Sociedad y Justicia

Lluvias ayudaron a disminuir los daños de los incendios en la temporada crítica

  • La población debe conocer las bondades del fuego natural en los ecosistemas: Conafor
  • Hasta el primero de junio se registraron 24 incendios que afectaron 622 hectáreas de pastizal y matorral

Aunque administrativamente la Comisión Nacional Forestal establece que la temporada de incendios comienza el 15 de enero y termina el 30 de junio, Vicente Díaz Núñez, delegado estatal de dicha dependencia federal, aclaró que esto no funciona como tal en los ecosistemas naturales pues realmente la temporada crítica concluyó el 15 de junio con la aparición de las precipitaciones.

El último incendio registrado fue el primero de junio, sumando 24 en total en este año que afectaron 622 hectáreas, una cifra que llama mucho la atención pero que en realidad significa un apoyo a la naturaleza; el delegado explicó que durante la temporada del año pasado se afectaron 902 hectáreas con 48 incendios siendo que en este año las áreas incendiadas no tuvieron daños al arbolado sino a pastizales, arbustos y matorrales que tienen la característica principal de ser rebrotadores, es decir, que una vez ocurrido el fuego se eliminan del ecosistema la vegetación vieja y con la precipitación rebrotan rápidamente, “al menos en la zona revisada por Conafor ya no hay signos de estos siniestros pues ya comenzaron a rebrotar las especies”.

Díaz Núñez recordó que hace unos meses una persona hizo un análisis de lo que había ocurrido en el estado del 2005 a la fecha sobre incendios, y su comentario no era nada halagador, pues decía que la cifra de incendios iba en aumento acelerado, “quizá tiene razón pero enfaticemos que del 2005 al 2007 fueron años de sequía extrema”, en los cuales ocurrieron menos 350 milímetros de precipitación, mucho menor que la media estatal, del 2008 al 2011 ya se elevó a poco más de 350 milímetros de precipitación pero aún así la vegetación no tenía el mecanismo suficiente para resistir al daño por insectos, enfermedades e incendios.



La vegetación más vulnerable está en el municipio de Calvillo por su vegetación de bosque tropical seco que lo caracteriza, el delegado detalló que no es lo mismo hablar de vegetación de hoja perenne que vegetación de hoja caduca, “terminando el periodo de precipitación toda la biomasa se acumula en el suelo y el riesgo de ocurrir un incendio es mucho más alto”, esto no ocurrió en el 2013 y 2014 porque la vegetación nunca se durmió pues se presentaron lluvias todavía para los meses de enero y febrero, cuando la vegetación debía de haber estado dormida y tirar esa hoja caduca, “como eso nunca ocurrió la biomasa quemable fue mucho menor y por eso el daño en los ecosistema no se agravó”.

Desde su perspectiva, el tema de los incendios se ha malinterpretado entre la sociedad pues se ha hecho mucho énfasis en que siempre son “terroríficos”, siendo que el fuego siempre debe estar presente en los ecosistemas como una forma de rejuvenecimiento y regeneración de las especies; algunas requieren de este elemento natural para regenerarse pues en muchas de las veces el exceso de vegetación causa la falta de espacio para su desarrollo y sólo por el fuego se logra eliminar vegetación vieja y germinar la nueva.

Por parte de la Conafor, se ha trabajado para que durante cada temporada se informe adecuadamente sobre las bondades del fuego, siempre y cuando se presente de forma natural.

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Itzel Acero

Itzel Acero

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