Opinión

Relaciones México-Canadá / Taktika

Ciudad de México. 17 de febrero de 2014. En un gesto pocas veces visto en la historia de la diplomacia mexicana, el edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores -ubicado en la Plaza Juárez # 20,  Colonia Centro, Delegación Cuauhtémoc-, se ilumina con los colores blanco y rojo de la bandera del Canadá.

La inusual seña ocurre por la llegada del primer ministro de la boreal Nación-Estado, Stephen Harper, quien arriba para celebrar el septuagésimo aniversario de relaciones diplomáticas entre el país de la hoja de maple y la nación de las pirámides y los volcanes.

La escena arriba descrita sirve como introducción al presente artículo, el cual tiene por objetivo mostrar al amable lector los aspectos, positivos y negativos, en la relación bilateral entre México y el Canadá.

Desde hace siete décadas, la República Mexicana y Canadá establecieron vínculos diplomáticos. Durante los primeros cincuenta años de la correspondencia, no ocurrieron eventos significativos. Sin embargo, a partir de la firma y entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la situación cambió: las redes México-Canadá se profundizaron en los ámbitos académico, cultural, empresarial, laboral y turístico.

Ejemplo de lo anterior, es la Alianza México-Canadá (AMC), un mecanismo en materia de cooperación bilateral que fue lanzado en Ottawa en octubre de 2004. La AMC se divide en grupos de trabajo (agro-negocios, industria forestal, capital humano, energía, medio ambiente, movilidad laboral y vivienda y sustentabilidad urbana), los cuales se reúnen cada año en sedes alternas.

Este dispositivo diplomático es coordinado por funcionarios adscritos al Ministerio de Asuntos Exteriores del Canadá y la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

El TLCAN y la AMC han logrado que las relaciones entre ambos países se profundicen: hoy en día dos mil quinientas empresas canadienses trabajan en México, las cuales se enfocan en las industrias aeronáutica, aeroespacial, automotriz y minería.

Para los canadienses, México es su segundo destino turístico más preferido. En el año 2012, 1.8 millones de ciudadanos del Canadá visitaron nuestro país. Además, los jubilados de la norteña nación prefieren pasar sus días en lugares como Chapala, Puerto Vallarta y San Miguel de Allende. Se calcula que aproximadamente 50 mil canadienses residen en la República Mexicana.

Por su parte, cada año unos 20 mil mexicanos viajan a Canadá como trabajadores agrícolas. Asimismo, unos 10 mil compatriotas realizan estudios de diverso grado en el país de la hoja de maple. Finalmente, los acuerdos de cooperación e intercambio entre las instituciones de nivel superior de ambas naciones rebasan el número de 250.

Quizás el ejemplo más preclaro de la relación México-Canadá, lo ejemplifique la provincia de Alberta. Esta entidad federativa signó el 25 de junio de 1999 un protocolo de Entendimiento y Amistad con el Estado de Jalisco. Igualmente, Alberta estableció un Centro de Educación en la capital tapatía, Guadalajara, para ahondar los vínculos educativos.

Sin embargo, como en toda relación humana, México y Canadá tienen problemas, los cuales se sintetizan en dos aspectos: el comportamiento depredador de las mineras canadienses en México y el establecimiento de la estorbosa visa para los mexicanos.

Las mineras del Canadá “hacen aquí todo lo que no pueden hacer en su nación: tienen impuestos ridículamente bajos, contaminan y envenenan las tierras donde medran, pagan salarios miserables, se burlan de las leyes laborales y a base de corrupción despojan a campesinos y a pueblos indígenas” (Proceso 19/12/2013).

El 13 de julio de 2009, el gobierno de Stephen Harper estableció la visa para los mexicanos que quisieran viajar al Canadá, país que justificó la medida “porque se abusaba de las leyes de asilo”. Este movimiento poco diplomático logró la repulsa, no sólo del gobierno mexicano, sino de las agencias de viaje, escuelas de inglés y operadores turísticos  canadienses, las cuales vieron afectados sus intereses.

Todo lo anterior, permite afirmar que, con sus altibajos, la relación entre Johnny Canuck -el héroe canadiense de las tiras cómicas- y el Santo -el mítico luchador azteca- continuará avanzando.

Aide-Mémoire.-¿De quién es la mano que subvenciona las protestas en Ucrania y en Venezuela?
Colegio Aguascalentense de Estudios Estratégicos Internacionales, A.C.

 

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Soren de Velasco Galván

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