Opinión

De larga duración. Segunda parte / El banquete de los pordioseros

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Hace ya algunos meses, varios de hecho, compartí contigo un Banquete en el que el menú consistía en recordar algunos de los temas de mayor duración en el rock, en aquella primer entrega platiqué contigo de canciones como “Tarkus” de Emerson, Lake & Palmer, “Supper’s Ready” de Genesis, “In a gadda da vida” de Iron Butterfly, “Close To the Edge” de Yes, “Lizard” de King Crimson, “Zarathustra” de Museo Rosenbach y “Hey Jude” de The Beatles como el primer intento serio por romper las reglas de la mercadotecnia y hacer música rigiéndose más por un interés artístico, en este caso musical, que por someterse al formato de la radio comercial que exigía canciones de cuando mucho tres minutos y medio, ya cuatro era una grosera exageración.

La verdad es que creí haberle puesto punto final a aquel texto, pero ya sabes cómo es esto, estás escuchando una canción o te acuerdas de otra que dura más de lo que podrías considerar convencional, no sé, unos 8 o 9 minutos y ya es una canción larga, aunque esto es muy subjetivo; para ti, por ejemplo, amable lector, ¿a partir de cuántos pisos consideras alto un edificio?, sin duda habrá cualquier cantidad de opiniones. Con la música pasa más o menos lo mismo, aunque seguramente podríamos ponernos de acuerdo considerando los criterios de la radio comercial para quienes el tiempo de duración de una canción es muy importante y de eso depende que sea o no incluida en el “play list”.

Bien, pues con el fin de seguir recordando algunas de aquellas canciones que hoy muchas de ellas podríamos considerar verdaderos clásicos del rock, te propongo el siguiente menú: el grupo UFO, británicos pero posteriormente con una importante presencia alemana con la inclusión del legendario guitarrista Michael Schenker, y que en sus primeros dos discos hicieron cosas muy psicodélicas y extremadamente ácidas, estamos hablando de 1969, por lo que las tendencias musicales con las que este grupo londinense inició en el mundo de la música resultan comprensibles. Créeme que sus dos primeros discos son mis favoritos, sobre todo el segundo, UFO 2 – “One Hour Space Rock” en donde encontramos canciones como “Starstorm” y “Flying”, la más corta de las dos dura 19 minutos aproximadamente, la otra supera ligeramente los 26 minutos, dos verdaderas obras maestras. En ese momento UFO estaba integrado por el cantante Phil Moog, el baterista Andy Parker, el bajista Pete Way y el guitarrista Mick Bolton -nada que ver con el aburrido baladista que hace suspirar a las quinceañeras con estándares del rock en versiones verdaderamente patéticas-. Mick Bolton salió del grupo para ser sustituido por Michael Schenker, un guitarrista fuera de serie, seguramente mejor dotado técnicamente que Bolton, pero la verdad te diré algo, aunque muchos pongan precio a mi cabeza por este comentario, al menos con UFO me gusta más Mick Bolton, escucharlo en estas dos kilométricas canciones antes mencionadas es impresionante y no le he escuchado a Schenker tocar algo así, al menos no con esa convicción.

Allman Brothers Band es otra agrupación con más de una canción de larga duración, recuerdo en este momento, por ejemplo, “In Memory of Elizabeth Reed” o alguna de las muchas versiones que hicieron en vivo de su tema clásico “Whipping Post O”, con impresionantes improvisaciones, tanto de Duane como de Gregg Allman, canciones que rondaban los 20 minutos de duración. Otra es “Mountain Jam”, muy extensa en la versión del concierto en el Fillmore East y que encontramos en el álbum doble en vivo llamado “Eat a Peach”, por cierto, poco después de la muerte del guitarrista Duane Allman, aunque evidentemente él se escucha en la grabación.

Más o menos, del mismo corte de la banda de los hermanos Allman, está Grateful Dead, por cierto, ambas agrupaciones solían utilizar dos baterías. El Muerto Agradecido también presentaba canciones en versiones kilométricas cuando estaban en el escenario, de hecho eso es lo que más disfrutaban, más que grabar un disco en la frialdad del estudio, les gustaba grabar cuanta presentación en vivo pudieran. Recuerdo ahora canciones como “Morning Dew” o “He’s Gone”, con extensas y muy disfrutables improvisaciones con el blues como sólida base de la estructura musical.

Frank Zappa es otro de los grandes monstruos del rock que solía improvisar en sus conciertos y hacer versiones muy extensas de sus canciones, son varias las composiciones que podría citar de Zappa de larga duración, pero ahora recuerdo, por ejemplo, “Torture Never Stops”, “Let’s Move to Cleveland” o “What’s New in Baltimore”, entre otras, todas ellas con versiones impresionantes.

Led Zeppelin nos entregó verdaderas joyas improvisando en el escenario canciones como “Whole lotta love”, algunas de ellas superan los 25 minutos, o Pink Floyd con “Echoes” del álbum “Meddle” que supera los 20 minutos de duración

En el rock progresivo hay una extensa variedad de ejemplos de obras musicales de larga duración, cantadas o instrumentales, y es posiblemente porque romper las reglas de la más ortodoxa mercadotecnia, es algo que se le da, le es connatural al rock progresivo, primero está el interés artístico y la propuesta música, antes que obedecer las reglas del juego. Se me ocurre en este momento pensar en creadores de música tan exigentes y demandantes como Klaus Schulze o Tangerine Dream, se me ocurre pensar en verdaderos monumentos como “Tangram” o “Ricochet”, obras divididas en dos partes cuya duración completa supera los 40 minutos. Tal es el caso también del disco “Thick as a Brick” de Jethro Tull, álbum conceptual editado en 1972 y que completo dura casi 45 minutos, estas son verdaderas obras de larga duración.

Inagotable como siempre este tema, así que mejor aquí le dejamos, porque las ideas siguen golpeándose para poder entrar, pero esto, tú sabes, resulta imposible.

rodolfo_popoca@hotmail.com

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Rodolfo Popoca Perches

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