La Purísima Grilla

La Purísima… Grilla: Despeñarse no es desestabilizar

Antes de que desde la Presidencia de la República Enrique Peña Nieto nos acuse de desestabilizadores, nos permitimos una cita de la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos:

 

Artículo 36.- Tienen obligación de presentar declaraciones de situación patrimonial, ante la autoridad competente, conforme a lo dispuesto por el artículo 35, bajo protesta de decir verdad, en los términos que la Ley señala:



I.- En el Congreso de la Unión: Diputados y Senadores, Secretarios Generales, Tesoreros y

Directores de las Cámaras;

II.- En la Administración Pública Federal Centralizada: Todos los servidores públicos, desde el nivel de jefe de departamento u homólogo hasta el de Presidente de la República…

 

Ya lo sabía, ya lo sabía… nos pueden contestar, porque Peña Nieto decidió mantener en las sombras partes de su declaración patrimonial, bajo el pretexto de la indispensable privacidad de datos para asegurar su integridad y la de los suyos; ajá, “los suyos” quiere decir aquí, su familia; de ahí la cita, porque ayer su esposa, Angélica Rivera “decidió” explicar paso a paso a los ciudadanos todo lo relacionado con la casa que ha sido cuestionada por algunos medios de comunicación; la exactriz de Televisa primero reconoce el derecho de los mexicanos de saber la verdad, para enseguida (en la primera de muchas incongruencias) subrayar que no es funcionaria pública (pero su esposo sí); después agradece al vocero de la administración peñista, Eduardo Sánchez, que porque (tarde y mal) cumplió funciones que se supone no tendría que realizar, como desmentir los rumores sobre un tema personal, reiteró la actriz de telenovelas: “Hoy estoy aquí para defender mi integridad, la de mis hijos y la de mi esposo, junto a esta explicación que les he dado en este momento y yo estoy haciendo pública documentación privada sin tener ninguna obligación, porque como yo lo dije antes, yo no soy servidora pública, pero yo no puedo permitir que este tema ponga en duda mi honorabilidad y sobre todo que se pretenda dañar a mi familia” y de ahí, al despeñadero.

 

Moros con tranchete. No tiene la culpa el indio, por supuesto, sino quien se casa con ella y le da la pauta para tener que salir a dar la cara ante los intentos de desestabilizar al país… ¿o no?, al menos eso fue lo que dejó claro Enrique Peña Nieto cuando en el Estado de México, durante la inauguración de la Ciudad de la Salud para la Mujer, hizo referencia a la Casa Blanca; al borde de exclamación lopezportillista “Ya nos saquearon, no nos volverán a saquear”, tras ordenarle a Angélica Rivera que se pusiera las pilas, el presidente indicó que al poner ese tema sobre la mesa se pone en “duda la confianza que la mayoría de los mexicanos me ha confiado para conducir los destinos de la República”… Si no fuera porque la política de comunicación social de la presidencia ha demostrado su afán en errar una y otra vez, se podría calificar de paranoica la respuesta de Peña Nieto, pues además, aseguró que pareciera que hay un “afán orquestado por desestabilizar al país”. No le queda claro al presidente por qué se están manifestando en todo el país:  “Hemos advertido los movimientos de violencia que al amparo y al escudo de esta pena pretenden hacer valer protestas, que a veces no está claro su objetivo, pareciera que respondieran a un interés de generar desestabilización, de generar desorden social y sobre todo de atentar contra el proyecto de nación que hemos venido impulsando”.

 

Magnesia y gimnasia. Sobre el tema se pueden verter líneas y líneas, pues el discurso de la pareja presidencial es histérico y corresponde a quienes se encuentran entre la espada y la pared, no sólo ven moros con tranchete, sino que tratan de desviar la atención al victimizarse; baste apuntar que Peña Nieto confunde proyecto con acuerdo, y en la mejor línea discursiva de los Jorge Serrano Limón, confunde la disidencia y la discrepancia con el conflicto, evidentemente pasmado, pero sobre todo dolido, el presidente simplificó las protestas dejándolas en que quienes tienen diferencias con su forma de administrar “quisieran que el país no creciera y frenara su desarrollo”…. Y no, pues así no.

