Batman begins: el sistema judicial fallido IV de VI / Cinefilia con derecho - LJA Aguascalientes
02/02/2023

 

El sistema judicial nunca será suficiente; al menos esa es la premisa de Batman y en general de los superhéroes, tal vez esa añeja necesidad norteamericana de las armas de fuego y en general de hacerse justicia por propia mano, de venganza (¿Qué otra cosa es la pena de muerte?). El derecho de la autodefensa (sic) que en la historia del vecino del norte lo mismo se manifiesta en el viejo oeste y la lucha contra los indios, las guerras en contra de países que no comulgan con sus intereses, la actual cacería de inmigrantes o en la criminalidad de las grandes ciudades que se transforma en un motivo para contar con armas en los domicilios.

Batman Begins (2005) es la primera de tres incursiones de Nolan con el murciélago, rompe con sus dos pésimas predecesoras (etapa de Schumacher) pero también con Burton, deja atrás lo gótico para centrarse en el futurismo, así hacen presencia un sofisticado equipo como el horrendo batimóvil, atrás quedan las gárgolas de los edificios de Gotam para dar paso a los grandes edificios de Chicago. De esta misma forma, Nolan se distancia del batman burtoniano, se interesa más por los inicios y sobre todo por su leit motif psicológico: ¿venganza o justicia? El justiciero de la noche comienza su aventura por ánimos de venganza, incluso en Batman Begins una escena nos pone en toda su desnudez a un Bruce cuya única forma de romper con su pasado de huérfano es matando al asesino de sus padres, muerte que por otra parte, en una especie de justicia divina, es provocada por otro criminal, dejando a nuestro héroe vengado, pero inmaculado. Nada como esos momentos felices hollywoodenses.

Este conflicto es trazado magistralmente por Nolan en su trilogía, Bruce Wayne entre el derecho y la violencia ¿Estará más cerca de la guapa fiscal Holmes o de la venganza comunistoide de Ra’s Al Gul? ¿Justicia por propia mano o procesos judiciales? Una línea muy, muy delgada que pone a nuestro héroe en aprietos, pues se debate entre matar a los enemigos y extirparlos del cuerpo social o entregarlos a un sistema de justicia ineficaz y correr el riesgo de que salgan nuevamente a las calles, un sistema tan fallido que tiene que tolerar a los agentes corruptos, esos policías con sombrero y abrigos largos (el equivalente de nuestros judiciales de botas y cinto piteado) y que Gordon, en otra de las entregas de Nolan, se justificaba para no expulsarlos “Trabajo con lo que tengo”.

La desencajada actuación de Katie Holmes como esa abogada idealista, fiscal defensora del estado de derecho, persecutora de los criminales, es acorde con un sistema judicial desdibujado, que si bien no ha muerto necesita de artilugios parajudiciales para lograr una verdadera justicia, de otra forma no se explica que para poder juzgar al criminal Lau en The dark knight (2008) sea necesario que Batman vaya hasta Hong Kong a secuestrarlo en una escena trepidante, para posteriormente entregarlo a las autoridades. Sólo así, con base en una prueba ilícita, puede lograrse una sentencia a cabalidad.

Los problemas de la gran ciudad vuelven y serán tratados por Nolan, ya Burton los había delineado perfectamente en sus cintas: prostitución, deficiencia en los servicios públicos, ladronzuelos de poca monta y grandes mafias lo mismo empresariales que criminales, yonkis de cadavérico aspecto. Esta parte es fundamental en Batman, pues todos ellos en su conjunto, son la causa de la muerte de los padres de Bruce, que no pudieron obtener un taxi y en medio de un callejón deficientemente iluminado fueron asesinados por un criminal producto de un mal sistema de justicia social.

Me gusta el tratamiento del miedo como producto de control social, una cualidad del superhéroe que Nolan retoma directamente de Miller, y que en el fondo rescata esos viejos mecanismos políticos sociales que cambiaron el “pan y circo” por el “plomo o plata”, como dice Carlos Bonfil en su crítica a la cinta “‘No hay nada que temer, excepto el miedo’, esa vieja proclama política de Roosevelt se convierte en credo del más oscuro personaje de la cultura popular estadunidense”.

En sus siguientes entregas retomará este conflicto entre la ley y la justicia por propia mano, y de nueva cuenta hará énfasis en ese final feliz hollywoodense que incluso permite que el héroe caiga y ascienda, que vaya de la sima a la cima y que se transforme, de la mano de una batiseñal en poder de las autoridades, en una herramienta más del sistema de justicia, a pesar de que muchas de las pruebas en contra de los criminales sean ilícitas e incluso aunque en la lucha diaria, muchos los enemigos caigan asesinados sin que medie un procedimiento judicial, en pocas palabras Batman es un firme promotor del derecho penal del enemigo.

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