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En tercer grado de primaria es donde incrementa el bullying

  • Se manifiestan padres de familia por otro caso de bullying en la primaria J. Guadalupe Peralta
  • El menor ya está en tratamiento, se trabajará un mes con él y su familia en casa

Una vez más, padres de familia recurren a la manifestación por falta de atención de las autoridades ante un caso de acoso escolar, mejor conocido como bullying; la mañana de ayer alrededor de 20 padres de familia de la primaria J. Guadalupe Peralta, ubicada en la calle Hermanos Galeana, del fraccionamiento Morelos I, exigieron el cambio de un menor de tercer grado por violencia física y sicológica hacia sus compañeros.

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Ante la coordinadora de Convivencia Escolar y del Programa Escuela Segura del Instituto de Educación, los padres de familia explicaron que más allá de querer afectar al menor, buscan que sea atendido por especialistas, ya que temen que en poco tiempo cause mayores problemas a sus hijos, “hace unos meses descalabró a mi hija y la intentó ahorcar con una bufanda, el niño está mal y necesita urgentemente atención sicológica”.

Detallaron que el menor llegó al plantel el año pasado en el ciclo de segundo grado, desde entonces sus hijos han expresado temor de asistir a clases por la constante agresión recibida por su compañero, “se cierran al decir que ya está siendo atendido pero nosotros no vemos cambio, nosotros no queremos causar más problemas, sino que estamos desesperados, que tal si en otro momento por protegerlo llega a hacerle algo más grave a un niño, ahí sí, muerto el niño, tapan el pozo, no”.

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En meses atrás cuando algunos padres de familia se percataron de la situación, la madre del menor -muy molesta- les comentaba la desesperación que ella tenía hacía con sus hijos “nos dijo: ya nada más falta que yo mate a mis hijos y me mate yo”, observando que desde casa está el problema y la necesidad de atender a toda la familia y no sólo al menor.

“El niño dice: O mato, o me matan, mejor mato; esas no son palabras de un niño de ocho años, ya nos asusta”, la sicóloga encargada, Bianca Rizo González, pidió que al ser incorporado nuevamente a clases no se le tratara con una etiqueta, puesto que eso dificultaría el proceso y atrasaría los resultados del tratamiento.

Soraya Rodríguez, responsable de la Coordinación de Convivencia Escolar, les explicó que desde el año pasado el menor está siendo atendido por especialistas junto con sus padres y hermanos, “aquí se necesita la participación de todos, por favor les pedimos paciencia, sus hijos están bien”, aquellos niños que han sido afectados por el comportamiento del menor, recibirán atención sicológica tras asegurarse que más de la mitad del grupo muestra actitudes de temor y problemas sicológicos.

“Ya se tomaron cartas sobre el asunto, el niño está siendo atendido, tiene un monitor y un análisis del paidosiquiatra”, en un inicio se le recetó medicamento controlado pero al presentar arritmias cardiacas, tuvo que suspenderse éste y cambiarlo por un tratamiento distinto.

Como autoridad educativa, la directora del plantel en conjunto con dicha coordinación y programa estatal, han buscado diversas formas de solucionar el problema, encontrándose con una buena aceptación por parte del menor y la madre, “todos están en tratamiento ya, aceptaron atenderse y por lo mismo creemos que en un corto plazo el problema será resuelto”, de ahí que reiterara a los padres de familia que tuvieran paciencia y entendieran que no pueden correr al niño ni suspenderle el servicio educativo, pues es un derecho constitucional.

La siguiente parte del tratamiento es trabajar con el menor durante un mes en casa con el monitor y el sicólogo, “se le retira del salón de clases sólo un mes para trabajar de forma especializada, después regresa a clases si el paidosiquiatra lo ve viable”, como procedimiento general, cada niño con problemas de violencia debe ser canalizado primero con un especialista y al mismo tiempo tratar de generar las mejores condiciones en el salón de clases para una convivencia saludable.

La responsable del Programa Escuela Segura, Patricia Martínez, indicó que el paidosiquiatra señala que el menor no tiene ningún problema de salud física ni déficit de atención, sólo dio indicaciones hacia la maestra y directora en cuanto al trato del menor y sus compañeros en busca de incorporar al niño con el resto del grupo.

Aunque es difícil la ubicación de un patrón común, Martínez señala que en los últimos meses se ha observado un mayor número de casos de violencia escolar en el tercer grado de primaria, “no sabemos a qué se debe pero puede ser por lo difícil que es esa edad por los cambios físicos y emocionales que se tienen”; al ser ubicados, de manera instantánea son canalizados para comenzar el tratamiento y lograr el cambio antes de que su problema se eleve.

 

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Itzel Acero

Itzel Acero

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