El reto del cubo de hielo - LJA Aguascalientes
16/04/2024

 

Nuestra sociedad es de modas. Si a alguien se le ocurre una campaña para recaudar fondos para fines sociales y entonces su ocurrencia es un cubo de agua con hielos, entonces todo mundo quiere hacer lo mismo en el acto y no en el fondo, es decir, se graban con su cubo de hielos, y retan a alguien más para que lo haga o si no lo hace tiene que pagar una apuesta.

Esta idea, fue una cuestión de procuración de fondos propuesta por un beisbolista de 30 años llamado Pete Frates, quien al diagnosticársele una enfermedad llamada Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), promovió el “reto del cubo de hielos” para difundir también una enfermedad que no tiene cura ni tratamiento.

La ELA va coartando la posibilidad neuromuscular hasta provocar la muerte y poco a poco va disminuyendo la movilidad motora de quien la padece. Se asume que hay dos casos de ésta por cada cien mil habitantes y hasta la fecha se desconocen las causas reales de esta enfermedad, pero se asume que la edad en que se comienza a ser más propenso es a partir de los 40 aunque hay casos de personas mucho más jóvenes, tal es el caso de este joven que inició hace dos años el reto del cubo de hielo en Boston.

Bueno, pues como le decía, como somos una sociedad de modas, artistas y gente de la farándula, seguidos por un grupo de fans que hacen todo lo que sus estrellas hacen, entonces hay un grupo de gente subiendo videos a las redes en que retan a otras personas a que se vacíen una cubeta llena de hielos y de agua en la cabeza.

Pero esa no es una novedad. Se acuerda usted de aquellas pulseras amarillas que se pusieron de moda para apoyar la lucha contra el cáncer promovidas por el ciclista Lance Armstrong, y fabricadas desde la marca deportiva de la palomita, y como ésa muchas campañas que han iniciado con poner una acción, elemento de vestir o incluso color de moda para apoyar una causa. Me acuerdo también de la campaña RED, ésta que promueve Bono y su banda U2, para apoyar causas de salud en países subdesarrollados en que invitan a empresas de distintos giros a que diseñen sus productos o uno de sus productos en color rojo y una parte de esa compra será para apoyar.

Con el tiempo la cultura de la ayuda ha pasado a ser la cultura de la ayuda como un sentimiento de moda, más que como un acto de solidaridad, y aunque es una crítica, también es una reflexión. La sociedad se adapta a los cambios que le proponen y al menos en esa forma, con una cubeta de agua o con un listón rosa o con una pulsera de goma, apoyan a sectores vulnerables.

Pero la pregunta es: ¿Cómo convertir una moda en una virtud? La moda como su definición lo indica según la Real Academia Española, “seguir la que se estila, o adoptar los usos y costumbres del país o pueblo donde se reside”, y también como su definición lo indica es que tarde o temprano llegará algo nuevo que la suplirá. Por ello la pregunta es pertinente y es necesario reflexionar sobre este sentido de responsabilidad social que de pronto acelera las redes sociales y los medios de comunicación.

Estoy seguro que a la gente le parece bien que los artistas y los deportistas se sumen a las causas sociales. A final de cuentas, son líderes a quienes miles siguen por su talento o por su belleza, y eso no lo podemos negar. Y como es innegable su influencia en la sociedad, también debemos procurar que el análisis tenga un sentido formativo: las causas sociales deberían ser parte de la forma de ser de los artistas y no sólo una moda o un trabajo (acuérdese que a muchos les pagan por ir cada año al Teletón) y en ese aspecto conviene aclarar que la responsabilidad social de una persona no debería estar supeditada a las modas, ni siquiera a un evento personal que le marcó (por ejemplo, padecer cáncer u otra enfermedad), sino como un signo de humanidad que se practica todos los días del año, de todos los años de la vida. A eso me refiero cuando afirmo que deberíamos convertir la moda en virtud, es decir, hacer esa práctica de moda, pero de manera repetida y para siempre. Una virtud es un hábito operativo y por lo tanto, el ayudar a quien lo necesita no puede ser sólo una moda, tiene que ser un hábito, con lo que se lograría mejorar visiblemente a la sociedad de manera gradual y permanente y no sólo un momento.


Con este tema del reto del cubo de hielo han pasado muchas cosas buenas: se ha difundido la enfermedad de ELA y también sin duda los fondos para investigar por una cura serán mayores y los que la padecen tendrán más posibilidades, además, se ha logrado que esto funcione como una cadena de favores en que la gente va retando a sus conocidos a que también participen. Lo negativo es que no todos cooperarán económicamente con la causa y aún más, muchos ya se lo tomaron de broma. Las causas sociales deben ser parte de nuestra agenda para que también haya un crecimiento personal, acuérdese que cuando uno ayuda a otro, el que se ayuda primero es uno.

Por lo pronto lo reto a que busque una causa y la apoye como pueda, con horas de voluntariado, promoviéndola entre sus conocidos y familiares, con dinero o en especie, como sea. Pero lo reto a que lo haga para siempre, porque sólo así habrá cambios reales. La única forma de acabar con nuestros problemas sociales es que cada uno asuma el reto de la responsabilidad social como un hábito de generosidad y no como una simple moda divertida.

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