16/07/2020


Resulta muy difícil decir con precisión qué lugar ocupan las ediciones independientes en el campo cultural, en relación con los sectores público y privado. Se estima que el primero cubre dos terceras partes del mercado editorial nacional, mientras que el segundo sólo una. Fuera de las estimaciones numéricas, buena parte del valor cultural de las publicaciones marginales consiste en hacer visible una región de la nación letrada inexistente desde el punto de vista de las estadísticas oficiales, o cuya importancia suele subestimarse por sus reducidos tirajes, escasos ingresos y corto número de empleados que ocupa. Sin peso económico, estos proyectos ocupan sin embargo un lugar singular en la carrera de muchos autores, principalmente jóvenes. Además de promover la solidaridad entre grupos dedicados a diferentes actividades, representan la oportunidad de difundir su trabajo por vías alternas a las consagradas por el apoyo institucional o por el mercado, las que aun con capacidad para resolver las necesidades editoriales del país están diseñadas para cubrir sólo una parte de la producción: la que a juicio de los editores tiene una oportunidad en el mercado y la que ha transitado los laberintos burocráticos y engalana los discursos oficiales. Pese a que no excluyen obras de calidad literaria, muchas quedan fuera por la supuesta falta de compradores o porque los autores no forman parte de los círculos oficiales. Los proyectos editoriales independientes abren opciones para obras de calidad, desde las ediciones artesanales con material reciclado hasta las digitales y en línea.

Entre estas editoriales destaca La Rueda Cartonera, fundada en Guadalajara, Jalisco, a finales de 2009 y dirigida por Sergio Fong, Fernando Zaragoza y Lorena Baker. Este proyecto forma parte de un movimiento latinoamericano en el que participan editoriales y cartoneras de Brasil, Perú, Chile, Uruguay, El Salvador, México, Argentina, Colombia, Venezuela y República Dominicana unidas por la decisión de mantenerse al margen de los presupuestos gubernamentales e impulsar autores poco atractivos para los grandes editores, de cuyos intereses comerciales se apartan conscientemente, en busca de obras y autores con posturas críticas ante el sistema imperante. El proceso artesanal de fabricación de sus libros hace de cada uno de ellos una obra de arte, pues las elaboran con tapas de cartón reciclado y las cosen, pegan y pintan a mano. Entre los primeros títulos publicados por esta editorial se encuentran: Tripas de gato, de Sergio Fong; Veneno, libro-disco de Adriana Leal; De polvo animal, de Enoé Eréndira; Poemeando, de Jorge Daniel, “el Ene”, y De la tristeza y otros viajes, libro-disco de Samuel M. Barba. Además de contar con un taller donde fabrican sus productos e imparten talleres de encuadernación, cuentan con una librería donde venden el producto de su trabajo.

Una de sus publicaciones más recientes se titula De Fárragos y álveos. Incluso en el caos hay un orden, de Cristina de la Concha, impreso en marzo de 2014, con un tiraje de 50 ejemplares cosidos, pegados y pintados a mano. La docena de relatos que contiene, cortos la mayoría, se encuentran en el libro Fárragos y álveos, publicado en 2007. En ellos se muestra el talento creativo de la escritora, rebelde a las clasificaciones y camisas de fuerza académicas. “Manual del llanto”, dedicado a Julio Cortázar, da una idea de los modelos de escritura vigentes en la obra. Y aporta no poco sosiego al lector exigente, eventualmente agobiado por las tonterías que las facilidades para publicar ponen en circulación, sin importar su formato. Ese lector puede apreciar el dibujo de la autora en la portada: “Lápices manuales”, una mano con unos dedos que terminan en agudos conos de grafito hechos para trazar un mundo donde el caos oculta un orden, como lo afirma el subtítulo del libro.

La página electrónica de la autora (http://www.cristinadelaconcha.com.mx) la presenta como una activa escritora, traductora, editora y promotora cultural de Tulancingo, Hidalgo. Ha publicado el poemario La vida es otra (poemas en theta) y varios títulos de narrativa: Historia de una perdida, Cuento caligráfico y Eroticum. Además, ha promovido encuentros de escritores, alentado la organización de los escritores hidalguenses y el intercambio con asociaciones de ciudades de Argentina y Perú, donde ha recibido el título de embajadora de la paz, visitante distinguida y otros reconocimientos.

En Aguascalientes conocimos algunos libros de La Rueda Cartonera a través de Jorge Daniel Cabrera “el Ene”, quien presentó su poemario De lugar ninguno (Editorial Albatros Press, 2013) en varios espacios de esta ciudad durante el reciente Festival Internacional de Poesía Palabra en el Mundo y el pasado jueves 5 de junio en el Centro de Investigación y Estudios Literarios de Aguascalientes, acompañado de Renata Armas Bermejo, organizadora de dicho festival y quien al día siguiente también presentó su libro Bar y tono (Ediciones El Viaje, 2013) en el centro cultural Tercera Llamada. Ambos títulos publicados por editores independientes. Por algo sus autores se juntan.

cargosdeconciencia@gmail.com

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