A México le duele el abuso de poder / Piel curtida - LJA Aguascalientes
20/01/2022

Tal vez a este país no le duele algo, pero a su gente le duele el abuso del poder en múltiples niveles: violencia, corrupción y muerte; lo cual parte de una pregunta que me cuestiono de forma frecuente, ¿cómo y qué pensamos del poder?, y no sólo al interior de la política formal, también en las relaciones afectivas, sociales y en lo simbólico. A los asesinatos y desaparición de estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa se suma el cuerpo de un estudiante del Centro Universitario de Lagos de la Universidad de Guadalajara, el cual se encontró en un callejón de Guanajuato después de haber sido detenido por policías en la ciudad colonial. Nuestros jóvenes mueren y esto se ha hecho visible gracias a la difusión de información por periodistas, la sociedad civil organizada, por usuarios de medios sociales, así como instituciones de educación superior las cuales, con actos de gran valía, se han posicionado y alzado la voz para denunciar lo que padece México. Sin embargo, también las mujeres son asesinadas por no aceptar las circunstancias impuestas por el poder masculinizado, mientras que otras personas observan en el crimen organizado las oportunidades de empoderamiento negadas por la centralización de recursos económicos, políticos, sociales y de reconocimiento. Y entre todo ello se encuentra el poder entendido como el obligar al otro a hacer, ser o de lo contrario suprimirlo.

Hace días, Ophelia Pastrana, promotora del emprendedurismo digital y con una considerable audiencia en medios sociales, recibió un mensaje por Facebook de la cuenta a nombre de Angélica Hurtado García en la que le pedía su “postura ante todo lo que adolece al país”, y sin plantear eje temático, signó la solicitud con unas palabras del Che Guevara, #Todossomospolitécnico y #Todossomosayotzinapa. Vamos, sabemos a lo que iba. Ante ello, la sobrina del expresidente de Colombia, Andrés Pastrana (importante para contextualizar) indicó un “a este país no le duele nada”. Si bien describió importantes elementos a considerar como el reconocimiento extranjero por la agencia espacial, la generación nuclear de energía, así como la inversión interna y foránea; hizo planteamientos que me permiten un hilo conductor para este texto.

Ophelia escribió que México “es el país latinoamericano con más billonarios y riqueza general”, y esto exaltó a varios pues hasta 2012 se contabilizaban 53.3 millones de personas en situación de pobreza (45.5% de la población mexicana), a diferencia del 19.9% de la población no pobre y no vulnerable; esto, de acuerdo a datos del INEGI del 17 de octubre de 2013; y como dice el informe de Medición de Pobreza en los municipios de México del CONEVAL de 2010: la pobreza del país es el resultado de la pobreza en las 32 entidades federativas. Al respecto, no deben interpretarse estos indicadores como efecto de una cultura agachona y de “mantenidos” de “los pobres”, sino que deben de reconocerse las circunstancias a las que algunas poblaciones se enfrentan, como la pobreza extrema, la explotación, así como la amenaza de ciertos grupos para realizar ciertos oficios y de ciertas formas; por lo que el Estado debe de responder, no como padre, sino como regulador.

Por ejemplo, el reporte de “Perspectivas de la educación 2014” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos indicó que existen más oportunidades en el mercado laboral para quienes tienen grados académicos inferiores al universitario, ya que la tasa de desempleo para los profesionistas con título universitario es de 4.6%, mientras que el de los adultos que llegaron sólo a secundaria es de 3.9%; lo cual es entendible si México ha impulsado y permitido la inversión de empresas que ofertan casi en su totalidad sólo espacios de manufactura y para los mexicanos, en lugar de generar mecanismos que ofrezcan un equilibrio para los diferentes sectores de la población, se requieren obreros, técnicos, así como del trabajo intelectual. Es necesario hacer matices y contextualizar, pues también se reconocen casos de éxito en municipios como Villa Hidalgo, Uriangato y Moroleón que a través de una firme red social entre los pobladores han impulsado empresas que inician como familiares y proliferan a niveles regionales e incluso internacionales; es decir: la unión entre los ciudadanos ha permitido generar acciones que impulsan el desarrollo integral, pero, ¿qué ocurre cuando algún grupo abusa o se corrompe?

