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Sobre la colección Lileeme, Literatura en lenguas mexicanas

  • Entrevista a Rasheny Joha Lazcano coordinador editorial de Ediciones El Ermitaño
  • Cualquier persona tiene el derecho a disfrutar a Rulfo o a Rosario Castellanos en la lengua con la que sueña

 

 

Quizá uno de los acercamientos más directos a las lenguas originarias, sea a través de la tradición oral, o eso se piensa. Se tiene una idea, quizá errónea, de que algunas variantes lingüísticas no se escriben, sólo se hablan. Sin embargo, no es una característica de ellas tener tradición escrita o tradición oral; al igual que todo idioma pueden tener fácilmente su forma hablada y su correspondiente a través de códigos escritos. Aunque sin duda, es la tradición oral lo que más ha permitido dar continuidad a la diversidad etnolingüística y cultural. En México esta variedad es considerable. Algunos aseguran que existen unos 275 dialectos, aunque oficialmente se habla de 62 a 100 lenguas indígenas. Una variedad cultural e ideológica, que nos enriquece no obstante la mala percepción de la sociedad urbana, que ha marcado una línea divisoria e ideológica, casi por herencia. Se habla de la tradición como de una propiedad, “nuestras culturas originarias”, en un sentido de posesión y superioridad, sin que se les incluya realmente en un nuestra vida diaria y en nuestros derechos.



Según la UNESCO, la alfabetización “es un derecho humano fundamental y constituye la base del aprendizaje a lo largo de toda la vida”. Sin embargo, en México al hablar de esta enseñanza se piensa en el castellano únicamente y no en incentivar la lectura y escritura en las lenguas originarias, cuando debería ser así, a la par. A pesar de todas las políticas lingüísticas que se han implementado, y a todos los esfuerzos para mantener activas las lenguas maternas, por medio de las comunidades de hablantes, es necesario que se involucren más en la estructura social en general.

Por esta razón, resulta muy importante que se destaquen esfuerzos como el que está haciendo Ediciones el Ermitaño con su nueva colección Lileeme (Literatura en lenguas mexicanas), con la que se proponen revitalizar las lenguas por medio de la traducción de literatura que se ha escrito principalmente en español.

En una conversación con Rasheny Joha Lazcano, coordinador editorial de Ediciones El Ermitaño, responde y profundiza sobre esta colección Lileeme, que se lanza de forma arriesgada al mercado con dos antologías que se editan una en Mixe de Tlahuitoltepec y otra en Mixe de Ayutla. Colecciones en las que se pueden encontrar a autores como Ramón López Velarde, Julio Torri, Nelli Campobello, Alfonso Reyes; hasta a Agustín Yáñez, Jorge Ibargüengoitia, Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, Salvador Elizondo, Gabriel Zaid, Sergio Pitol, Mónica Lavín, Hugo Hiriart, Guillermo Fadanelli, Alberto Chimal, Juan Villoro, entre otros.

Jonathan Minila (JM): Cuéntame sobre Ediciones El Ermitaño ¿Qué proyecto tiene y cómo ha ido variando desde que se fundó? ¿A qué público le están apostando?

Rasheny Joha Lazcano (RJL): Ediciones del Ermitaño es un proyecto editorial de 30 años de experiencia que inició con autores noveles, apoyando a jóvenes plumas en sus primeros ejercicios. Poco a poco se ha ido especializando en la traducción al español de literatura poco conocida.

Actualmente nos enfocamos a diferentes públicos. En el caso de la colección de literatura coreana nos enfocamos a jóvenes desde los 15 años, hasta adultos de 30 en adelante. En el caso de la colección de literatura holandesa, el público que más se acerca a esta literatura es quizá de los 40 en adelante. Para la colección Lileeme estamos buscando impactar a jóvenes universitarios.

