Los aprendizajes del fracaso / Enredos financieros - LJA Aguascalientes
14/04/2024

Estimado lector, esta semana haremos una reflexión basada en el fracaso, esa palabra que pareciera terrible para la mayoría de las personas, pero que puede llevar a un aprendizaje tal que las empresas y personas pueden llegar a ser mucho mejores y potenciar sus talentos.

¿Qué es el fracaso?

El fracaso es un fallo. Es no llegar a la meta, a los objetivos propuestos. Es permitir que agentes externos lleguen a afectar las rutas propuestas para llegar a la meta, al objetivo, a la visión.

Todos le tememos al fracaso, en películas y en novelas, el fracasado se le ve como sinónimo de perdedor. El que fracasa no es digno de reconocimiento de ningún tipo, es un paria de la sociedad a final de cuentas. Aunque en algunas películas o novelas nos tratan de poner al fracasado como un desecho de virtudes que es zarandeado por las vicisitudes de la vida, la realidad es que pensamos en realidad que no vale la pena y que es lo peor que te puede pasar, ser un fracasado.

Pero el problema es que el fracaso es algo cotidiano, y para lo que no se nos enseña en las aulas ni en la vida. Se fracasa en las acciones más irrisorias y el fracaso continuo es lo que generalmente lleva a la desesperanza y en algunos casos, a la muerte a través del suicidio.

Hay que enseñarnos a fracasar. No quiero decir con esto que debemos fracasar en la vida y buscarlo, sino más bien que debemos tener la suficiente sabiduría para poder entonces aprender del fracaso. También es cierto que no nos gusta el fracaso, que nos enoja, nos pone tristes y, por qué no decirlo, en ocasiones hasta nos duele. Pero la opción no es quedarse en la emoción, sino tener la sabiduría suficiente como para poder enfrentar lo mal hecho o las circunstancias que ocasionaron dicho fracaso para entonces cual ave fénix resurgir de las cenizas con mayor vida que antes del fracaso.

Se pueden enumerar una cantidad impresionante de casos de celebridades donde fracasaron y aprendieron de dichos fracasos se levantaron y de allí partieron para hacer un emporio. Casos como Thomas Alva Edison, quien siempre dijo que ya tenía una forma más de cómo no hacer una bombilla eléctrica en lugar de verlo como un fracaso, y de allí creó una de las empresas más grandes del mundo que se llama Edison´s General Electric (GE), o de cómo Steve Jobs fue sacado de la empresa que él creó porque la estaba llevando a la quiebra, de allí se va a hacer una empresita nueva, llamada Pixar, donde modificó sus estrategias y aprendió a escuchar al mercado, la cual después se convirtió en la mayor accionista de Disney y regresa triunfal a Apple para hacer de esta compañía la más grande del mundo en capitalización; o en nuestro mercado local, un Carlos Slim que fue derrotado cuando el señor Trujeque lo saca de la industria minera para después llegar Carlos a ser el hombre más rico del mundo.

Así que si lo queremos aplicar en la vida propia, hay que aprender de los fracasos y de los errores del pasado para poder encumbrarnos a nuevos niveles.

Pero… ¿a qué viene todo este cuento del fracaso?¿Qué tiene que ver con las cuestiones financieras y hacendarias de un país?


Pues que parece que nuestra clase política no ve hacia el pasado, no aprende de los fracasos y estamos condenados por lo tanto a repetir fórmulas obsoletas que ya no tienen nada que ver con la realidad actual.

El nivel de endeudamiento del Gobierno Federal está alcanzando ya niveles no vistos desde el siglo pasado, justamente cuando el partido dominante era el PRI. La situación de bajo crecimiento que atraviesa México con Peña Nieto parece ser igual a lo que se vivió durante la docena trágica de Salinas-Zedillo, con niveles de crecimiento paupérrimos. Y la demagogia del carro completo, del dedazo y del señor presidente, la vuelta a la Presidencia Imperial, como diría Enrique Krauze, está en una abrir y cerrar de ojos. ¿Cómo es posible que no entiendan eso? Y lo peor es que vemos una ceguera total por parte del secretario Videgaray, el cual de ser uno de los miembros del gabinete más mediáticos ahora se dedica en silencio a aguantar críticas y hablar sólo para ensalzar al presidente. El terrorismo fiscal que estuvo presente durante gran parte del siglo XX en nuestro país está de vuelta y peor que nunca. Pareciera que es un delito el trabajo.

Ojalá y abran los ojos, vean al pasado y aprendan del fracaso, como todos nosotros estimados lectores, lo hacemos día a día.

 

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