Ophelia también manifestó que “como persona LGBT, no hay mejor país para vivir”, pero inmediatamente después contextualiza su comentario en la Ciudad de México, lugar con amplio desarrollo en inclusión social, tal vez, no hay de otra al confluir más de 20 millones de personas. Pero en el resto del país, e incluso en el D.F., se estiman más de 2 mil 51 personas asesinadas por su orientación o identidad distinta a la heterosexual, de acuerdo a un informe de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. En los estados del interior las personas trans apenas sobreviven a golpizas e insultos, y emigrar a la sobrepoblada capital no es la solución; sino reconocer derechos y generar mecanismos de protección para todas y todos, que no sólo estén sometidas a fronteras geográficas, políticas o sociales.

Por otra parte, Pastrana destaca el derecho a protesta en México y apunta “¿te parece que el país esta (sic) en la desgracia por que (sic) suceden mil agravios?”, lo cual matiza al plantear que la transparencia y la conectividad facilitan la denuncia mientras que en otros países quedan impunes; lo cual argumentó al indicar que México es uno de los países con más internautas en el mundo. ¡Cierto!, pero sólo nos habla del potencial en números, no de la calidad de información, acción civil o prácticas políticas de los usuarios de internet y medios sociales; ni tampoco se plantean las acciones que son develadas hasta tiempo después; lo cual también muestra las deficiencias de una democracia en la cual la corrupción sigue presente con un amplio sistema de penetración.

Es verdad, México, como unidad geográfica, cuenta con un amplio potencial debido a sus recursos y ecosistemas, su población cuenta con una riqueza cultural impresionante y ha sido marcada por una historia de luchas y sobrevivencia; pero seguimos requiriendo de experimentar la alteridad, observarnos a través de los otros por medio de la comprensión de realidades paralelas; de lo contrario estaremos destinados a estigmatizar al otro, justificar violencias, ser sordos y ciegos ante las problemáticas que están relacionadas, cerca o lejos, a nuestras propias experiencias.

Además, es urgente reflexionar sobre cómo aprendemos el poder, ya que muchas de las problemáticas que nos aquejan subyacen en este concepto, en sus imaginarios y símbolos. Se nos enseña que el poder se ostenta a través de la adquisición y gasto económicos, lo cual es verdad considerado el sistema económico capitalista, pero, ¿hasta qué nivel formamos a jóvenes con una perspectiva humanista para que logren identificar límites, los cuales están marcados por las libertades y derechos fundamentales del otro? ¿Cuántas personas al estar ocultas frente a ciertas agendas económicas y políticas terminan agrupándose para crear un contra-Estado con base en la violencia y las amenazas? En México se educan a machos: amos y señores; y ante tal consigna, ¿enseñamos a los niños que “perder el poder” sobre una mujer no implica vengarse a costa de la vida de la misma?, aún más importante, ¿qué estamos haciendo para que “el poder” para los hombres sea interpretado como dominación?

México tiene grandes oportunidades, sí, pero es necesaria la participación de cada sector, en especial de intelectuales políticos que impulsen una discusión y gestión de acciones desde una postura equilibrada y que permita el desarrollo integral de la población; pues a las y los mexicanos sí les duele la violencia, la corrupción y la muerte, es decir: los abusos de poder que tal vez ejercemos, enseñamos o justificamos en algún momento a niveles menores.

[email protected]

Twitter: m_acevez



Show Full Content
Previous Volver a experimentar la fiebre del amor es un deseo que muere al morir la persona
Next La poesía es un observatorio de lo humano
Close

NEXT STORY

Close

Las rutas del libro en Aguascalientes. Parte I/ En la paz de estos desiertos 

11/05/2021
Close