La inclusión, los derechos y las leyes son los más grandes problemas para las personas con autismo - LJA Aguascalientes
30/11/2021

 

  • Un niño con autismo puede aprender todo lo que se le enseñe mientras sea a través de un modelo especializado

 

Tras la conmemoración del 2 de abril, Día del Autismo, el Centro de Orientación Temporada Integral Infantil (COTII) A.C. en conjunto con la asociación de Autismo de Aguascalientes, realizaron una serie de eventos a lo largo de la semana, concluyendo con la ponencia de su directora general, Rosa Barroso, la tarde de ayer en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

El autismo es un trastorno neurológico complejo que forma parte del grupo de trastornos del espectro autista (ASD por sus siglas en inglés), mismos que pueden ser diagnosticados formalmente a la edad de tres años por sus padres que notan comportamientos poco comunes o incapacidad para alcanzar adecuadamente los hitos del desarrollo infantil. Aunque es muy difícil etiquetar a un pequeño como “autista”, entre más pronto se haga el diagnóstico se puede mejorar la vida del menor que, a pesar de no existir medios efectivos para prevenir el autismo ni tratamientos totalmente eficaces o que la curen, se ha comprobado que una intervención temprana en un entorno educativo apropiado, por lo menos por dos años durante la etapa del preescolar, puede tener mejoras significativas.

Uno de los conflictos más particulares a los que se enfrentan los niños con autismo es la inclusión educativa, la mayoría de las escuelas no aceptan a alumnos con algún tipo de discapacidad por la creencia errónea de que requieren de una educación especial en escuelas no regulares, según Barroso, el problema es convencer a los papás de los niños con autismo, padres de familia del resto de los alumnos y los directivos de las escuelas, que los niños autistas tienen la capacidad de aprender todo lo que se les enseñe pero bajo un modelo apropiado, “como papás tenemos la obligación de exigir que les enseñen, no sólo que los sienten en una silla y los entretengan”, la legislación constitucional manifiesta que todo mexicano tiene el derecho a recibir una educación laica y gratuita por lo que al negársele la atención a un niño con autismo se percibe como delito.

En la ley de Derechos Humanos se indica que todos los niños tienen el derecho de recibir una educación de calidad y cuando hablan de discapacidad específica como derecho el que reciban una educación especializada, en la Ley de Discapacidad en México no estaba incluido el autismo como discapacidad lo cual causó por años una demanda y explicación de padres con niños autistas del porqué no se incluía pues si bien no tienen una discapacidad mental o física, requieren de una atención especializada y una accesibilidad diferente.

La inclusión de los niños autistas en la sociedad va más allá de una aceptación dentro del grupo o un centro educativo es que realmente les enseñen igual que al resto, lamentablemente no existe una capacitación por parte de los maestros y los padres de los otros niños son quienes terminan por discriminar al menor, “hemos tenido casos en los que hasta marchan, cierran la escuela, recolectan firmas, todo para que saquen al niño de la escuela”, lo cual va en contra de sus derechos, primero como mexicano, luego como menor, la inclusión pues es la más complicada para este sector de la población que continúan discutiendo si es o no una enfermedad o sólo es una característica física específica.

La realidad en México y el autismo

México se ha caracterizado, en el tema del autismo, como uno de los países con menor avance en las soluciones y mayor en la problemática, las leyes no se han adaptado a los cambios sociales ni el aumento de personas con este trastorno neurológico; la detección tardía en muchas ocasiones tiene su cauce en la falta de espacios profesionales de bajo costo, simplemente en el 2004 se hizo un análisis en donde se mostró que de cuatro mil 97 servicios de gobierno para las necesidades especiales, poco más del 50 por ciento estaba sin servicio, “desde esa fecha no se ha logrado mejorar la cantidad sino por el contrario ha ido a la baja”; esto se podría mejorar si las autoridades y la propia sociedad trabajara en la prevención con diagnósticos a tiempo y tratamientos preventivos, tal como sucedió en países como Chile, Argentina, España y Estados Unidos.

“Bien lo dijimos, hasta que un diputado no tenga un hijo autista se tendrán acciones legislativas a favor de nuestros niños”, subrayó Barroso con respecto a la iniciativa de ley presentada ante el Congreso de la Unión por la diputada Paloma Villaseñor titulada Ley General para la Atención y Protección a Personas con Trastornos del Espectro Autista. La cual tiene por objeto impulsar la plena integración e inclusión a la sociedad de las personas en la condición de los trastornos del espectro autista, mediante la protección de sus derechos y necesidades fundamentales que les son reconocidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.


En la exposición de motivos para la creación de esta ley manifiesta que los niños, jóvenes, adolescentes y adultos con la condición del espectro autista alcanzan cifras alarmantes, lo cual se traduce en un problema relevante. La Organización Internacional Autism Speaks calcula que, a nivel mundial, la cifra promedio es uno de cada 88 nacimientos, con un incremento anual del 20 por ciento; mientras que en México se estima la prevalencia de uno por cada 100 nacimientos, es decir, de los dos millones 586 mil 287 nacimientos registrados en el año 2011 por el INEGI, 25 mil 862 niños tendrán un trastorno del espectro autista.

La carencia de centros encargados de orientar y apoyar a padres dispersos e impotentes, con información suficiente para detectar señales tempranas de alerta que faciliten un oportuno y eficaz tratamiento terapéutico es palpable en el país siendo de vital importancia cambiarlo y no sólo preocuparse sino ocuparse en la creación de más centros de atención a personas con autismo.

Esto aunado al vacío de comunicación social que cree una conciencia colectiva y una cultura de inclusión en apoyo a quienes están involucrados en el problema y la ausencia de políticas y programas eficientes en el uso y aprovechamiento de la infraestructura institucional de salud y la adecuada preparación de médicos y terapeutas especialistas.

La iniciativa continúa en estudio pero las asociaciones, padres de familia y personas interesadas en el autismo pretenden insistir en la urgencia de su aprobación ya que una vez que se cuente con el documento, ellos se encargarán de hacerla efectiva y no sólo letra muerta.

 

 


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