Opinión

La conexión germana / Taktika

Novo-Ogaryovo, Moscú, Federación Rusa. 26 de marzo de 2014. Nervioso, sonriendo tímidamente, el director ejecutivo de Siemens AG, Joe Kaesar, estrecha la mano del presidente de Rusia, Vladimir Putin, cuyos afilados ojos cerúleos brillan por el triunfo diplomático que significa tener como invitado al gerente principal de una de las más importantes compañías germanas.

Kaesar voltea hacia donde se encuentra la prensa y dice: “Siemens continuará su trabajo de localizar su producción aquí y ayudará a construir la industria en Rusia”. Finalmente, concluye: “Siemens y Gazprom acordaron continuar su relación de largo aliento”.

La escena arriba descrita, se relaciona con el presente artículo, el cual pretende explicar al amable lector por qué Alemania, gracias a sus contactos con China y Rusia, se ha convertido en el fulcro de la diplomacia contemporánea.



Se debe ser claro: cualquier intento por parte de la Unión Americana de escarmentar, a través de las sanciones, a Rusia por la anexión de Crimea depende de la cooperación que la canciller de Alemania, Angela Merkel, pueda proporcionar.

Esta colaboración está sujeta a una serie de factores económicos, históricos e incluso, sentimentales que hacen relativamente difícil para Berlín castigar a Rusia. Desde el punto de vista económico, seis mil trescientas empresas teutonas operan en Rusia, las cuales han invertido 25 billones de dólares. Asimismo, una tercera parte de las necesidades de petróleo y gas natural de Alemania es abastecida por los rusos. Finalmente, el tres por ciento de las exportaciones germanas -107 billones de dólares- tienen como destino la patria de Chéjov, Herzen y Prokófiev.

En la cuestión histórica, hay alemanes que todavía recuerdan la alianza entre Prusia y el Imperio Ruso, la cual fue determinante para terminar con las ambiciones hegemónicas de la Francia dirigida por Napoleón Bonaparte. De igual manera, la asociación entre la República de Weimar y la Rusia Soviética, cristalizada en el Tratado de Rapallo, todavía arranca suspiros entre los sectores afines a Moscú.

Por último, el aspecto sentimental también influye: la prominente feminista y periodista, Alice Schwarzer, publicó un editorial en donde acusa a la prensa occidental de “prejuiciosa en sus reportes sobre Rusia” y defiende la “prontitud de Putin de defenderse con mano de hierro”. La antigua alumna del metafísico francés Michel Foucault concluye su colaboración de esta manera: “no fue hace mucho tiempo cuando la Alemania nazi invadió Rusia y asesinó a millones de mujeres y niños”.

En el mismo tono se expresó Gregor Gysi, jefe del partido La Izquierda, quien afirmó que la creencia rusa en la respuesta militar “aplica la misma lógica que Occidente utilizó en Yugoslavia, Afganistán, Irak y Libia”. Por otra parte, la correligionaria de Gysi, Sahra Wagenknecht, arguye que la anexión de Crimea es el “resultado de las políticas fallidas de Berlín” (Der Spiegel 31/03/14).

El antiguo agente de la KGB, Vladimir Putin, ha sabido explotar, para sus propios fines, la rusofilia de una parte de la élite empresarial y política teutona en una época en que los políticos germanos resienten la “actitud condescendiente de los Estados Unidos” (Foreign Affairs March/April 2009).

Ello no significa que Rusia esté libre de críticos: el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, dijo que veía semejanzas entre la anexión de Crimea por parte de Vladimir Putin y el acoplamiento de los Sudetes efectuado por Adolf Hitler.

En lo que respecta a la visita que realizara el presidente de China, Xi Jinping, ésta se centró en el aspecto económico. La empresa automotriz Daimler firmó un acuerdo por 1.38 billones de dólares con el Grupo Automotriz Beijing. Además, Siemens signó, en presencia de Merkel y Xi, un memorándum de entendimiento para desarrollar energía limpia con dos compañías chinas. Finalmente, el banco central de Alemania, el Bundesbank, y el Banco Popular de China acordaron una declaración de intención para establecer un centro de acuerdo y compensación de la moneda china, el yuan, en el corazón financiero de Alemania y la Unión Europea, Frankfurt.

Extasiada por el triunfo de la diplomacia comercial germana, Merkel perdió su acostumbrada flema al declarar que los acuerdos comerciales entre China y Alemania “podrían ser el precursor de cualquier futuro acuerdo de libre comercio”.

Todo lo anterior permite afirmar que, como nunca desde la época de Otto von Bismarck o de la Ostpolitik de Willy Brandt, la conexión germana es primordial para triunfar en las iniciativas diplomáticas del mundo actual.

Aide Mémoire.- Ballenas 1, Japón 0.

 

Colegio Aguascalentense de Estudios Estratégicos Internacionales, A.C.

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Soren de Velasco Galván

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