12/07/2020


Este es un asunto de identidad, y sobre estos términos quiero compartir contigo el Banquete de esta semana; sí, de identidad, porque ¿sabes algo?, creo que muy pocas expresiones musicales dentro del rock tienen tan bien definida su identidad como es el caso del rock progresivo italiano, si escuchamos un disco de algún grupo progre italiano, aún sin ser eruditos en el tema, no tendríamos muchos problemas para decir que son italianos. Sin duda, el más avispado diría, con una sonrisa burlona dibujada en el rostro: “Claro, si cantan en italiano, deben ser de ese país”, conclusión lógica, pero no, yo me refiero a casos en los que incluso la música es estrictamente instrumental, se me ocurre pensar, por ejemplo, en la canción “Collage” del álbum del mismo nombre editado en 1971 de los venecianos de Le Orme, es una canción en donde no interviene la voz, aun con esta situación, no dudaríamos en afirmar que la canción en cuestión ha sido hecha por italianos, y bueno los ejemplos sobran, son abundantes.

Se ha dicho más de una vez que el rock no lo inventaron los ingleses, pero ellos lo perfeccionaron, no dudo en lo más mínimo de la veracidad de este argumento, estoy convencido de él, sin embargo, son los italianos los únicos que tienen la posibilidad de competir con los ingleses en términos de cantidad y calidad de agrupaciones progresivas; no intento demeritar el trabajo de agrupaciones de otros países en donde también se ha hecho un excelente rock progresivo, tal es el caso de Alemania, Holanda, Francia, más recientemente en Hungría y Polonia, es Europa el continente con mayor producción del género.

Creo que es necesario, en función de respetar las jerarquías, iniciar nuestro recorrido musical por el rock progresivo italiano, con los que podríamos llamar, sin ánimos de exagerar, los tres grandes del género, me refiero a Premiata Forneria Marconi, Le Orme y Banco del Mutuo Soccorso, todos ellos marcando sus orígenes en la segunda mitad de los años sesentas, pero encontrando su plenitud durante la séptima década del siglo XX. El tiempo y el espacio, que para el caso de la presente columna es lo mismo, no me permiten extenderme en analizar sus producciones y profundizar en su carrera, porque me vería en la muy penosa necesidad de no mencionar a otros que resultan imprescindibles, pero por ahí empezamos.

Hay otros grandes grupos de esos mismos años que han dejado trabajos impresionantes, por ejemplo, New Trolls, que con sus dos primeros Conciertos Grossos (Concerti Grossi) impresionaron a propios y extraños, o Il Balleto di Bronzo (El Ballet de Bronce) que sólo necesitaron un disco “Ys” para revolucionar la música, los demás ya son un plus. A ellos tuve la oportunidad de verlos tocar en vivo en un concierto que organizó la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Qué curioso, si ese concierto se hubiera anunciado en los años 80’s, cuando yo era estudiante de esta institución, no me lo hubiera creído, hoy, gracias a Dios, todo es posible.

Otro de los grupos que con un disco alcanzaron la inmortalidad es el de Museo Rosenbach, su disco “Zarathustra”de 1973 se considera hoy en día como un trabajo de culto, imprescindible para todo el que se precie de ser amante y conocedor del rock progresivo. Esta producción está basada en la inmortal obra de Friedrich Nietzsche, el gran filólogo y filósofo alemán, “Also Sprach Zarathustra”, por cierto, y no está de más decirlo, este ensayo nietzscheano también llevó al maestro Richard (léase Rijard) Strauss escribir su poema sinfónico del mismo nombre, impresionante de verdad.

Pero siguiendo con el rock progresivo italiano, vamos con otros grupos, también de los años setentas, pero con menor impacto a los arriba mencionados, están, por ejemplo, Osanna, cuya disolución generó la creación de otras dos agrupaciones: Citta Frontale y Uno. Il Rovescio della Medaglia es un grupo que editó uno de los álbumes más emblemáticos del progresivo: “Contaminazione”. No puedo dejar de mencionar al grupo Area, una agrupación con claras tendencias políticas en su producción musical, sobre todo de izquierda, o Delirium, el sublime e imprescindible, aunque no muy conocido Reale Accademia di Musica, J.E.T. que dejaron testimonio de su paso por la escena progresiva italiana con el álbum “Fede, Speranza e Caritá”. Maxophone también nos trae buenos recuerdos a quienes nos metimos de lleno en la inagotable fuente de talento de los italianos, ellos duraron vigentes sólo dos años, del 73 al 75, y sacaron solamente un álbum del que hay una versión en inglés, pero menos afortunada que la original en italiano. También de la primera mitad de los setentas tenemos a “Quella Vecchia Locanda” (Aquella Vieja Cabaña) con dos imprescindibles produciones: la homónima “Quella Vecchia Locanda” de 1972 y una segunda llamada “Il Tempo della Gioia”. En 1993 se editó un álbum en vivo.

Ya en los años 90’s nos encontramos con el grupo Cooperativa di Latte, impresionante su disco Il Risveglio de 1998, alabado por algunos, criticado por otros. En los personal creo que si este disco se hubiera editado en los años 70’s tendría que haber sido considerado como uno de los clásicos del género, pero muy reciente para adquirir el título nobiliario de clásico.

Para concluir, el progresivo italiano tiene una fuerte dosis de música clásica, sobre todo de los barrocos italianos, Vivaldi y toda la dinastía Scarlatti, evidente en varios discos. Y para poner punto final a este Banquete, me permito ofrecerte mis discos favoritos del rock italiano: “Uomo di Pezza” de Le Orme, aunque los primeros cuatro de ellos son indispensables. “Ys” de Il Balleto di Bronzo, “Per un Amico de Premiata, Concerto Grosso 1 y 2” de New Trolls y “Zarathustra” de Museo Rosenbach. Hasta la próxima.

rodolfo_popoca@hotmail.com

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