Ni cuotas ni cuates: ¿ni PAN, ni PRI? / Valor público - LJA Aguascalientes
09/08/2022

 

Durante el mes de julio, a pesar de la prohibición estatutaria y legal, se volvieron a poner de moda los destapes reiterados y los auto-destapes de quienes aspiran a suceder al gobernador Carlos Lozano de la Torre en el Palacio de Gobierno de Aguascalientes. Mientras el dirigente estatal del PAN, Paulo Martínez, visitaba al gobernador Lozano para garantizarle que “no somos un partido belicoso, ni seremos un partido que esté en contra de todo y a favor de nada”, su jefe político, Martín Orozco, arengaba a la población de Aguascalientes para rechazar todas las reformas legales, tal como él lo hizo en el Senado.

En otro escenario de la ciudad, el ingeniero Lupe Ortega, orgulloso presidente del PRI, utilizaba una bellísima e histórica frase (alguien me dice que también la acuñó Reyes Heroles), para silenciar voces que los “críticos” que intentan influir en la elección de dirigentes estatales y municipales y de los candidatos a diputados federales: “en el PRI no hay cuotas ni cuates, y todos nuestros procesos están apegados a los estatutos”.

En el PAN hay tres legisladores que no le hacen el menor caso a su dirigente estatal, Paulo Martínez. Ellos sólo responden a grupos políticos nacionales del PAN y han tomado caminos diametralmente opuestos. El senador Martín Orozco Sandoval (MOS), dice pertenecer al grupo político de Ernesto Cordero y Felipe Calderón, y olímpicamente decidió desobedecer a su dirigente y jugar rudo al descalificar la reforma hacendaria; la política; de telecomunicaciones y la energética. Según reza el evangelio de MOS, las reformas estructurales serán la tumba del PRI, por lo tanto, el PAN debe desligarse de ellas para ganar adeptos. MOS realiza una campaña de desprestigio en contra de Peña Nieto y desobedece la directriz de su líder nacional, Pablo Emilio Madero. Le apuesta todo al voto de castigo contra leyes reglamentarias; esa será su estrategia rumbo al 2016.

El senador Fernando Herrera Ávila (FHA) y el diputado Federal Rubén Camarillo Ortega (RCO), juegan alineados a su dirigente nacional Pablo Emilio Madero, y se mueven en sentido contrario a la estrategia “destructora” de MOS. Plantean apoyar la estrategia reformista y gradualista de Peña Nieto y senador Pablo Emilio Madero. Su estrategia consiste en operar el modelo del “acuerdo electoral” para que una vez concluidas las grandes reformas estructurales, en lo oscurito y bajo la mesa, se realicen los intercambios electorales más convenientes. Y quizás les asista la razón; la “negociación político electoral” en Los Pinos, ha resultado eficaz en el reparto del poder en Aguascalientes.

El PAN parece ser un partido político que no rehúye el debate y el disenso entre sus militantes; si bien tiene reglas muy estrictas y en algunos casos hasta discriminatorias para la elección de sus candidatos, también es cierto que se reconoce la existencia de “cuotas y cuates”, y que dichas cuotas y cuates son respetadas pues garantizan la unidad en el frente de batalla. Nadie le teme al reparto del poder. En todo caso, le huyen a la concentración de éste.

Mientras tanto en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), los tres “indisciplinados y auto-destapados” han sido alcaldes de la ciudad de Aguascalientes. La abogada Lorena Martínez Rodríguez (2010-2012), que encabeza la lista, hace todo lo necesario para ser la elegida. Ella, antes de ser alcaldesa no ocultó sus aspiraciones, ni durante los tres años de gestión municipal, mucho menos hoy que ocupa el cargo de Procuradora Federal de la Defensa del Consumidor. Y está pagando muy caro su auto-destape “anticipado” pues ha sido “blanco” de un intenso “fuego amigo” y objeto de severas críticas al interior del PRI, que sólo confrontan a sus bases sociales. A pesar de todo, ella podría ser favorecida en la “liturgia” tradicional del PRI ya que habita en el “corazón de Peña Nieto” y nadie puede ignorar que la candidatura al cargo de gobernadora la decidirá el gran elector, el Presidente de la República.

El senador plurinominal Miguel Romo Medina, se auto-destapó a los ojos de la dirigencia estatal del PRI y para enmarcar su entrada a la competencia contó con el inmejorable escenario que le construyeron sus mejores promotores del voto Jorge Varona y Lupe Ortega, que con motivo de la visita del dirigente nacional de la Fundación Colosio, doctor Adrián Gallardo, mostraron a su círculo rojo el perfil de exalcalde de Aguascalientes en los tiempos de la hegemonía política. Dentro del selecto círculo rojo, a Miguel se le reconoce como un cuadro político con un currículum envidiable, pero cuya ventaja política radica en ser apadrinado por el gobernador Carlos Lozano de la Torre.

Yo tenía registrado al hiperactivo exdirigente de la Canacintra y exalcalde de Aguascalientes (2008-2010), mi amigo don Gabriel Arellano. Él ha sido el principal auto-destapado del PRI a gobernador del Estado desde las elecciones de 2010. Es un excelente cuadro político empresarial, lamentablemente parece que ya se auto-descartó. Al menos en el discurso, Gabriel optó por imitar las frases del señor Lupe Ortega y hacer un llamado a los “adelantados” Lorena Martínez Rodríguez y Miguel Romo Medina, para que “no coman ansias y esperen los tiempos del partido”. Al parecer, Arellano se cansó de luchar ¿o tal vez cambió su estrategia? Vamos a esperar, pues tengo la impresión de que buscará exponer su capital político compitiendo por una candidatura a diputado federal y, si la diosa fortuna lo acompaña, ya vendrán los tiempos de amar, en el 2016 desde luego.


Tengo la impresión de que el PRI no aprende la lección. A pesar de haber cosechado dos derrotas al hilo en los comicios federales de 2012 y los municipales de 2013, le tiene terror al debate y a la compulsa de las ideas. El tricolor no cambia su estrategia de represión interna que limita liderazgos, y lo hace un partido débil. La dirigencia estatal sigue a pie juntillas el viejo discurso de los “tiempos del partido” y aún espera la resurrección de don Jesús Reyes Heroles para que imponga su voluntad ideológica de tener “primero el programa y luego el candidato”.

En el PRI sucede lo mismo que en el PAN. Los aspirantes a cargos de elección popular hoy resultan ser más fuertes y poderosos que su insignificante burocracia dirigente estatal. La dinámica de la alta competencia política en las actuales elecciones, demanda un giro de 180 grados en el pensamiento reyes-herolista. Tal vez sería mucho mejor estrategia pensar que “primero es el candidato y luego el programa”.

Hoy los electores maduros en Aguascalientes votan por el candidato; y aunque a los filósofos les pese, el programa les resulta absolutamente irrelevante.

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Twitter: davidperezcall1


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