Matrimonio igualitario: si la sociedad cambia, el derecho también tiene que cambiar – LJA Aguascalientes
24/10/2020


  • Para el abogado Omar Macías Sánchez, la evolución del derecho está supeditado a la evolución social
  • En caso de negativa al amparo la SCJ podría dejar sin efectos los artículos 143 y 144 del Código Civil local

Omar Macías Sánchez, licenciado en Derecho y postulante de amparo, recibió a La Jornada Aguascalientes para hablar del tema del matrimonio igualitario, la legislación y los procesos que se han suscitado en los últimos años en materia constitucional, ello debido a que en Aguascalientes por primera ocasión se registró una solicitud de matrimonio civil entre una pareja del mismo sexo.  

Comenzando con la reflexión de que si México se jacta de ser un estado democrático de derecho, entonces deben estar garantizados por el estado el respeto de los derechos humanos, en el 2011 se efectuó una reforma constitucional en la cual se tocó el artículo primero en el cual se encuentra un principio llamado “propersona” que en materia de derechos humanos consiste en que una persona, cuando trata de defender sus derechos humanos, las autoridades que resuelven la controversia aplicarán la norma más favorable.

En ese orden de ideas recordó que el artículo primero de la Constitución ya tenía previsto como principio de no discriminación la preferencia sexual; hace un tiempo un procurador general de la República propone a la Suprema Corte de Justicia (SCJ) una acción de inconstitucionalidad previsto en la segunda fracción del artículo 105 constitucional -que no es otra cosa más que poner o confrontar una norma inferior con la Constitución- posterior a ello se le propone a la SCJ que declare inconstitucional la reforma al Código Civil para el Distrito Federal la cual armonizaba dicho código en materia de matrimonios o sociedades de convivencias, basándose en lo que se conoce como concepto tradicional de matrimonio, que es la unión entre un hombre y una mujer.

Sin embargo la SCJ resolvió que la reforma sí era constitucional a la luz del párrafo quinto del artículo primero constitucional donde se dice que se prohibirá la discriminación, entre otras, por la preferencia sexual. A partir de ahí las personas del mismo sexo están amparados por la Constitución al igual que una pareja heterosexual, en el Distrito Federal.

Específicamente en el caso de Manuel Gutiérrez y Javier Rodríguez, el especialista detalló que seguramente tendrá éxito su solicitud de amparo pues este tipo de estrategia para la aplicación de sus derechos es bien elaborada por los jueces de distrito, además de que conlleva toda una serie de análisis a nivel federal, por tanto en la resolución quedaría de la siguiente manera: “Contra la negatividad administrativa, entiéndase registro civil, al negarles la solicitud de matrimonio a dos personas que no entran en la hipótesis normativa del artículo 143 y 144 del Código Civil para el Estado de Aguascalientes, la justicia de la unión ampara y protege a las personas que promueven el amparo para el efecto que deje insubsistente el acta en el cual le negó la solicitud de matrimonio, y emita uno nuevo en el que se conceda la solicitud de matrimonio”, esto según lo que indica la lógica jurídica y humana.

“Desde mi punto de vista como jurista, lo que pasa es que la evolución del derecho está supeditado a la evolución social”, siempre han existido todo tipo de preferencias sexuales pero nunca habían sido tan explícitas como ahora y si se basa en que el derecho cambia en la medida en que lo hace la sociedad, sus conductas y nuevas formas de vivir, el derecho también debería de hacerlo. Pero como en aquellos tiempo cuando comenzó a hacerse las leyes no eran tan explícitas, lo que se entendía como la conducta ordinaria presuntamente natural -porque también es natural lo otro pues no es una cuestión genéticamente no controlable- se creía por el legislador que lo habitual y lógico humano era la unión de una pareja heterosexual y como consecuencia fisiológica era la procreación.

Atendiendo a esa lógica y el derecho como producto social, el especialista hace una reflexión en cuanto a lo establecido en los artículos 143 y 144 del Código Civil para el Estado de Aguascalientes: “el matrimonio será una institución solemne formal entre un hombre y una mujer, y entre otras cosas, tiene la intención de procrear, en estas dos hipótesis una pareja del mismo sexo no podría entrar pero en las demás sí; la ayuda mutua, guardarse fidelidad pues es un pacto de exclusividad sexual y una comunidad de vida permanente, en estas tres finalidades restantes claro que las puede cumplir una pareja del mismo sexo”.

