12/07/2020


Antes de entrar en materia, quiero agradecer el mensaje que gentilmente me envió a través de las redes sociales el maestro Alain del Real, solista en el tercer concierto de la actual temporada, él ejecutó el Concierto para Piano y Orquesta de Cuerdas de Alfred Schnittke, y en donde me aclara mi duda que expuse en este mismo espacio la semana pasada respecto a quién era el autor del arreglo de “Noche de Paz” que Alain del Real interpretó con el violinista Pedro Ramírez Landín a manera de encore; ya me informó, y yo lo comparto contigo, es del mismo Schnittke. Bien, pues aclarado el punto, vamos a lo que en esta ocasión nos tendrá ocupados, me refiero a la puesta en escena del ballet Pinocho.

Durante toda la semana, incluso desde antes, estaba un servidor lleno de dudas respecto al montaje de tan ambiciosa presentación, no tenía muy en claro quién era el compositor, vi en los créditos que era Aleksandr Glazunov, pero este compositor de San Petersburgo no tiene en su extenso catálogo una suite para ballet dedicada a llevar a la escena este legendario cuento de Carlo Collodi, de hecho no existe el ballet de Pinocho dentro de la producción de Glazunov, no sé de algún otro compositor. Me puse a preguntar para salir de dudas y entender más o menos de qué se trataba este asunto, por lo que finalmente pude entender, se hizo un titánico trabajo de recopilación de varios fragmentos de distintas obras de este compositor ruso para dar forma a lo que musicalmente hemos conocido con el nombre de Pinocho; ignoro y me propongo conocer la información y compartirla contigo, amigo melómano, quién fue el que hizo, o los que hicieron esta inmensa labor de seleccionar la música, trabajo, creo yo, tan complicado como el proceso de composición, porque después de hacer la elección de los fragmentos, lo cual implica conocer perfectamente bien toda la obra orquestal de Glazunov, viene el trabajo de copiar para la partcella de cada una de las secciones de la orquesta, créeme, labor nada sencilla.

Lo que sí tengo claro es que la coreografía fue realizada por el maestro Erick Campos, y sin ser un experto en ballet, de hecho soy un neófito, creo que ha hecho un trabajo muy interesante, además de convincente.

El elenco protagónico para esta puesta en escena está integrado de la siguiente manera: Pinocho es Emmanuel Badillo para las presentaciones del viernes 6 y hoy domingo 8, las dos con la Sinfónica tocando en vivo; la del sábado 7 contó con la participación del joven bailarín Aldruvas Neftalí Cerda Sánchez, con música grabada. Geppetto es Alfredo Xicoténcatl García Robles, el Hada Azul fue interpretada por Claudia Alejandra Morales Rangel, el Grillo, que la lógica más elemental me hace pensar en Pepe Grillo, es Carlos Eduardo Marmolejo Velásquez.

Es una versión libre del cuento original del escritor florentino Carlo Collodi, en donde se suprimen algunos personajes, lo cual es entendible si consideramos el hecho de que es imposible recurrir a todos los personajes del cuento original, pero a mi entender, faltaron algunos que han sido parte de la tradición y que ubicamos como infaltables dentro del cuento, como es el caso del pez Cleo o el gato Fígaro, pero con todo, la coreografía cuida los momentos determinante en el cuento de Collodi echando mano de una fértil imaginación, como cuando se representa a la ballena, con tres estructuras que no dejan lugar a dudas de lo que están representando.

La iluminación y el vestuario magníficos, excepto por el vestuario del propio Pinocho, lejano a la usanza de la época y la geografía, me pareció de muy mal gusto, sólo le faltaban las lentejuelas.

El Coro de Ópera del Instituto Cultural de Aguascalientes tuvo una muy breve participación en el debut de su nuevo director, demasiado breve para poder juzgar el trabajo realizado en esta nueva etapa de la máxima institución coral de Aguascalientes. De hecho lamenté mucho que el Coro no fuera convocado al terminar la presentación para gradecer los aplausos del público, junto con el elenco, la Sinfónica, el maestro Revueltas, la tramoya, diseñadores de vestuario, técnicos de iluminación y toda la logística que implica una puesta en escena tan ambiciosa como lo fue ésta; el Coro de Ópera no regresó al escenario para gradecer los aplausos que definitivamente también eran para ellos, no sé si no fueron requeridos o los integrantes del coro ya se habían retirado.

Una producción tan costosa, no sólo en términos económicos, me refiero también en lo referente al trabajo, al tiempo invertido, al esfuerzo realizado por todos, debe tener mayor trascendencia de lo que representa un fin de semana. Creo que sería necesario hacer una pequeña gira, si no nacional, por lo menos regional, es demasiado el esfuerzo para que quede en sólo tres presentaciones, y de paso, para mostrar el trabajo que se está haciendo en Aguascalientes, finalmente la producción cultural y el arte son cosas que definen muy bien a nuestro estado, y sin duda, la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes es uno de los grandes orgullos que tenemos y hay que presumirla, no todo son empresas, tecnología y negocios, también hay que exportar la cultura y el arte, sobre todo porque la tenemos, y de inobjetable calidad.

Para la próxima semana tenemos uno de los conciertos más atractivos de la temporada, el Concierto para Violín, Op.77 en Re mayor de Brahms, con la participación del maestro Domenico Nordio al violín y la Sinfonía Octava, Op. 88 en Sol mayor de Antonin Dvorak; dirige el maestro David Pérez Olmedo. La cita con su majestad la música es el viernes 13 de junio a las 21:00 horas en la casa de la Orquesta Sinfónica, el Teatro Aguascalientes. Por ahí nos veremos si Dios no dispone lo contrario. Hasta entonces.

rodolfo_popoca@hotmail.com

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