Una política cultural es lo que le hace falta a México: Javier Nandayapa - LJA Aguascalientes
04/10/2022

 

  • La música no es un trabajo para el marimbista mexicano, sino un privilegio
  • La autopromoción no se enseña en la academia pero se tiene que aprender en la vida real

 

Como parte de la dinastía de Zeferino Nandayapa, los cuatro hijos chiapanecos decidieron continuar con la carrera musical en su vida personal y profesional; el menor de los hijos, Javier Nandayapa, dialogó con La Jornada Aguascalientes durante su visita al estado como parte del programa de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes y el Festival de Jazz.

Con una frescura en su atuendo, al hablar reconoció que su llegada a la marimba fue curioso y un poco tardío, “a mi papá le preguntaban que cómo le había hecho para que sus cuatro hijos siguieran sus pasos en la música y siempre él decía no haber hecho nada, simplemente no presionar”, a diferencia de muchos otros casos conocidos donde músicos importantes desean tanto que sus hijos sigan sus pasos que los presionan al extremo de hacer que odien la música en vez de amarla, “mi papá nunca nos presionó, así que creo ese fue el punto clave para que mis tres hermanos y yo decidiéramos seguir en este mundo”.

En su caso, su entrada ya profesional a la música fue tarde, pues al ser el menor de la familia, su mamá influía mucho para que Javier estudiara otra carrera, durante su educación básica siempre lo mantuvo cercano a los estudios generales pero al concluir con la preparatoria no encontró otra área de su agrado que no fuera la música.

“Una de las cosas que más agradezco de la música son las oportunidades que se me presentan, la enorme experiencia que me han dado los viajes, conocer a gente maravillosa en el camino y que al final la música es tan rica que sin conocernos entre músicos podemos llegar a acoplarnos tan bien como si hubiéramos crecido juntos”.

Una de sus experiencias más difíciles que lo puso a dudar de si la música era o no su camino, fue en la década de los 90 cuando apenas empezaba ya formalmente a tocar en público y tuvo un error fatal en un recital muy importante, “aunque sabía que no era un error totalmente mío sino también del director de la orquesta, al final todo recaía en mí por ser el invitado, la verdad me frustré tanto que lloré y pensé en no seguir en esto”, con ayuda de su familia y colegas supo que a veces la música da golpes duros que te hacen aprender y superar sus errores.

La carga era fuerte para Javier por el apellido y el nombre de su padre, “claro, el nombre nos respalda y nos abre puertas pero también es una responsabilidad mayor”, ahí viene la contraparte pues al escuchar que es el hijo del gran marimbista mexicano las expectativas se elevan.

¿Qué es la música para Javier?


“Es un gozo, cuando me dicen eso de que voy a trabajar, la verdad es que yo no lo veo como un trabajo, al contrario, para mí es un gran privilegio que pueda hacer lo que me gusta y además obtener un recurso económico que me puede mantener en la vida. La música es muy noble y nos da muchos privilegios, experiencias, golpes, pero también te apapacha mucho, me encanta eso de que uno nunca sabe qué estará haciendo el día de mañana o en mes porque eso te hace que nunca te sientas confiado y jamás pierdas el piso”.

Dejando de lado su vida profesional le cuestionamos cómo ha observado el desarrollo musical en México, tomando como referencia que cientos de artistas se pierden en el camino por la supuesta falta de apoyos por parte de los gobiernos. Entre risas destacó que el talento existe, cada vez los jóvenes buscan más acercamientos al mundo cultural llámese música, teatro, pintura, arquitectura y demás, sin embargo, en la parte educativa es donde hay todavía muchos baches, compartió que durante su convivencia con la OSA, conversó sobre las carencias que hay en esta área a causa de la mezcla que se hace con la parte política y la cultural, “a veces causa que por cuestiones de intereses políticos ya no se le da continuidad a los proyectos educativos”, por eso se le da tanto énfasis a los jóvenes en las instituciones de la importancia del emprendedurismo y la promoción personal.

“Hace mucha falta que en México haya una política cultural nacional para que de ahí bajen a los estados”, esto permitiría un desarrollo más elevado así como el que los puestos estén a cargo de personal capacitado y con experiencia, no por el primo, amigo o compadre del gobernador o presidente. Otro de los puntos que desde su perspectiva está entorpeciendo el desarrollo musical nacional, son los programas educativos tan antiguos, “podemos ver programas de estudio en las escuelas de música que se utilizaban hace 60 años”, esto a su consideración, debe ser cambiado de manera urgente porque luego cuando el estudiante egresa y busca sobresalir, fracasa por los conocimientos tan arcaicos que le mostraron.

Para Javier, los apoyos gubernamentales e institucionales son como una arma de doble filo, “mucha gente que se sienta en sus laureles declarando que no hay apoyos son gente que no le gusta buscar y trabajarle”, por sí mismos podrían generar algunas cuestiones comunitarias-sociales para conseguir recursos y no siempre estar dependiendo de las convocatorias institucionales para poder efectuar algún proyecto.

Ejemplificó con casos del Distrito Federal, donde músicos se unieron en proyectos comunitarios y sociales con excelentes resultados y que han trabajado años sin un peso del gobierno, “aquí el punto de éxito es la superación propia, que la gente se lo crea y quiera lograrlo solo”.

¿Se puede vivir de ser músico?

Para los que creen que la música y las artes no dan de comer, Javier Nandayapa ha demostrado que sin el apoyo de su padre ni hermanos y mucho menos del gobierno, ha destacado en todo el país, “por supuesto que se puede vivir de ser músico, claro es duro y muy difícil pero no imposible; con orgullo digo que soy el único marimbista mexicano que vive del free lance”, pero también existen músicos que sólo viven de dar clases o de tocar en orquestas formalmente.

La cuestión aquí para lograr vivir dignamente y que nunca se les enseña en la academia es la autopromoción, la gestión cultural, el saber escribir un proyecto y armarlo para su ejecución, “me sorprende ver a músicos famosos que no saben hacer proyectos o muchas veces no saben ni escribir cosas fuera de la música, se quedan muy frustrados y se alejan del free lance”, esta parte del trabajo musical se debe de ir aprendiendo no sólo con los errores sino con capacitaciones, reuniones con profesionales o inclusive con tutoriales en internet, “el chiste es que no te hagan pato y sepas cómo venderte”.

Un consejo de Nandayapa

“Sé que es muy difícil tomar decisiones pero mi consejo es simplemente hacer lo que tu sentir cree, hacer lo que te haga feliz, claro sin perder de vista el tema de responsabilidad, si vas a querer ser músico hazlo pero prepárate, si quieres ser economista hazlo pero estúdiale, lo que se quiera hacer pero no esperar a que todo caiga del cielo porque eso, perdón, nunca sucederá”.

 


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