La Purísima Grilla

La Purísima… Grilla: Estar a la altura del reto

Sabadazo. Juan Carlos Ramírez, titular del juzgado 17 del Poder Judicial Federal, dictó auto de libertad en favor de los 11 detenidos por la policía el 20 de noviembre pasado en el Zócalo de la ciudad de México, ese resolutivo benefició al chileno Laurence Maxwell Ilabaca y a Atzín Andrade González, Hugo Bautista Hernández, Juan Daniel López Dávila, Luis Carlos Pichardo Moreno, Francisco García Martínez, Roberto César Jasso del Ángel, Ramón Domínguez Patlán, Tania Damián Rojas, Hillary Analí González Olguín y Liliana Garduño Ortega. Un día antes, alrededor de las 15:00 horas el estudiante Sandino Bucio, conocido por su activismo, fue abordado por sujetos que portaban armas largas y lo obligaron a subirse en un auto, tras su detención, Sandino Bucio fue trasladado a las instalaciones de la Procuraduría General de la República y puesto a disposición del agente del Ministerio Público de la Federación. El integrante del movimiento #YoSoy132 ya fue liberado, sin embargo, por la forma en que se desarrollaron los acontecimientos, Monte Alejandro Rubido García, Comisionado Nacional de Seguridad, obligó a la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Federal para que investigue sobre el actuar de los elementos que participaron en la detención, policías que, de acuerdo al comisionado: “han sido suspendidos para que enfrenten el proceso correspondiente y se deslinden las responsabilidades que, en su caso, correspondan”.

 

¡Fuera! Y mientras eso ocurre, crece y crece la exigencia de que el presidente Enrique Peña Nieto renuncie… sí, en redes sociales sobre todo, porque quienes realmente pueden presionar para que el presidente renuncie, no han dicho ni pío, ¿o alguien desde el Congreso de la Unión ha dicho algo?, porque si bien el presidente puede presentar su dimisión (En México todos los cargos son renunciables, incluidos los de elección popular), es el Congreso de la Unión el que tendría que decidir si es o no grave el motivo por el que se abandona el barco, dice el Artículo 86 de la Constitución: El cargo de Presidente de la República sólo es renunciable por causa grave, que calificara el Congreso de la Unión, ante el que se presentara la renuncia… Así que nada, seguro tenemos Quique para rato; por eso los que podrían hacer algo, tiran por debajo de la línea presidencial, como Carlos Navarrete, quien el fin de semana se fue con todo para exigir la renuncia de Jesús Murillo Karam, el senador y dirigente del PRD exige que se vaya de la Procuraduría General de Justicia por “su evidente agotamiento para dar resultados satisfactorios”… O sea que el chuchista se siente fortalecido porque Cuauhtémoc Cárdenas nomás no pudo lograr que lo quitaran de la dirigencia del PRD, aunque está clarísimo que tampoco Navarrete Ruiz ha dado resultados satisfactorios, ¿o de veras alguien se olvida que el exalcalde José Luis Abarca fue apoyado por la corriente que el senador encabeza?



 

Comisionitis. El fin de semana, los perredistas en sesión del Consejo Nacional sí han hecho lo posible para deslindarse de su responsabilidad en cuanto al apoyo del exalcalde y su esposa María de los Ángeles Pineda; no importó que René Bejarano, Agustín Guerrero, Miguel Barbosa, Alejandro Encinas y Leonel Godoy, entre otros, coincidieran en que la refundación del PRD pasa por la renuncia inmediata de Carlos Navarrete y el Comité Ejecutivo Nacional perredista; pero eso no importó, en lo que quedaron los del sol azteca fue en hacer “un alto en el camino para reconocer lo que hemos hecho mal y asumir nuestras responsabilidades”, ¿cómo?, ah, a través de la creación de una comisión, el resolutivo aprobado por el Consejo del PRD en relación a Iguala y José Luis Abarca, señala como conclusión que para afrontar esos hechos “crueles y autoritarios” se nombre una “comisión que se aboque a elaborar un informe que contenga de forma clara los mecanismos que permitieron su candidatura y el cómo se desarrolló el gobierno local por él encabezado”… Ahí muere, pues, un informe. Ay, los perredistas.

