2008 y 2010 México llevó a cabo misiones comerciales a Jordania, las cuales fueron encauzadas por la Cámara Árabe-Mexicana de la Industria y Comercio. El año pasado, Enrique Peña Nieto y Abdalá II se reunieron en la Conferencia de Sun Valley, Idaho. Como resultado de esta tertulia, el ministro de Exteriores jordano, Nasser Judeh, visitó en octubre de 2013 la República Mexicana para elaborar una agenda conjunta entre los dos países.

México exporta a Jordania vehículos automotrices, bovinos y hortalizas, e importa abonos minerales, fosfatos de calcio naturales y aparatos para dispersar líquidos. Además, cinco compañías con capital jordano han invertido en México.

Finalmente, debe decirse que las negociaciones tendientes a establecer acuerdos de libre comercio con Jordania y Turquía, ambos países localizados en el siempre conflicto Medio Oriente, hablan de una reorientación de la diplomacia económica mexicana, la cual busca abrir nuevos mercados en zonas que no son tan conocidas para el común de nuestros compatriotas.

Aide-Mémoire.- La Alianza del Pacífico, otra muestra palpable del dinamismo de la política comercial azteca.

Colegio Aguascalentense de Estudios Estratégicos Internacionales, A.C.

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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