Es entonces cuanto regresando al caso de solicitud en Aguascalientes del matrimonio igualitario, se destaca que el resultado lógico y jurídico humano es que el juez de distrito ante quien se plantea el amparo, resuelva como resolvió la SCJ respecto de la acción de inconstitucionalidad porque son dos autoridades, una inferior de distrito y una superior, pero ambos tienen el control de la constitucionalidad, que se respete y sea vigente, y si la Constitución dice que no se puede discriminar la autoridad por razón de las preferencias sexuales, entonces en consecuencia se tiene que restar el derecho al matrimonio con una persona del mismo sexo para la ayuda mutua, para crear una comunidad de vida entre estas personas y guardarse fidelidad, “la ecuación es muy sencilla y sé que sí responderán a favor de los solicitantes porque no se puede contraponer contra el criterio de su superior que es la Suprema Corte”.

Amparos, una estrategia para ejercer los derechos

De acuerdo con la reforma al artículo 107 de la Constitución en materia de amparo, ahora para declarar efectos generales a una norma, se necesita que lleguen dos resoluciones a la Suprema Corte y que sean de manera conjuntiva o acumulativa inmediata e ininterrumpida, para que diga la Corte que esa norma es inconstitucional y de esta manera dejarla sin efecto; esta sería una vía por la cual en Aguascalientes se pudiera obligar a que se efectuara el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La otra consiste en que si el juez no le concede el amparo, se va a revisión para una interpretación directa de la Constitución, con los argumentos pasados sobre los artículos constitucionales, la Corte no podrá sustraerse de lo que dijo anteriormente de la acción de inconstitucionalidad, al llegar otro caso con las mismas circunstancias y la Corte decide de igual manera en manera positiva, ahí es cuando se percatará de que algo está mal, que el Código Civil de Aguascalientes en el artículo 143 y 144 no están honrado a lo que dice el artículo primero constitucional en su párrafo cuarto, por lo tanto se les considera discriminatorios, “si los diputados no van a hacer su trabajo y sólo están pensando en el dinero y poder, entonces será por la vía jurisdiccional federal a través de estos tribunales constitucionales -juez de distrito y Suprema Corte- con las cuales por ambas sentencias acumuladas, llamadas ejecutorias, van a fijar un criterio jurisprudencial y se va a dejar sin efectos esos dos artículos.

“Es que no están haciendo nada malo, sólo están ejerciendo sus derechos, un abogado me decía que cómo era posible que la Suprema Corte aprobara ello, pues porque es el órgano máximo que hace valer la ley, la corte hace su trabajo jurídico conforme a las leyes que tiene, la primera es la Constitución federal, por lo tanto se apegan a lo que dice, si manifiesta el no discriminar por la preferencia sexual pues el resto es discriminatorio si dice lo contrario”.

Si la sociedad cambia, el derecho también tiene cambiar

Parafraseando a un autor jurista -no recordó el nombre- manifestó que si la ley es un producto social por sus leyes conocerás a un pueblo; anteriormente el Código Civil local decía que la mujer debía tener el permiso de su marido para trabajar, y cuando el esposo caía en una desgracia de salud y quedaba cuadripléjico y no podía firmar nada, esa familia estaba condenada a morir de hambre, pues no podía trabajar la mujer. Usted lector, se preguntará qué clase de norma es esa, pues es una de tantas que atendía las necesidades sociales de ese entonces, los legisladores la hicieron en el contexto en el que vivían, por ello la frase de “si la sociedad cambia, el derecho también tiene que cambiar”.

Para Omar Macías Sánchez la situación actual es que si el contexto social me está diciendo que dos mujeres o dos hombres quieren casarse, los legisladores deben analizar un posible cambio en la ley “si lo pide la sociedad es por algo y no por eso los valores universales se eliminarán, eso no tiene nada que ver con la diversidad sexual, eso se llama educación y la educación entra en todos los seres humanos, sea cual sea su preferencia sexual”.

Concluyó subrayando que aquellos que se resisten a la idea de que dos personas del mismo sexo contraigan matrimonio, adopten un hijo y vivan plenamente en familia, es inoperante su argumento a la lógica de una realidad social.

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