 

Águila que cae. Ya que hablamos de la “caída” de Cuauhtémoc Cárdenas, esta mañana se separa del partido un nutrido grupo de perredistas acá en Aguascalientes. Desde hace días se dice que un grupo del Movimiento Estatal por la Esperanza presentará formal renuncia, toda vez que “la dinámica interna del partido inhibe el verdadero trabajo político institucional, por lo que hemos decidido sumar nuestros esfuerzos a otras personas y grupos fuera del PRD”. ¿Será que Nora Ruvalcaba está decidida a darles cobijo en Morena?  Los experredistas darán rueda de prensa. Sin embargo, ya adelantan que su salida coincidió con la del ingeniero Cárdenas Solórzano, a quien respetan y comprenden, pero no apoyan. Menuda bienvenida para Emanuelle Sánchez Nájera, quien hace apenas unas semanas tomó la dirigencia de un partido que no prendió la mecha durante el periodo de Óscar Estrada. Y en serio que ya no hay a quién creerle. En su primer contacto con los medios Sánchez Nájera dijo que se había encontrado una organización en plena calma y dispuesta a jalar para el mismo lado, ya que todas las corrientes contaban con foros de participación.

 

¿Cuestión de percepción? Si el PRD está bien o mal, no es una cuestión de opiniones, todo resultado es medible, cuantificable, que el nuevo dirigente Sánchez Nájera “crea” que está todo en calma, es sólo el reflejo de la incapacidad de análisis de nuestra clase política, y los de la Revolución Democrática son el ejemplo menor, el más evidente es el nivel de debate y la entrega de resultado por parte de los diputados del Congresito; lamentablemente tenemos que volver al tema, insistir, porque no les bastó la sesión en que hicieron el ridículo intercambiando acusaciones sobre la falta de profesionalismo a la hora de analizar los dictámenes de las Cuentas Públicas 2013, sino que han dejado que su falta de argumentos siga el cauce del morbo para llevar agua a su molino. Ayudados, por supuesto, por medios de comunicación que sin escrúpulo alguno evidencian que están dispuestos a ceder su espacio al mejor postor. Después de las acusaciones que desde tribuna lanzó Sylvia Garfias Cedillo en contra de Lorena Martínez por la supuesta construcción de una casa, se mantiene vivo el tema, dándole vuelta a la hilacha, pero sin detenerse en lo importante: ¿dónde están las pruebas? Lo mismo con las acusaciones de Martha Márquez en contra del padre de Eduardo Rocha Álvarez porque, supuestamente, incidió en la elaboración de las Cuentas Públicas, y parece que el tema seguirá, pues antes del 2015, algunos medios buscan posicionarse para recibir una tajada del dinero que los legisladores otorgarán en apoyo de sus candidatos.

 

Sin pies ni cabeza. Esgrimir un atajo de hojas en tribuna, como hizo Sylvia Garfias no es una prueba de nada. Exhibir un video como el que difundió Martha Márquez, tampoco lo es; parece mentira que lo tengamos que señalar, lo que es increíble es que funcionarios, panistas por supuesto, ya se sumen al linchamiento, con declaraciones irresponsables. Frente a esas acusaciones lo primero que deberíamos hacer es demandar las pruebas, los acusadores: exhibirlas. De otra manera, alimentan las guerras sucias y campañas negras, por eso extraña que Garfias Cedillo se preste a ese juego de acusaciones al aire, ella a quienes los priistas han atacado de forma vulgar por su apariencia física, debería contemplar que las reacciones que obtendrá de sus acusaciones sin fundamento será más lodo, al igual que Martha Márquez, de quien ahora circulan montones de chistes gráficos en las que se rescata una fotografía descontextualizada de cuando era joven. Sí, los ataques no se los merecen, pero estas mismas diputadas los propician al descender al más bajo nivel del debate parlamentario, que es emplear la tribuna para escandalizar. Es absolutamente irresponsable que los actantes políticos se aprovechen del sentimiento generalizado de indignación y de una sociedad que está aprendiendo a exigir rendición de cuentas, para llevar agua a su molino, eso es hacer politiquería.

 

La del estribo. En un país que acostumbra a medir sus éxitos y desastres en sexenios, hoy nosotros, La Jornada Aguascalientes, cumple seis años de circulación; mucho es lo que tenemos que decir acerca de este tiempo, más lo que podríamos demostrar a través de las comparaciones o señalando lo que otros hacen y nosotros no, lo que nosotros buscamos y en otros medios no encuentra, pero todo eso que pudiéramos decir, se reduce a los lectores, a su actitud, a su solidaridad con nosotros, a que nos permiten formar parte de su conversación, a que nos entregan su confianza, a que nos ayudan todos los días a pensar que un medio de comunicación, una plataforma como esta donde trabajan los jóvenes de pensamiento, nos ayuda a reconocer nuestro lugar en Aguascalientes, si hemos podido ser algo más que un periódico es gracias a ustedes, lectores, que nos comprometen con una forma de comunicarnos en la que más que pensar en política o militancia, queremos hacer comunidad, por eso y por lo que viene, gracias, esperamos estar a la altura del reto.

 

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