Orquesta Sinfónica de Aguascalientes Cuarto Concierto. Primera Temporada 2015 - LJA Aguascalientes
24/10/2021

Dos obras de repertorio y un estreno en Aguascalientes es la estructura para el cuarto concierto de la primera temporada del año 2015 de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes. El concierto inició con la ejecución de la obra “Las primas del general Calles”, Op. 41 del compositor José Enrique González Medina, que por cierto, estaba presente en el Teatro Aguascalientes. Es una obra tonal y descriptiva que el compositor planes a raíz de un dicho popular: “No es lo mismo las calles del general Prim, que las primas del general Calles”. Es una obra en tres movimientos, cada uno de ellos con un nombre de mujer tradicional de la época de Plutarco Elías Calles: Jesusita, Cuca y Meche. Con esta justificación el compositor propone una música ligera, fácil de escuchar y muy agradable al oído. Originalmente compuesta para trío de aliento, más tarde el mismo maestro González Medina hizo una versión para orquesta de cuerdas, exactamente como la escuchamos en este cuarto concierto de temporada. Convincente la respuesta del concertino, Román Pavón Estrada, a quien el compositor le encomienda la voz principal de la primera parte, llamada “Jesusita”.

Mozart y Beethoven completaron el programa de un concierto que convocó a por lo menos 1500 personas, es decir, el aforo total del Teatro Aguascalientes para esta cuarta fecha de la primera temporada 2015. La verdad me dio mucho gusto, porque ese mismo viernes a mediodía pasé caminando por el casino de la feria y me encontré con una inmensa fila de personas que, después me enteré, estaban buscando boletos para los eventos del Palenque durante la Feria Nacional de San Marcos. Bueno, cada quien va a los eventos que mejor le parecen, pero no deja de ser satisfactorio que no solamente la música popular convoca grandes multitudes, sino que también la gran música de concierto se da esos lujos. Me dio muchísimo gusto ver una inmensa fila para acceder al Teatro Aguascalientes y otra intentado conseguir los últimos boletos en taquilla, lamentablemente estaban agotados, bien pudo abrirse una segunda fecha y seguramente la respuesta habría sido la misma: teatro lleno.

De Mozart escuchamos el Concierto para Arpa y Flauta en do mayor, K. 299 dividido, de acuerdo a una estructura básica del lenguaje concertante, en tres movimientos: Allegro, Andantino y Rondeau-allegro, movimiento rápido, lento y rápido, según marcan los estándares del concierto. Solvente y segura la participación del maestro Sergio Ávila que supo abordar el concierto con mucha convicción, no así la maestra Blanca Alicia Zúñiga en el arpa, por un lado, la sonoridad del instrumento era muy opaca y ejecutó algunos pasajes con mucha inseguridad, digamos, con tibieza, incluso resulta imposible ignorar algunas omisiones, dejó muchas lagunas en su ejecución. No sé, posiblemente el hecho de no frecuentar el escenario cada semana haga perder seguridad y más aún, enfrentarte a un auditorio lleno, sin duda debe imponer. Ella es una gran arpista, de eso no hay la menor duda, pero me queda claro que no es lo mismo dedicarse a la enseñanza, labor por cierto muy loable, que la ejecución profesional del instrumento, cualquiera que este sea.

La obra programada para cerrar el concierto, fue la monumental Sinfonía No.5 en Do menor, OP.67 de Ludwig van Beethoven. No desdeño el interés del melómano por la música de Mozart, sería una tontería hacerlo, sin embargo, me atrevo a asegurar que la obra que convocó toda esa gente, y mucha más que se quedó afuera, fue justamente esta Sinfonía beethoveniana.

Impresionante el maestro Revueltas. ¿Sabes algo, amigo lector? Es difícil y arriesgado usar superlativos, sobre todo en el trabajo periodístico, corres el riesgo de perder objetividad y abaratar los términos. Si solemos frecuentar mucho los superlativos, el día que verdaderamente nos enfrentemos a algo que con toda justicia los merezca, entonces ya no tendremos nada que decir. Bien, pues no sé cuántos superlativos habré usado anteriormente en mis comentarios sobre música que este medio, La Jornada Aguascalientes me permite cada semana, lo cierto es que ahora me encuentro exactamente ante el problema de no saber qué decir. Lo cierto es, qué se puede decir ante un trabajo de dirección, particularmente en la ya de por sí soberbia Sinfonía Quinta del genio de Bonn. Esto es muy complicado, yo creo que toda la gente conoce esta obra, es más, estoy seguro que la mayoría de los asistentes, no sé si todos, tengan en casa por lo menos un par de versiones de esta partitura y luego resulta que las comparaciones son inevitables, pero no ahora, la versión del maestro Revueltas fue exactamente eso, “su versión”, fue “su Beethoven”, se lo adueñó, lo hizo propio y la verdad nos convenció.

No me atrevo a usar adjetivos calificativos, ¿para qué?, ninguno alcanza a ser lo suficientemente elocuente para decir lo que quisiera o debería decir, esto está mucho más allá de las palabras, al menos para mi limitada pluma. Muchos superlativos ya los he usado antes para referirme a otras ejecuciones, si bien, muy buenas y solventes, la verdad mucho más discretas de lo que escuchamos y vimos el viernes 20 de febrero en el cuarto concierto de temporada. Sólo diré algo: gracias maestro Revueltas por esta Quinta de Beethoven, de verdad, muchas gracias. Fue tal el impacto que me generó esta ejecución, que además hay que apuntarlo con precisión, también la Sinfónica respondió con dignidad, que al terminar el concierto, ya había olvidado por completo el ligero mal sabor que me dejó el tratamiento que se hizo de Mozart.

La temporada continúa la próxima semana, se ejecuta de Carl Maria von Webern, la Obertura Der Freischütz, J.277; el Concierto para saxofón alto y orquesta no.1 “Opus Sax” de Guido Alfonso Medina Rivera con la participación del maestro Ernesto Treto Mota como solista. Finalmente, la Sinfonía No.6 en fa mayor, Op. 68 “Pastoral” de Ludwig van Beethoven. La dirección es de nuestro titular, el maestro Román Revueltas. La cita con su majestad la música es el viernes 27 de febrero a las 21 horas en la casa de la Orquesta Sinfónica, el Teatro Aguascalientes. Por ahí nos veremos, si Dios no dispone lo contrario. Hasta entonces.

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