 

Se equivocó la gaviota, se equivocabaAngélica Rivera difundió un mensaje en video (con una producción lastimera) en que se aseguró que 25 años de trabajar en Televisa le han permitido “ir generando su propio patrimonio, su propia independencia económica”, tras regañar a quienes metieron sus narices en el asunto, ofendidísima porque se pide transparencia, la señora de Peña Nieto, como si fuera un regalo adelantado de Navidad, cerró su intervención informando que vendería “los derechos derivados del contrato de compra-venta porque yo no quiero que esto siga siendo un pretexto para ofender y difamar a mi familia” (risas grabadas y aplausos), y se despidió asegurando que nos hacía el favor de hacer pública documentación privada, “sin tener ninguna obligación’’ (le pedimos regrese a los primeros párrafos de esta columna), pues ella no es servidora pública… Y así durante el video de poco más de siete minutos.

 

Oportuno. Como están las cosas, no se puede dejar de indicar la oportunísima declaración de Vicente Pérez Almanza, dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, durante la conferencia de prensa semanal, quien, sí, dijo lo obvio, legitimó el derecho de los mexicanos a salir a las calles y protestar (subrayó que de forma pacífica); y si bien a primera vista pareciera una banalidad, en contexto, el país está necesitado de que se recuerde cuáles son sus derechos, sobre todo porque, en la protesta, están íntimamente ligados con sus responsabilidades cívicas. Lejos de recurrir al recurso de la intimidación  o de pretender someter a los generadores de violencia con más violencia, es necesario que los gobiernos de todos los órdenes, actúen con la sociedad en la reconstrucción del tejido social a partir de la atención de los factores que previenen la delincuencia y generan bienestar, dijeron Vicente Pérez Almanza y el diputado Oswaldo Rodríguez García; de hecho, Pérez Almanza sostuvo que mientras el Gobierno Federal  se encuentra más preocupado por desviar la atención y generar “cortinas de humo”  en los temas que le representan una situación incómoda, desatiende aquellas condiciones importantes para los mexicanos y que no pueden pasar por desapercibidas ni  asumirse como intrascendentes. Auch.

 

No lo dudamos, el silencio es una complicidad. Como también lo es dar atole con el dedo, como en el caso de Carlos Navarrete, quien no dejó pasar ni 24 horas para desdecirse de su invitación a que la cúpula perredista debatiera la petición de Cuauhtémoc Cárdenas, quien pidió que renunciara a la dirigencia nacional del PRD… que no, que siempre no; en cambio Carlos Navarrete siguió atento la instrucción que la Comisión Permanente de Acción Nacional giró a Ricardo Anaya, para que el dirigente nacional del PAN explore la posibilidad de establecer alianzas electorales con los del sol azteca. Fue José Isabel Trejo, coordinador de los diputados federales, quien así lo informó, señalando que existe la posibilidad de establecer coaliciones en al menos 100 distritos electorales; entre esos, por supuesto, no cuente los tres de Aguascalientes, porque Emanuelle Sánchez Nájera, sucesor de Óscar Estrada en la dirigencia estatal del PRD, ya dijo que van solos, aunque no se vayan a comer ni una sola tuna.

 

La burra no era arisca. El perredismo se ha convertido en el principal empleador del Instituto Nacional Electoral. La chamba de este órgano no terminó al silbar el opaco encuentro que diera la presidencia nacional al hoy desacreditado Carlos Navarrete, ahora también deberá encargarse de la administración de los dineros de campaña. Los fiscalizadores del partido, incluso a nivel estatal, se sentarán a descansar mientras el INE colabora con el lavado de imagen. La “grave crisis” a la que ayer aludió Carlos Navarrete, quien por cierto nada dijo sobre los exámenes de control de confianza, es producto del noviazgo con la derecha promovido en tiempos de Jesús Zambrano, y que explotara con el abanderamiento de funcionarios públicos coludidos con el crimen organizado. El dirigente nacional dijo que la fiscalización de los recursos de campaña incluso ocurrirá en tiempo real… por aquello de que el elector vaya a pensar que el narcotráfico sigue financiando las actividades políticas. La Procuraduría General de la República, de acuerdo a Emanuelle Sánchez Nájera, será llamada para aplicar los controles de confianza a todo aquel que quiera candidatearse por el PRD… O sea, que es lo mismo de siempre, no tienen capacidad ni de responsabilizarse por su propio rebaño; ¿esa es la oferta que harán a la ciudadanía? Ups.

 

La del estribo. Enrique Peña Nieto llama desestabilizadores y se tira de a pechito para lograr aunque sea un poco de lástima de la ciudadanía. ¿Leerá el presidente a los columnistas que lo elogian y defienden?, ¿de veras todos los que han escrito cuestionando su administración son desestabilizadores?, ¿violentos?, ¿cómo llamará a Carlos Alazraki, publicista que se vende como experto en política, cuando llama “comemierdas” a todos los que cuestionan al gobierno peñista por Ayotzinapa y el escándalo de la Casa Blanca?

 

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