JM: Ediciones El Ermitaño se caracteriza por una ser propuesta paralela y original al mercado. Cuéntame un poco más sobre esta colección Lileeme (Literatura en lenguas mexicanas)

RJL: Lileeme es nuestra propuesta para revitalizar cualquier lengua que cumpla con los requisitos mínimos como son que exista un interés genuino por su lengua por parte de un grupo de personas al interior de la comunidad; que exista el mínimo de capital humano profesionalizado y que ese capital humano se capacite en teoría y técnicas de traducción literaria.

Para iniciar la colección de Literatura en lenguas mexicanas se produjeron dos antologías con los mismos autores, pero diferentes textos de cada uno de ellos. Esto es porque dentro de las lenguas que se trabajan hay traductores de diferentes variantes. Por ejemplo, la antología uno se edita en Mixe de Tlahuitoltepec y la segunda en Mixe de Ayutla.

JM: Empezar por el origen, por la palabra, por la lengua. ¿Cuál es el interés de Ediciones El Ermitaño por este proyecto, en relación con los lectores?

RJL: Actualmente contamos con una base de lectores en cada lengua que exigen creación de contenidos. Ellos son nuestro objetivo principal y es la razón por la cual se hizo esta colección.

Ya creadas las antologías el objetivo secundario es comenzar a formar lectores por medio de cursos de lectura y escritura tanto en la ciudad como en las comunidades rurales. Actualmente estamos en contacto con personas dentro de cada comunidad que dan cursos de lectura y escritura. También creamos materiales didácticos promocionales que ayudan a los profesores a apoyarse para dar los cursos. Una vez teniendo un cuadro primario de lectores, la segunda fase es la creación de cursos cíclicos de creación de ficción en lenguas indígenas.

JM: ¿Cómo se gestó este proyecto?

RJL: En mancuerna con un grupo muy amplio de hablantes -otros compañeros lingüistas y antropólogos- he estado involucrado en la creación de varios programas de documentación y de normalización del alfabeto y escritura de la lengua Huave. En este periodo tuvimos muchas pláticas y reflexiones de los distintos programas que existen de revitalización lingüística y principalmente de cómo en realidad no hay un método eficiente de apoyar desde a fuera el fortalecimiento de una lengua en franco peligro de desaparición.

Al no existir un método probado, lo que como sociedad nos hemos dedicado a hacer desde hace mucho tiempo es apoyar la documentación lingüística y la creación de materiales bilingües a partir de la recopilación de tradición oral de las Lenguas de México, así como también el apoyo a la creación de alfabetos y cursos para el uso de éste.

Todo esto está muy bien y es necesario que se mantenga y siga apoyando, pero hay comunidades donde tenemos a lectores potenciales ávidos de contenidos nuevos y diferentes que los reten y que los hagan querer cada vez más. Una de las metas de este proyecto es ofrecer literatura universal a lectores en su lengua materna.

Así como tú y yo disfrutamos de los clásicos en español, cualquier persona tiene el derecho a disfrutar a Rulfo o a Rosario Castellanos en la lengua con la que sueña.

JM: Con relación a las lenguas originarias, como suelen llamarse, siempre se marca una barrera a través de sus propias tradiciones, como si estuvieran detrás de un espejo. Como dices, es involucrarnos a la distancia. ¿Cuál es apuesta de hacerlo al revés, de llevar autores de lengua española a otras como Mixe, el Zapoteco o el Mixteco?

RJL: Creo que tenemos que cambiar la conversación, dejar de ser tan conservadores y protectores con las culturas que integran la sociedad mexicana. Hay muchas brechas raciales que nos las enseñan desde niños y que realmente no somos conscientes de ellas hasta que crecemos. Es cuando somos adultos que las manifestamos como actitudes y se ven reflejadas en cómo hablamos, cómo pensamos y cómo tratamos a una persona que creció en un contexto totalmente diferente. Un niño de las comunidades no crece sabiendo que es indígena; eso se lo enseñan afuera, lo aprende visitando la ciudad o cuando en la escuela lo catalogan como minoría indígena; palabra que por sí misma no tiene nada de malo, pero que traen una fuerte carga a la que debemos oponernos.

