Opinión

Octopulso / El banquete de los pordioseros

Nosotros, espíritus sensibles al encanto del arte, tenemos el compromiso, la obligación de evangelizar con la buena nueva de la música a esos oídos paganos, enajenados y corrompidos por la barbarie de esa cacofonía llamada “música grupera” y todos sus patéticos entornos. Yo entiendo, esto es a lo que la mayoría está expuesta -por fortuna, no me cuento dentro de esa mayoría-, basta con encender la radio, subirte al transporte público y, salvo honrosas excepciones en el cuadrante y en el gusto de algún sensible chofer, eso es lo que te vas a encontrar.

Estamos en desventaja, nosotros, espíritus sensibles al encanto del arte, porque nuestras alternativas, cuando las hay, son muy limitadas, y esas contadas opciones, esos escasos oasis, remansos de paz, son brutalmente ignoradas por la mayoría bombardeada por lo perecedero y que dócilmente se deja deslumbrar por los espejitos que reflejan brillos cuya opacidad es casi inmediata, mientras los medios de comunicación, o la mayoría de ellos, miran con indiferencia, con los brazos cruzados y levantando los hombros, la agenda cultural, bostezando ante el fastidio que les provoca tener que cubrir la fuente.

Sin embargo tenemos una generosa oferta cultural, y estoy plenamente convencido de que si no hubiera un consumidor de esa oferta, definitivamente no existiría, la oferta y el consumo de cultura existen a pesar de ser este el rubro más ignorado por los medios de comunicación; imaginemos lo que sucedería si contáramos con una cobertura completa, profesional y con pleno conocimiento de causa, pero dejémonos de utopías delirantes y ubiquémonos en nuestro contexto real, de lo que aquí se trata es de dedicar espacio y tiempo a la buena música y ésta estará presente mañana en una de las manifestaciones más solventes y puntuales de la cultura musical en la escena local, me refiero al ensamble Octopulso; ellos se dedican a proponer su visión propia, principalmente de la música antigua, entendamos por esto la medieval y renacentista. Acaban de grabar su primer disco, y digo primer disco porque sin duda vendrán posteriormente otros; lleva el mismo nombre del ensamble y contiene algunas buenas interpretaciones de obras de compositores indispensables dentro de este repertorio.

Le hacía falta a Aguascalientes una formación musical de estas características, como también le hace falta, le urge, una orquesta de cámara, pero esto ya será tema de otro banquete. Regresando a Octopulso, me parece admirable su preocupación por rescatar este repertorio, y aun cuando incluyen en su playlist arreglos contemporáneos, no dejan de respetar la estética de la época en que estas obras fueron concebidas.

En el disco encontramos muy respetables versiones de algunos de los más significativos compositores renacentistas tanto de España como de la Nueva España, por ejemplo, de Francisco Hernández, del siempre indispensable Hernando Franco, autor del Magnificat del V Tono; Francisco López y Capillas, que se recuerda, además de su hermosa música, por ser considerado como el primer compositor nacido en América, concretamente en el Virreinato de la Nueva España. Lógicamente Manuel de Sumaya, cuya Misa en Sol a Cinco Voces y tenor solista se considera la primera compuesta de este lado del Atlántico.

Además el disco contienes algunas cosas muy interesantes, me refiero a que algunas de sus interpretaciones no son, digamos, convencionales, respetan el contexto de la obra original, en ningún momento violentan la partitura, pero se permiten ciertas licencias, por ejemplo, y tú, amigo lector, ya lo comprobarás cuando escuches con atención el disco, en la obra “My Lady Carey’s Dompe” de autor anónimo del siglo XVI, Alfonso Medrano, violinista del ensamble y autor de los arreglos y la letra de esta obra, incluye unos riffs muy roqueros que no dejan de llamar la atención y que no niegan su pasado en el rock con el grupo Tetriconia, riffs muy bien logrados que encajan perfectamente con la composición en cuestión, insisto, no violentan el contexto original de la partitura, me parece un tratamiento muy interesante el que nos propone aquí Alfonso.

En este disco, Octopulso cuenta con la participación de Son 4, esto no da una idea de la riqueza de los arreglos musicales que nos proponen; podríamos pensar, lógicamente sin haber escuchado el resultado final: ¿qué tiene que hacer un cuarteto de música folclórica con un ensamble de música antigua? Pues créemelo que mucho más de lo que nuestro convencional oído podría imaginarse. Es en el último track “Tamazunchale” de Gonzalo Cebreros, integrante de Son 4, en donde apreciamos este poco probable ensamble de estilos que en honor a la verdad, resulta por demás afortunado.

Este es un esfuerzo muy interesante, Octopulso trabajó esta producción con muy poco presupuesto, producto de una beca de CONACULTA y una sobredosis de creatividad y talento, no contaron con otro tipo de apoyo y no dejo de lamentar que proyectos menos afortunados, pero mucho más comerciales, digamos, vendibles, cuentan con mucho tiempo en estudio para grabar y editar, en fin, todo lo que supone sacar a la luz pública un trabajo de grabación. Es necesario, imperativo, dejar de pergeñar bodrios, está claro que en los círculos comerciales padecemos de un ayuno de talentos pero eso sí, sobrados de pretensiones, ¿por qué no fijar nuestra atención de lo que verdaderamente vale la pena, de lo que propone y enriquece el entorno?

La presentación del álbum es mañana sábado 29 de marzo a las 19:00 horas en la Ex Escuela de Cristo, en el Andador Juárez,. La entrada es libre, espero verte por ahí.

Antes de despedirme, quiero agradecer la correspondencia que amablemente me llega a mi correo electrónico, gracias a Gustavo Canales, a Carlos Iván Ramos y a quienes amablemente se dan un tiempo para leer semanalmente el Banquete de los Pordioseros. Muchas gracias a todos y, con el favor de Dios, te espero en la mesa para el próximo Banquete.

rodolfo_popoca@hotmail.com

 

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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