Casados para siempre: los retos del matrimonio - LJA Aguascalientes
01/10/2022

El matrimonio es como una casa, cuando un foco se quema,

no compras una casa nueva. Compras un foco y arreglas la situación

 

En estos días casarse es casi un commoditie. Para muchos, el matrimonio es un paso que no piensan dar (sobre todo si se encuentran entre los 27 y los 35 años), porque conforme avanza la vida, uno se hace más uno. Acuérdese que el matrimonio es de dos, por eso se llama casados, casa para dos. Además, no está tan de moda el casorio, resulta que hemos hecho tantas historias y tantos mitos sobre éste, que quizá muchos de ellos, como si fuera teoría de los decretos, se han convertido en realidad.

Pero ¿qué se encierra en el misterio del matrimonio? ¿Es que acaso no puede haber un matrimonio feliz? Hace unos días, una amiga mía me comentó de su divorcio. Cabe resaltar que los divorcios también están a la hora del día -otro commoditie. ¿Sabe usted cuánto cuesta casarse?, menos de mil pesos. Pero divorciarse cuesta casi quince mil, según me dijo mi amiga, y bueno, la preocupación surgió porque hoy muchos hombres y mujeres menores de 30 están divorciados e incuso doble.

El matrimonio surge como una forma de proteger la relación entre hombres y mujeres que deciden estar juntos y cuya relación de manera jurídica se legaliza por el bien de ambos y en su caso del producto de esa relación, es decir, los hijos (digo, por alguno que pensó en la suegra). En México el antecedente es la Ley de Matrimonio civil del 23 de julio de 1859 que se expresaba de éste como “un contrato civil que se contrae lícita y válidamente ante la autoridad civil”. Asimismo Ruggiero, se expresa de éste como:

“La institución fundamental del derecho familiar, porque el concepto de familia reposa en el matrimonio como supuesto y base necesarios. De él derivan todas las relaciones, derechos y potestades, y cuando no hay matrimonio, sólo pueden surgir tales relaciones, derechos y potestades por benigna concesión y aun así son éstos de un orden inferior o meramente asimilados a los que el matrimonio genera…”

Lo anterior nos lleva a pensar el porqué de la importancia para el estado de este contrato civil, uno que no ha pasado de moda y que hoy por hoy encuentra incluso distorsiones sociales que le quieren llevar a una cuestión ideológica más que práctica, en la cual no profundizaré. El matrimonio le ha servido a la sociedad para preservarse a sí misma, y para provocar que las generaciones tengan certidumbre y bases, pues si es el “antes” de la familia, y la familia sigue siendo el pilar fundamental en que las personas aprenden su primera escuela de vida, es pues un elemento indispensable para el progreso familiar y por consecuencia social.

El matrimonio, y por ende la familia, enfrenta muchos retos hoy en día. Divorcios exprés -la gente se aferra-, los roles de sexo que han cambiado en demasía, la necesidad de trabajo de ambos, las necesidades de autorrealización, entre muchas otras. Sin embargo, según mi punto de vista, el principal reto del matrimonio entre un hombre y una mujer, es que hoy por hoy parece que tiene a todos y todo en contra: una forma de vida que se adinera y se hace más consumista, una cultura egocéntrica que le hace pensar a las personas sólo en ellas mismas, y por supuesto, los interesados en destruir a la familia para dominar a los débiles, están también interesados en destruir la institución familiar.


En este embate y esta lucha, lo peor es caer en el desánimo. Hoy las parejas ya no piensan en hijos si no lo hacen primero en la economía -no es que no sea importante, pero si fuera por pasivos y apalancamientos, se acabarían los entusiastas que abren empresas todos los días-, ya no pueden pensar además en familia porque las casas propuestas desde un sistema consumista hablan de dos o máximo tres, y ese reto complicado, si nos ponemos a pensar que los derechos sociales dicen que debemos tener acceso a una vivienda pero no de qué tamaño.

Por otro lado, un gran reto es que muchos gobiernos locales y nacionales se han dejado persuadir por ideologías más que por políticas públicas llenas de practicidad. La realidad es que es mejor tener matrimonios sólidos que les ayuden a formar ciudadanos, y se han enfocado en cuestiones que generan mayor desconcierto. Y bueno, no podemos dejar fuera el contexto, las organizaciones y movimientos mundiales que se aferran a acabar con la humanidad (algunos ya hasta tienen nombre, les dicen heterófobos y así), en que presionan políticamente para no tener piedras en su camino. El último ejemplo es este individuo de la fundación Mozilla, (nombre también de un famoso servidor de internet) Brendan Eich, que fue “renunciado” por apoyar el matrimonio y la familia. En fin, se quejan de intolerancia los intolerantes.

Mire usted -como dice López Dóriga- la realidad del matrimonio es que ha tenido sus altibajos, y también sus oscuros capítulos. No lo podemos negar que la violencia doméstica, la pobreza, la comunicación ineficaz, y muchos otros fenómenos que han derrotado a personas, están y seguirán, si en lugar de seguirles dando herramientas para formar su voluntad les seguimos dando pretextos para hincarse ante el fracaso. Pero el otro lado de la moneda es que cuando el matrimonio se acaba en una comunidad, el futuro no es nada promisorio, y esto es cuestión de estadísticas no de moralismos.

Finalmente, quise dedicarle este espacio hoy a este tema, para saludar a dos buenos amigos que el 2 de abril cumplieron 50 años de casados y a quienes les mando un afectuoso saludo: Don Fernando Medrano y Doña Josefina Pérez, que además de todo, son los padres de mi esposa. Nosotros vamos siguiendo un ejemplo como esos, porque en sus tiempos -igual que en los de mi esposa y yo- cuando algo fallaba en el matrimonio, lo solucionaban, no lo cambiaban con curiosa facilidad.

 

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