Taktika / Terrorismo y proxenetismo - LJA Aguascalientes
19/05/2024

Norte de Nigeria. 5 de mayo de 2014. Sosteniendo un fusil de asalto, AK-47, y levantado el dedo índice, el líder de la organización islamista, Boko Haram, Abubakar Shekaku desafiante dice: “Alá nos ha instruido que hasta que empapemos el suelo de Nigeria con la sangre cristiana y de los supuestos musulmanes que contradicen al Islam”.

El cabecilla islámico prosigue: “Hasta que hayamos matado, matado, matado y nos cansemos y nos preguntemos qué hacer con sus cadáveres -el hedor de Barack Obama, George Bush y Jonathan Goodluck- abriremos las prisiones y aprisionaremos al resto”.

La escena previamente descrita sirve como prólogo al presente artículo, el cual pretende explicar qué es Boko Haram y por qué son un montón de terroristas y proxenetas que han alcanzado fama a nivel mundial por el plagio de centenares de preparatorianas.

Boko Haram -traducido como “la educación occidental es un pecado”- es un grupo fundamentalista islámico oriundo de Nigeria, el cual fue fundado por Mohammed Yusuf en el año 2002, como resultado de dos factores: la creciente radicalización de la población islámica de Nigeria, ubicada mayoritariamente en la parte norte del país y la distribución inequitativa de la renta petrolera.

El primer componente es porque prominentes predicadores islámicos difundieron una visión, según la cual la educación occidental era contraria a las enseñanzas del Islam. Por ello, Boko Haram preconiza la implantación de la Sharia -La ley islámica que se basa en el Corán y el Hadith, una narración sobre la vida del Profeta Mahoma y sobre lo que él aprobó.

Por último, Nigeria es el décimo productor de petróleo a nivel mundial, siendo explotado el oro negro por compañías occidentales tales como Chevron, Exxon-Mobil, Shell y Total. Sin embargo, un 70 por ciento de su población subsiste con menos de veinte pesos por día. Además, en el norte el 72 por ciento de sus habitantes viven en la pobreza, comparado con el 27 por ciento en el sur y el 35 por ciento en el delta del río Níger, donde se concentra la producción del hidrocarburo.

Boko Haram se compone, en parte, por jóvenes universitarios y profesionistas desempleados, quienes vienen de Nigeria, Níger y Chad. Algunos de sus integrantes combatieron en Libia, Siria e Irak. El grupo islamista no tiene una estructura bien definida y utiliza “células” para evitar ser detectados por los servicios de seguridad de Nigeria.

Tras la muerte de su fundador, Mohammed Yusuf, en 2009, asumió el mando Abubakar Shekaku, un austero e incorruptible teólogo e intelectual nigeriano quien sólo “viste ropa barata y no acepta manejar un automóvil, prefiriendo la motocicleta” (Washington Post 06/05/2014).

Para el diccionario Larousse, terrorismo es “los actos violentos llevado a cabo por una organización frente al poder establecido, para la consecución de sus fines”. Por lo tanto, bajo la égida de Shekaku, Boko Haram implementó acciones terroristas. Tales como el asesinato de 65 estudiantes en un colegio agrícola, en septiembre de 2013; y la decapitación, utilizando sierras eléctricas, de decenas de chóferes en la porción septentrional de Nigeria. Todo ello motivó que en noviembre próximo pasado, el Departamento de Estado de la Unión Americana denominara a Boko Haram como una organización “terrorista”.


El evento que los catapultó a la notoriedad fue el secuestro, ocurrido el 14 de abril de 2014, de casi tres centenas de colegialas en el pueblo de Chibok. Dicho suceso hubiera pasado desapercibido de no ser por las manifestaciones, organizadas por la diáspora nigeriana, ocurridas en Los Ángeles, Washington y Londres. Además, la primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, colocó en su cuenta oficial de Twitter el hashtag #BringBackOurGirls, el cual logró 2.3 millones de tweets.

Aprovechando su súbita fama, Shekaku anunció en un nuevo video que “esas chicas, esas chicas de las que tantos se preocupan. Se han convertido al Islam”. Además, el capitancillo yihadista anunció que no las liberará “mientras haya hermanos detenidos”.

Por lo tanto, Boko Haram ha devenido en proxenetas, pues tratan de lucrar con la suerte de sus secuestradas y utilizarlas como baza para obtener la liberación de sus seguidores presos.

Sea cual sea el resultado de la ordalía de las jóvenes secuestradas una cosa es segura: la alineación del pueblo y la fragmentación de su clase política y empresarial ha hecho de Nigeria un país ultra-religioso y, al mismo tiempo, uno de los más violentos del orbe. Todo lo anterior hará que Nigeria, tal y como lo pronosticó el exembajador estadounidense John Campbell, seguirá bailando “en el borde”.

Aide-Mémoire.- La solución a la crisis de Ucrania pasa por Berlín y Moscú.


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