El pandemónium de la delincuencia organizada / Cinefilia con derecho – LJA Aguascalientes
16/09/2020


Si hablamos de delincuencia organizada, o mejor dicho delincuencia agrupada como bien acota el investigador Guerrero Agripino, una de las películas clásicas dicho en toda la extensión de la palabra es la trilogía de El padrino, esa joya del cine mundial de Francis Ford Coppola que viene a actualizar la tragedia griega en la burguesía simbolizada por la mafia que habita New York, la ciudad que encarna los males y los bienes del régimen capitalista. Un mundo habitado por Don Vito Corleone, magistralmente interpretado por Marlon Brando y por Al Pacino en el papel de Michael Corleone (sin lugar a dudas su consolidación en el mundo histriónico) quien en una epifanía maléfica muta del políticamente correcto cadete de las fuerzas norteamericanas al sangriento mafioso heredero del imperio que no duda en llevar a cabo toda clase de acciones, incluso ajusticiar a su hermano, con tal de llevar su poderoso negocio a límites insospechados.

La cinta centra la lucha de la mafia en los grupos de poder fácticos, es decir los principales enemigos de Michael Corleone no son en sí representados por la autoridad y sus instituciones, sino por las bandas rivales, el gobierno aparece marginalmente, en el peor de los casos como cómplice y en el mejor como un débil investigador que poco o nada puede hacer frente a las redes y tentáculos del poder del dinero y la violencia. Tal vez por eso, la corrupción o la deficiencia, el tratamiento de la delincuencia agrupada sea sumamente complejo, no se diga desde el ámbito académico. No es fácil encontrar una obra que profundice no sólo en las aristas jurídicas sino de una forma transversal el problema, por ello es loable que el departamento de Derecho de la Universidad Autónoma de Aguascalientes que encabeza el Maestro Alfredo Muñoz Delgado haya organizado el pasado jueves la presentación del libro “La delincuencia organizada. Algunos aspectos penales, criminológicos y políticos criminales” del Dr. Luis Felipe Guerrero Agripino, el evento, interesantísimo, contó con las palabras del excelente penalista Leandro Eduardo Astraín Bañuelos (catedrático de la UAA), el magistrado José Luis Rodríguez Santillán y el propio autor.



Lo más interesante de la obra es la interdisciplinariedad con la que es tratado el problema, en la primera parte el autor da un aspecto general de la mal llamada delincuencia organizada en México haciendo énfasis en que una de las características de ella es la exacerbada violencia. En la segunda parte, el autor propone perspectivas para su tratamiento y en la tercera hace un recuento de las organizaciones criminales en los principales países del mundo desde la Camorra napolitana, la Cosa Nostra en los Estados Unidos, las tríadas chinas, entre otras. La última parte está dedicada al aspecto jurídico, un brillante estudio que se caracteriza, como señaló el maestro Astraín Bañuelos, por “la claridad conceptual, la sencillez y el rigor científico que caracterizan el pensamiento del Dr. Guerrero”. Frente a la violencia exacerbada el estado ha respondido intensificando su potestad punitiva, limitando los derechos, en suma creando estados de excepción que son contrarios al espíritu pro persona del artículo primero de nuestra Carta Magna, por ello el pensamiento del Dr. Guerrero es una defensa de los principios limitadores a la potestad punitiva del gobierno, exigencias propias de un estado constitucional de derecho.

Después de la presentación, mientras cenábamos con el Dr. Guerrero Agripino, también rector del campus Guanajuato de la Universidad de Guanajuato, dialogábamos sobre cómo las mafias son el pan nuestro de cada día, la gran proliferación de productos culturales sobre ellas así lo demuestran, pensemos sólo el caso de Los sopranos, esa excelente serie que hereda en todos los sentidos a El Padrino, pero tiene la característica de la novela por entregas que permite mayor profundización en los aspectos psicológicos de los personajes (las reuniones de Tony Soprano con su psicóloga son una delicia).

En este mismo tenor, le manifestaba en lo personal mis dudas sobre la necesidad de estados de excepción, pues históricamente cuando la delincuencia sobrepasa al gobierno, éste reacciona generando mecanismos que le permitan actuar rápido pero que son claramente violatorios de derechos humanos, incluso una parte de la sociedad reclama las medidas extraordinarias (como la pena de muerte). Efectivamente, contestó, en muchos de los casos se recurre a aparatos poco ortodoxos y muy alejados del principio pro persona  (la guerra contra el narco, por ejemplo) sin embargo históricamente no han dado resultados, por el contrario producen peores consecuencias y se termina regresando a las nociones básicas del estado democrático de derecho. Tiene razón el Dr. Guerrero Agripino, contra el pandemónium de la delincuencia agrupada, un fenómeno constante y peligroso, sólo nos queda esgrimir argumentos jurídicos, son nuestra principal arma; por ello la obra del doctor es un  precedente sin igual en esta lucha en contra de la violencia que producen las grandes mafias mexicanas.

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