México en 2015 / Ciudadanía Económica - LJA Aguascalientes
28/01/2022

Con el cierre del año 2014, la economía mexicana cerró un ciclo de veinte años de severos problemas y profundas y drásticas transformaciones. Con la apertura de la economía a la feroz competencia internacional se vulneró el sector productivo nacional y comprometió la independencia de la política económica del país. Particularmente la política monetaria dejó de ser instrumento propio de la rectoría del estado, convirtiéndose en un mecanismo dependiente de los lineamientos y prioridades de la economía global. El tipo de cambio y las tasas de interés dejaron de ser las variables instrumentales con las que antes el gobierno mexicano conducía la economía nacional.

El desempeño económico de México durante 2014 fue sumamente deficiente y desalentador para quienes habían apostado por la inmediata reacción de la inversión extranjera ante la desregulación del sector energético. La realidad superó con creces los pronósticos más pesimistas de principios del año. En ninguno de los estudios de previsión realizados por el Banco de México y  la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se consideró el efecto de la política comercial que ha minado la capacidad de reactivación de la demanda interna del país. La fortaleza económica de México, después de estos veinte años de transformaciones pasó a depender del sector orientado a los mercados internacionales ya que éstas respondieron a la urgencia de entidades extranjeras por contar con provisión segura de materias primas y mano de obra barata, más que a las prioridades del desarrollo económico interno.

Durante la primer mitad del año pasado, la reducción del dinamismo económico mundial obligó a los inversionistas a buscar mejores rendimientos en las economías emergentes, entre las que la mexicana parecía ofrecer buenas oportunidades. Con elevado nivel de reservas internacionales, el influjo adicional de divisas hacia nuestro país permitió mantener estable el tipo de cambio. A pesar de la inflación interna, el precio del dólar en pesos mexicanos se mantuvo prácticamente invariable durante un prolongado período. Entre enero de 2008 y octubre de 2014, la devaluación acumuló apenas 0.1%, mientras que la inflación en ese período fue de 32%. Esa desalineación de precios contribuyó decididamente a que, ante el repentino cambio en la dirección del flujo de divisas -debido al acendrado nerviosismo de los inversionistas en una economía mundial en contracción-, el peso se devaluara 10% en sólo dos meses. Dadas las condiciones en las que se halla el comercio global en la actualidad y este factor de devaluación tardía, resulta más probable que el dólar continuará cotizándose por encima de los 15 pesos en el futuro previsible.

Evidentemente la importante caída en el precio de la mezcla mexicana de petróleo de exportación incidió en el movimiento del tipo de cambio. Aunque ya desde hace varios años la economía mexicana ha dependido de los precios del petróleo en el mundo, en este año que inicia y de cara a los siguientes, el precio del crudo será determinante para el futuro de nuestro país. Y el panorama en este aspecto no se ve muy halagüeño.

Y esto es porque los países europeos continúan inmersos en diversos niveles de estancamiento con crisis financieras recurrentes. Al igual que Japón, China ha seguido en la senda de un menor dinamismo que, aunque positivo, ha provocado una reducción en su demanda por materias primas, alimentos y productos energéticos. Como resultado de su anexión de Crimea, el gobierno ruso ha provocado un importante deterioro con el resto de Europa, ante el temor de una nueva crisis militar. Las sanciones comerciales y financieras impuestas a Rusia han afectado el comercio no sólo de ese país, sino que éstas han tenido un impacto global. La situación de debilidad se ha generalizado también en los países emergentes, aunque cada uno con sus diferencias importantes.

El bajo precio del petróleo podría estimular la economía mundial; no obstante resulta difícil prever cuándo y cómo podría comenzar un repunte, ya que como se ha relatado, la actual ralentización del dinamismo responde más a factores estructurales. Según especialistas, el precio internacional del petróleo podría tardar hasta dos años para alcanzar el nivel promedio anterior a la caída de 2014. Todo parece indicar que se trata de una estrategia de los líderes de mercado para sacar a algunos jugadores emergentes de la escena petrolera, incluyendo a varios en Estados Unidos.

En cuanto a la ansiada recuperación económica, el gobierno mexicano no será capaz de incidir positivamente para reactivar la economía con políticas de gasto si no invierte en rubros que estén directamente asociados con incrementos en la productividad, por ejemplo, la infraestructura. Los compromisos en materia de gasto corriente, costo del aparato administrativo gubernamental y costo de la deuda principalmente, limitan la capacidad del gobierno para trasladar sus recursos hacia inversiones, cosa que dificultará las posibilidades de impulsar la recuperación económica por esta vía.

Sólo un elemento se presenta en este momento como tabla de salvación para la economía. Después de varios años de moderado, incluso débil dinamismo, nuestro vecino del norte -nuestro principal comprador- está en condiciones de emprender un nuevo ciclo de crecimiento económico.

Una tercera parte de la economía mexicana está orientada al mercado internacional. Es esta parte de la economía la que se verá beneficiada con la recuperación estadounidense. Con la reciente devaluación del peso se favorecerán las exportaciones. Simultáneamente se encarecerán bienes y servicios importados, dando oportunidad a la sustitución de éstos por productos nacionales. Esto podría mitigar el daño que provocó el aumento de los impuestos en 2014, perjudicando el crecimiento interno.

Con este panorama, 2015 será un año muy complicado para la economía mexicana. En un año de claroscuros como éste las oportunidades serán muy diversas entre unos sectores y otros. Si acaso se logra mitigar la imagen negativa de nuestro país en materia de seguridad, el sector turístico se verá muy favorecido.

 

[email protected]                                Twitter: @jlgutierrez


 


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