Opinión

Más papeles contra la homofobia, pocas acciones / Piel curtida

“…parecía una escena de príncipes, pero gays”. “En ese instante cerca de 50 familias se retiraron del lugar, indignadas”. “Los niños solo (sic) miraban el patético espectáculo que tuvo momentos de mal gusto, pues la pareja de (sic) abrazó y besó muy cerca de la boca”. Estos son algunos de los fragmentos de una noticia publicada en el diario “El Mexicano”, en el que un chico le pidió a otro ser novios, el acto se describió: “El mal gusto, la falta de escrúpulos y de moral pública llegó al Parque Central -en Ciudad Juárez, Chihuahua-, inmueble bajo la administración del Gobierno del Estado, que prácticamente promovió y alentó una petición de mano gay ante cientos de niños y adultos que disfrutaban, en apariencia, un show de payasitos”. Además el discurso homofóbico, lo interesante radica en que esta nota (si se le pudiera decir así a esta publicación de promoción del odio) radica en que surge tras el decreto en el Diario Oficial de la Federación, por el que se declara Día de la Tolerancia y el Respeto a las Preferencias, el 17 de mayo de cada año, y se declara Día Nacional de la Lucha contra la Homofobia, el 17 de mayo de cada año. Analicemos por partes.

La importancia del decreto es que, por primera vez, el poder ejecutivo federal asume una posición contra la homofobia, aunque como decreto a nombre de Enrique Peña Nieto, fue asumido como una simple acción virtual; debido a esto, las acciones que se realicen contra las prácticas discriminatorias serán lo que respalde y legitime esta iniciativa presidencial; pues se plantea que todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. A través de esta política, escrita, se refuerza la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, así como la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que no sólo categorizó como discursos de odio a las palabras “puñal” y “maricón”, que violan derechos fundamentales y quien las utilice puede ser demandado por daño moral, sino que también toda expresión que para ofender a cualquier grupo será discriminatoria.

Tomando en cuenta estos elementos legislativos, “El mexicano” claramente incurrió en actos homofóbicos y en la promoción del odio, pues según la redacción se manifiesta que este acto no debió ser público; que el beso en la boca (casi en la boca), entre personas del mismo sexo o del mismo género, no debe ser permitido por atentar a la moral y la niñez; además de que se califica como patético la expresión de afecto de parejas homosexuales; e incluso, de acuerdo al primer párrafo del escrito, indica que el permitir el performance fue una falta de escrúpulos y moral pública, por lo tanto, “El mexicano” ¿podría pensar de Enrique Peña Nieto y de la Presidencia de la República, que su decreto también es una falta de escrúpulos y moral pública?, de acuerdo a su texto, sí. Lo que queda, por el momento, es observar si el Gobierno del estado de Chihuahua responde a la declaración del staff del periódico, pues se le señala como promotor, y si lo fue, considero que merece un aplauso por incentivar una nueva conciencia social. Por otra parte, no dudo que diversas asociaciones civiles estén movilizándose, pero ¿lo harán las dependencias gubernamentales correspondientes?, pues ya están obligadas por el decreto presidencial; esto sí debería ser una nota de interés público.

Ahora, ¿en qué repercuten estos discursos homofóbicos?, en violencias que no han sido tipificadas en legislaciones locales y no han sido monitoreadas. De acuerdo a un informe de 1995 a 2008, el único completo y existente, nuestro país ocupó el segundo lugar en crímenes por homofobia, sólo por debajo de Brasil, y se estimó que por cada denuncia existieron dos casos sin registro. Respecto a las agresiones, durante el periodo mencionado, 222 fueron por arma blanca, 116 por golpes,  101 por asfixia y 64 por arma de fuego, lo cual ratifica el encono de las prácticas a diferencia de los envenenamientos (3) y atropellos (9), que no implican un contacto físico directo entre el agresor y la víctima, y en el caso del envenenamiento una escena menos sangrienta y dramática que, por ejemplo, apuñaladas. Debido a este panorama, que debe actualizarse con datos más recientes, no sólo deben promulgarse leyes, sino que también es inminente implementar acciones y apoyarse de programas sociales a largo plazo para modificar los imaginarios despectivos respecto a las identidades sexuales y de género.

En lo que respecta a Aguascalientes, a través de medios de comunicación se pueden rastrear crímenes de odio que suelen ser calificados como “pasionales”, expresión que también debería ser analizada a fondo por instancias jurídicas del estado, el municipio, así como por la Comisión Estatal de Derechos Humano; ya que esto implica minimizar y opacar homicidios a causa de la homofobia, en los que, como indica la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se “promueve y justifica la intolerancia hacia la homosexualidad”, lo cual perpetúa argumentos como “se lo buscaron por jotos”. Debido a esto, es oportuno retomar el caso de un comunicador muy reconocido entre la población acalitense, quien durante la Feria Nacional de San Marcos 2013 denostó a chicas trans, lo cual se tradujo en que todos los hombres homosexuales eran afeminados y “escandalosos”, o se vestían de mujeres y de forma erótica-exótica; esto repercutió en una serie de demandas por asociaciones civiles y activistas como el Colectivo SerGay y Chuy Tinoco; sin embargo, todo quedó en el olvido ante la falta de mecanismos de atención, seguimiento y sanción, ahora, ¿cambiarán estas circunstancias con el nuevo decreto federal, por el cual se interpreta que el gobierno federal está en contra de la discriminación y a favor de la inclusión y respeto por las identidades sexuales y de género?

Por otra parte, también deben tener prudencia los voceros de la iglesia católica, y sólo me refiero a esta institución porque son quienes cuentan con fuerte exposición mediática en México, ya que, en caso de manifestarse contra las uniones civiles entre personas del mismo sexo, estarían promoviendo entre la población que, por su preferencia sexual o identidad género, estas personas no tienen derecho a formar un matrimonio, y menos a que éste sea reconocido jurídicamente como familia; lo cual significa decir que la comunidad LGBTTTPQ no tiene las mismas garantías que el resto de la ciudadanía, por lo que también se trataría de un acto homofóbico.

Finalmente, como sugerencia a Molotov, al iniciar la presentación sería prudente aclarar, como en el documental “Gimme the power”, que la palabra puto hace referencia a las personas cobardes o corruptas, y no a las personas disidentes de la heteronormatividad.

montoya.acevez@gmail.com

Twitter: @m_acevez

 

 

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Juan Luis Montoya Acevez

Juan Luis Montoya Acevez

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