JM: En una conversación anterior te hice una pregunta, ¿dónde van a colocar los libros de esta colección? Me respondiste que tiene que estar en todas las librerías, como todo libro. Me diste una explicación al respecto. ¿Podrías hablarme sobre esto nuevamente?

RJL: Es algo muy sencillo, parte de la lucha por crear lectores en cualquier lengua es tener los contenidos listos para cuando el lector pueda enfrentarse a ella. Como sociedad nuestra obligación es velar porque estos contenidos tengan las mismas oportunidades ya sea en librerías o en otros puntos de distribución como Amazon o iTunes.

JM: ¿Qué expectativa se tiene respecto a esta colección, con relación a la cantidad de lectores?

RJL: Tenemos una base inicial de lectores en estas lenguas. En el caso de las lenguas Zapoteca y Mixe ellos han tenido procesos de alfabetización de cerca de 30 años lo cual nos da como resultado miles de personas que no tienen ningún tipo de contenido para leer en su lengua materna que no sea tradición oral en ediciones bilingües. En el caso del Mixteco es un poco más difícil predecirlo por la variación entre una comunidad y otra, pero también estamos hablando de miles de lectores.

JM: Hace poco miraba un programa de televisión donde analistas hablaban sobre el racismo y la discriminación en nuestro país. Benito Taibo mencionó lo terrible que es el que se incluya en los discursos frases como “nuestros pueblos indígenas”, teniendo por un lado el sentido de la propiedad y de la superioridad racial, cuando en todo caso es lo contrario. ¿Esta colección es una lucha por romper esas barreras que mantiene lejos a estos sectores de la población?

RJL: Es parte de la visión paternalista de estado que guió el indigenismo en épocas pasadas. No podemos decir que es una lucha, o que hay barreras entre la población del campo y la ciudad. Esta colección es simplemente un paso para que los hablantes de español vean a las otras lenguas de México como una más, con las mismas posibilidades de creación de cualquier tipo de contenido y con una demanda que con los años va a aumentar cada vez más. También es una llamada de atención a los demás involucrados en la industria editorial, para que volteen a ver a un grupo de población que exige contenidos de calidad, y que no está entendiendo las necesidades de sus consumidores.

JM: ¿Cómo fue la selección de los textos?

RJL: Aunque los traductores tienen mucho que ver con la selección del tipo de textos que se tradujeron, acordamos que sería una muestra representativa de la microficción mexicana y le dejamos toda la tarea de seleccionar los textos de la antología a Lauro Zavala. La razón por la que escogimos diferentes géneros del cuento es porque queríamos que esta selección fuera un muestrario de las posibilidades que tiene un escritor a la hora de enfrentarse a un papel en blanco. También con ayuda de los cursos de lectura en la Ciudad de México, Oaxaca, así como en las comunidades, queremos tomarle el pulso continuamente a los lectores para ver qué textos les gustan más y así generar mayor contenido y crecer la selección.

JM: ¿Se está trabajando en nuevo material?

RJL: Por lo pronto se están traduciendo más contenidos, incluyendo novelas de ciencia ficción, terror, materiales de divulgación de la ciencia y materiales didácticos para la enseñanza de la escritura en las diferentes lenguas. Al final podemos decir que estos materiales se están publicando porque los hablantes nos lo exigen y nosotros tenemos las posibilidades de llevar acabo todo el proceso.

JM: ¿Quiénes hicieron la selección y traducción de los textos?

RJL: Todos los traductores son profesionistas de distintas carreras y detrás de ellos hay un grupo grande de personas que los apoyan. Son Celerina Patricia Sánchez Santiago, Tonatzin Indira Díaz Robles, Yasnaya Elena Aguilar Gil y Víctor Manuel Vázquez Castillejos.

 

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Jonathan Minila

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