Opinión

Provocaciones / Taktika

 El Mar Negro, Europa. 12 de abril de 2014. Zumbando como tábanos enardecidos, dos aviones caza rusos Su-24 -con la estrella roja de cinco puntas, símbolo del proletariado, pintada en el fuselaje- sobrevuelan al navío estadounidense USS Donald Cook, en un claro mensaje de desagrado del oso moscovita por la presencia del buque norteamericano en su tradicional zona de influencia.

Refiriéndose al paso de las desarmadas, esbeltas y grisáceas aeronaves, el vocero del Pentágono, Steve Warren, dice: “Esta provocadora y poco profesional acción rusa es incongruente con los protocolos y acuerdos previos internacionales”.

La escena arriba descrita sirve como prólogo al presente artículo, el cual pretende mostrar al amable lector la serie de provocaciones infligidas mutuamente por los Estados Unidos, Rusia y China en su lucha por la supremacía mundial.

Tras la victoria geopolítica y geoestratégica lograda en Crimea por la Federación Rusa, la contraofensiva estadounidense no se hizo esperar: en el aspecto económico se montó la pantomima de las “sanciones” con las cuales Rusia habría de “pagar caro” su insolencia de “subvertir el orden internacional”.

Sin embargo, Vladimir Putin, “un avezado estudiante de la reapolitik” (Telegraph 22/04/2014), sabe que esto es falso pues la Unión Europea, en especial Alemania y Gran Bretaña, necesitan a Rusia como fuente de energía. Tanto así que una serie de compañías petroleras occidentales tales como British Petroleum y Shell (Reino Unido); Total (Francia), Statoil (Noruega) y, aunque usted no lo crea, ExxonMobil de los Estados Unidos, han declarado públicamente que seguirán trabajando en Rusia.

A pesar de ello, Putin reconoce que, por el momento, en el aspecto militar Rusia no es rival, en términos convencionales, para las fuerzas armadas de la Unión Americana, cuya marina de guerra ha incrementado su presencia en el Mar Negro. Un componente esencial del despliegue naval son los destructores lanzamisiles tipo Arleigh Burke, cuya función principal es la defensa contra misiles balísticos intercontinentales, lo cual implica nulificar a las fuerzas de proyectiles nucleares rusos.

Ante el cerco tendido contra la Federación Rusa -el cual incluye además la visita del vicepresidente estadounidense, Joe Biden, a Kiev y la entrega de “ayuda no letal” al gobierno ucraniano por parte de su contraparte norteamericana-, Putin anunció, el día de hoy, la construcción de una serie unificada de instalaciones navales en el Ártico, con el objetivo de asegurar esa estratégica región. Por último, Moscú ha incrementado los vuelos de sus bombarderos estratégicos alrededor del Japón, lo cual se interpreta como un apoyo táctico a su aliada, China.

Son precisamente los lances entre Beijing y Washington lo que conforma la segunda parte de esta colaboración. En febrero, el funcionario del Departamento de Estado, Danny Russel, afirmó que China había creado “incertidumbre, inseguridad e inestabilidad” en la región Asia-Pacífico.

Durante marzo próximo pasado, mientras la opinión pública mundial estaba mesmerizada por la crisis en Ucrania, China violó el espacio aéreo japonés en varias ocasiones y evitó que infantes de marina filipinos fueran reabastecidos por vía náutica en un atolón disputado. Además, recibió un inesperado estímulo cuando el comandante de las fuerzas estadounidense en el Pacífico, almirante Samuel Locklear III, declaró, ante el Comité de los Servicios Armados del Senado, que “la Armada y la infantería de marina no tenían los activos suficientes para llevar a cabo operaciones anfibias” (Stars and Stripes 25/03/2014).

Tratando de enmendar la plana a su superior, el jefe de los infantes de marina en Okinawa, Japón, John Wissler, afirmó presuntuosamente que: “Si China captura las (islas) Senkakus, las fuerzas militares estadounidenses se las arrebatarán”.

Más todavía, a principios de abril, el secretario de Defensa norteamericano, Chuck Hagel, visitó China y chocó verbalmente con sus anfitriones. Tanto así que su contraparte china, Chang Wanquan, urgió a los Estados Unidos a respetar los intereses y preocupaciones de Beijing y, por último, soltó a bocajarro: “el desarrollo de China no puede ser contenido por nadie” (Xinhuanet 08/04/2014).

Quizás la provocación mayor será el tour por Asia del presidente Barack Obama, el cual incluye visitas a Corea del Sur, las Filipinas, Japón y Malasia. El mandatario afroamericano tratará de convencer a sus aliados en la región de rearmarse y prepararse para la posibilidad de una eventual confrontación contra China (y Rusia).

Los protagonistas del juego de tronos global -China, los Estados Unidos y Rusia- mueven sus piezas en el tablero de ajedrez, esperemos, por el bien de todos, que no “se pasen de tueste” (Elena Poniatowska dixit).

Aide-Mémoire.- Gabo, colombiano, mexicano, universal.

 

 

Colegio Aguascalentense de Estudios Estratégicos Internacionales, A.C.

 

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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