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Segundo concierto. Primera temporada 2015 / Orquesta Sinfónica de Aguascalientes

Verdaderamente exquisita la ejecución que hizo el maestro Román Revueltas al frente de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes del Adagio para Cuerdas, del compositor estadounidense Samuel Barber, es una de las obras más conocidas del repertorio norteamericano contemporáneo y es un extracto de Cuarteto para Cuerdas Op. 11 compuesto entre 1936 y 1937. Este segundo movimiento ha adquirido su declaración de independencia del resto del cuarteto gracias a una orquestación que el propio Barber realizó en 1938 y es justamente así como se ha popularizado y se suele ejecutar independientemente del resto del Op. 11, aunque no deja de ser muy apreciada, al menos por quien esto escribe, la versión de este mismo Adagio ejecutada en su contexto original, es decir, para cuarteto de cuerdas, en la inmensa y soberbia versión que nos propone le Kronos String Quartet.

Con esta obra inició el segundo concierto de la primera temporada del año 2015 de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, y en donde otra vez, y hago votos porque esta tendencia continúe durante el resto de la temporada, de hecho todo el año, y por qué no desear que sea ya una tendencia permanente, el público pobló generosamente las butacas del Teatro Aguascalientes. Evidentemente, Beethoven es un incuestionable atractivo para poder convocar a un público muy numeroso, y de paso, se puede entrar en contacto con un repertorio menos conocido y ampliar así nuestro horizonte musical. Aunque en este caso, el Adagio para Cuerdas de Barber y Los Pájaros del italiano Ottorino Respighi, son obras no tan ignoradas, si me permites la expresión, aunque tampoco son de la preferencia de un público común, sí lo son, sin embargo, de un público más exigente y conocedor.

Curiosamente, y como hilo conductor para este segundo concierto, podemos decir que el segundo compositor en la programación fue Ottorino Respighi quien murió en Roma en 1936, el mismo año en que Barber inició la composición de su Op. 11, del que se extrae su Adagio para cuerdas ya anteriormente comentado. Respighi es un compositor que encontró en la forma de “poema sinfónico” una de sus mejores vías de expresión musical, tiene obras verdaderamente conocidas y muy frecuentadas en las salas de concierto de todo el mundo, tal es el caso, por ejemplo, de la trilogía: “Los Pinos de Roma”, “Las Fuentes de Roma” y “Las Fiestas Romanas”. El caso de “Gli Uccelli” (Los Pájaros), es también una obra programática, es decir, es música descriptiva que en muy convincentes argumentos musicales describe diferentes aves. Se divide en un preludio y cuatro movimientos: Preludio. La Colomba. La Gallina. L’usignolo. Il Cucú.

Para la segunda parte del concierto, y dando continuidad al impresionante corpus sinfónico de Beethoven, escuchamos la Sinfonía No.3 en Mi Bemol Mayor, OP. 55 “Eroica”, o “Heroica” si la prefieres en español, es una obra muy importante dentro del repertorio del genio de Bonn por lo que significa en la historia de la música, es la obra que marca la definitiva ruptura con el clasicismo musical abriendo las puertas al casi inagotable romanticismo. Es esta obra, sin duda, por la que a Beethoven se le considera como el último de los clásicos y el primero de los románticos. Es pues, esta sinfonía la transición entre ambos lenguajes musicales, asunto que me parece, salvo tu mejor opinión, más importante que el hecho de que el compositor haya decidido romper la dedicatoria a Napoleón Bonaparte indignado por la soberbia de éste al auto coronarse emperador, que por otro lado refleja el indómito y rebelde carácter de Beethoven. De esta manera, el conquistador Bonaparte pasa a la historia como el guerrero que dos veces perdió contra Inglaterra y la coalición europea en las batallas de Trafalgar y Waterloo, contra Horacio Nelson y el Duque de Wellington, respectivamente; y también como aquel emperador que fue despreciado por Beethoven en la dedicatoria de su tercer capítulo sinfónico.

La orquestación para la “Eroica” es un poco más robusta que la que pudimos apreciar en las dos primeras sinfonías del mismo Beethoven. El tercer movimiento, el Scherzo, que a partir de este momento sería una constante en las sinfonías restantes del compositor, se consolida como una de las principales características estructurales del lenguaje romántico.

El maestro Román Revueltas, fiel a su casi natural tendencia al romanticismo, hizo una lectura deliciosa de esta demandante partitura. Justamente es el Scherzo, el tercer movimiento, en donde el compositor llevas a las cuerdas a niveles de exigencias muy altos, seguramente no hasta el límite, pero si los pone a prueba con seriedad, sin embargo la cuerda de la Sinfónica de Aguascalientes respondió bien a las exigencias de la obra y el resto de la orquesta completó el equilibrio para que la ejecución del Op. 55 de Ludwig van Beethoven resultara verdaderamente afortunada, especialmente apuntar la deliciosa ejecución de la “Marcia Funebre”, un Adagio Assai que sumergió a los asistentes al Teatro Aguascalientes en un profundo encantamiento.

Para la próxima semana, en el tercer concierto de temporada, escucharemos la Passacaglia, OP. 1 de Anton Webern; el concierto para flauta en Re menor de Carl Philipp Emanuel Bach, uno de los hijos del llamado con toda justicia “Padre de la música”. Y en la parte final de este tercer programa escucharemos la Sinfonía No.4 en Si bemol mayor, OP. 60 de Ludwig van Beethoven. Dirige el maestro Román Revueltas. La cita con su majestad la música es el próximo viernes 13 de febrero de 2015 a las 21:00 horas en el Teatro Aguascalientes, la casa de la Orquesta Sinfónica. Por ahí nos veremos, si Dios no dispone lo contrario. Hasta entonces.

rodolfo_popoca@hotmail.com

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Rodolfo Popoca Perches

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