Andrés Manuel y las siete cazuelas / Cocina Política – LJA Aguascalientes
24/09/2020


Era miércoles de ceniza e inicio de cuaresma, así que el pasado 18 del mes, el político tabasqueño Andrés Manuel López Obrador estuvo en Agüitas, y pasó a probar las “siete cazuelas” que ofrecen en el apetitoso bufet del restaurant La Saturnina, ubicado en el Centro Histórico de esta ciudad capital. Con seguridad, la profesora Irma González, propietaria del lugar, se lució con la sopa de haba estilo Aguascalientes (con chile güero) y la de lentejas con plátano; seguro que el visitante se sirvió doble ración de pipián con nopalitos y papitas güeras, y seguro que para el postre no pudo evitar un par de torrijas con miel de maguey y probar las dos capirotadas que ofrecen ahí: la clásica de bolillo y miel de piloncillo con azúcar y la de leche con bollo y fresas frescas.

¡Ay, quién fuera Andrés Manuel! Que antes de la comida ya había visitado el municipio de Jesús María, y el fraccionamiento Morelos de la capital para, como él mismo lo dijera educar e informar a los ciudadanos, porque a la gente no le dicen la verdad. Y quién fuera López Obrador para andar con esa sencillez entre la gente, desprovisto de la chocante parafernalia que rodea a las mujeres y los hombres de poder. En verdad que esta cocino-política estaba asombrada al observar la manera de conducirse, de quien a fin de cuentas es un ex candidato presidencial y un exjefe de Gobierno del Distrito Federal.

Campanas al vuelo. Resonaron las campanas del templo de San Marcos cuando Andrés Manuel hacía su arribo al Jardín del mismo nombre ¡Pero sólo fue una curiosa coincidencia! Ya que su arribo al kiosco central del Jardín fue sumamente modesta. Llegó por propio pie y acompañado sólo de la profesora Nora Ruvalcaba Gámez, la carismática dirigente estatal del partido Morena.

Andrés Manuel se tomó el tiempo necesario para brindarle abrazo y fotografía a cuanta persona se lo solicitó: profesores, colonos y jóvenes ahí presentes. Sin grandes aspavientos subió al kiosco que utilizó como templete, para hacer uso del único micrófono conectado a dos pequeñas bocinas, tras de dos mantas más bien pequeñas con las siglas de Morena y la leyenda “la esperanza de México”.

De pie. “Sigo en pie de lucha, tras el problema de corazón que todos saben que pasé. Pero ya estoy bien. Fue algo muy delicado, para aquí me tienen”, informó Andrés Manuel a sus seguidores, reunidos esa tarde en el Jardín de San Marcos. “El principal problema de nuestra nación es precisamente el costoso gobierno que tenemos y la corrupción que impera en todos los niveles”, seguía exponiendo Andrés Manuel, en esa tarde calurosa, mientras todos los presentes hacíamos lo posible para evitar el sudor. Dos que ni sudaban, ni se abochornaban eran el ex diputado federal por el PRI David Hernández Vallín y el expriista, actual asesor panista Fernando Alférez Barbosa. ¿Quién fuera ellos? -Pensé para mis adentros- ¡Nada les causa bochorno! Se veían tan frescos como si nada ese par.

Lo cercano y lo humano. El poeta hidrocálido José Luis Jiménez, acuñó en su poema “Hombre” el pensamiento “hombre serás cuando más te acerques a lo humano, y el lenguaje que uses sea sencillo”. Ni duda cabe que Andrés Manuel sabe acercarse a la gente y menos aún que su lenguaje es impecablemente didáctico y tan sencillo que raya en lo ordinario; si la actitud y el lenguaje no vinieran de un líder nacional, de hecho podría pensarse en alguien sin mayor formación. No es así. Andrés Manuel no es ningún improvisado o ignorante, es sólo que construye un mensaje inteligentemente pensado para permear, para cuestionar y, hay que decirlo, hasta para provocar.

La gente reacciona ante AMLO, la gente lo sigue, no sólo con la mirada, desde que entra hasta que sale de un espacio, sino con una atención activa que ya quisiera cualquiera. A pesar del calor y del muy largo discurso, Andrés Manuel provocaba entre los presentes reacciones, desde un simple asentir de cabeza, hasta risas, gritos, silbidos y por supuesto, el espontáneo ¡Es un honor estar con Obrador!

Ni agua. A la de la pluma le consta que, por lo menos los presentes en el Jardín de San Marcos llegaron por su propio pie, que, al menos visiblemente, no se regalaron artículos de los llamados utilitarios o comida ¡Vaya! Ni una botella de agua potable a los asistentes (yo de plano me tuve que hacer de una paleta helada esquimal de un carrito, para aminorar el calor), y que contrario a lo que podría pensarse, la composición de los asistentes no sólo era popular; también había señoras “de peinado de salón”, profesionistas y un buen número de jóvenes estudiantes.

Me retiré del Jardín de San Marcos meditando en la indiscutible calidad de líder de su tiempo de Andrés Manuel López Obrador, y deseando que Morena se consolide en el actual proceso electoral federal como un partido político permanente, para que pueda después representar, como lo dice en su lema “la esperanza de la nación”.

¡Nos vemos en la próxima! Recuerde que en esta, su cocina, se come, se lee y se conversa de todo, particularmente de política.

CODA ciudadano. Adopción (gratuita) de perros y gatos. VET INN. Enrique Olivares Santana #311, fracc. El Dorado. Horario de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas de lunes a viernes. Tel. 175 8882.

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1 thought on “Andrés Manuel y las siete cazuelas / Cocina Política

  1. Más precisa no pudo ser la descripción de este señorón de una gran sencillez y de excelente calidad humana y moral

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