Lagrimita y Cuauhtémoc somos todos / Política for dummies – LJA Aguascalientes
24/10/2020


Esta semana fue un terremoto para las redes sociales. Un payaso y un futbolista las revolucionaron. Vamos por partes.

Lagrimita (Guillermo Cienfuegos) obtuvo su calidad de aspirante para conseguir una candidatura independiente por el municipio de Guadalajara. Es decir; le dieron permiso para recolectar las firmas y ser candidato para competir contra Enrique Alfaro. Luego de obtener el permiso por parte del Instituto Electoral del estado de Jalisco, Lagrimita empezó su recolección de firmas con un evento de desafortunadas y, para muchos, ridículas declaraciones. En primer lugar dijo que detrás de él sólo estaba Cantinflas y no el PRI, luego llamó a los reporteros vendidos, muchos lo son, pero este nomás lo soltó porque se sintió agredido.

Después, el mismo personaje acompañado de su hijo Costel, vestidos y maquillados de payasos, cuando fueron cuestionados sobre sus propuestas dijeron que se estaban asesorando porque son nuevos en eso. En un tercer episodio mentó madres al Instituto Electoral porque nadie le había dicho que sus firmas tenían que ir con una copia de la credencial de elector, cuando las reglas del juego eran claras.

En el capítulo número dos de nuestra chusca novela, el mejor futbolista que ha tenido México en los últimos tiempos, (bueno, después de Rafa Márquez) se inscribe como precandidato del partido PSD para la presidencia de Cuernavaca. Todos dicen que nuestro sistema político es una burla.

Lagrimita (Señor Cienfuegos) hace uso del mecanismo novedoso que son las candidaturas independientes (no ciudadanas, como afirman algunos) lo que permite a los ciudadanos ejercer sus plenos derechos dotados en la constitución; de votar y ser votado de manera libre sin depender de algún partido político. Lagrimita tendrá que recolectar alrededor de 23 mil firmas para obtener la candidatura y luego en campaña tendrá alrededor de 75 mil pesos para competir contra los monstruos de los partidos.

Lejos de si está bien o está mal y de que si el país necesita que lo gobierne personas que saben, dedicadas a eso, ¿Lagrimita no tiene derecho a competir por una candidatura? Lejos de que si lo hace como payaso y si ganara tendría que gobernar vestido de payaso. Lejos de todo eso, ¿Lagrimita no es un ciudadano como cualquier otro? Hay alrededor de millón y medio de habitantes en Guadalajara registrados en la lista nominal. ¿No tendría cada uno de ellos el mismo derecho de competir que Lagrimita? Creo que sí, todos lo tenemos.

Ahora, cuidado cuando juzgamos y condenamos a que es imposible que Lagrimita se postule y pueda ganar, porque estaríamos cayendo en juicios nada democráticos e incluso discriminantes. En ese caso tendrían que privar de ciertos derechos como votar o expresarse de manera libre a mimos, drogadictos o borrachos.

En el segundo capítulo, Blanco no es más que un peón usado por el partido político para conservar el registro. Los partidos nuevos o viejos requieren del 3.5% de la votación para conservar su registro. Algunos partidos se aprovechan y usan este tipo de figuras que les garantizará el porcentaje de elección. La principal voluntad del partido, creo yo, es obtener el registro no que Blanco gane la presidencia municipal. Pero y si la ganara, ¿qué?

No pasa gran cosa, no sé si un payaso o un futbolista sean aptos para gobernar o hayan estudiado para gobernar un municipio tan importante. Sólo sé que en México nos han gobernado alcaldes de la calidad de José Luis Abarca (El culpable de Ayotzinapa).

¿No será que Lagrimita y Cuauhtémoc somos todos?

Creo que sí, lo que pasó en esta semana con esos dos personajes no es más que el reflejo del hartazgo que sentimos hacia nuestras instituciones, hacia los políticos, los gobiernos, los partidos y desgraciadamente hasta de las elecciones.

Ese reflejo pasa porque cualquier tipo de gobernantes han ocupado la silla grande en México, desde asesinos, drogadictos, delincuentes, ignorantes, corruptos o ladrones. Todos pensamos que cualquiera puede gobernar; si existieran gobernantes en realidad dedicados a gobernar un estado, un municipio o una nación con los intereses de la sociedad, a mantener en orden las instituciones y a conservar los mínimos requeridos en salud, educación y seguridad, no habría necesidad de que Blanco o Lagrimita se postularan: se lo dejarían a los que saben gobernar.

Lastimosamente en México, los recientes años no hemos encontrado personas que sepan gobernar, quizá como en Batman, ese sea el gobierno y los gobernantes que nos merecemos, quizá seamos nosotros los ciudadanos pasivos, los ciudadanos de Facebook en una silla y no de Facebook en la calle, los ciudadanos que nos conformamos con que tiren los cientos de árboles por un informe de gobierno o por una visita presidencial, quizá somos nosotros los ciudadanos los que no buscamos a nuestros diputados para que nos digan en qué trabajan; los que en un principio generamos gobernantes así, quizá Lagrimita y Cuauhtémoc somos todos.

 

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