Opinión

Siniestra

De acuerdo a un monitoreo de la Universidad Nacional Autónoma de México de televisión y radio, el PRD fue el partido que mayor número de menciones obtuvo, al sumar 76 horas, 40 minutos y 45 segundos valorados, sin embargo, de ese tiempo el de la Revolución Democrática fue criticado en 277 de 731 emisiones, muy por arriba del PAN (133 notas negativas) y el PRI (con 76); en Aguascalientes, el dirigente estatal de esta franquicia se explica estas referencias como resultado de una estrategia del gobierno federal para culpar al partido y así distraer a la opinión pública.

El anuncio de que Morena rifaría las candidaturas plurinominales, además de que le falta análisis y discusión sobre las repercusiones de la propuesta (y quizá por eso), fue tomado como el remate de un chiste pues mucho antes de las asambleas ya se sabía que la dirigencia estatal  en Aguascalientes sólo esperaba las instrucciones de Andrés Manuel López Obrador para designar quién iría por ese partido en las próximas elecciones; no es secreto a voces, al interior de Morena el descontento es evidente, pero la dirigencia tiene controlados a sus militantes a través de imponerles el epíteto de traidores al movimiento a quienes no acaten la disciplina partidista heredada del PRI.

Por parte del PRD, no quedó registrado ningún aguascalentense como candidato por el principio de representación proporcional para las cinco circunscripciones a nivel nacional plurinominales; mientras que Morena juega la carta del nepotismo reventando asambleas para que sólo salgan postulados los parientes de la dirigencia estatal… La constante de eso que llamamos izquierda en Aguascalientes es que se niega al diálogo; en la entidad tanto PRD como Morena son el reflejo fiel de lo que ocurre en el ámbito nacional: no hay formación de cuadros, el militante carece de peso en la toma de decisiones y todo es resultado de las concertaciones entre tribus y ungidos.

No es difícil comprender las razones por las que los movimientos sociales no se acercan a esos partidos, cuando al menos en sus plataformas electorales son evidentes y múltiples los vínculos, la desconfianza que les genera la arena electoral y la representación que se pueden abrogar esos partidos responde a que no hay posibilidad alguna de establecer un diálogo con las franquicias políticas, pues su único interés reside en mantener el porcentaje necesario para mantenerse aferrado de la ubre del presupuesto público, lejos están ambos partidos de la idea de ganar u obtener una posición en el Congreso, entran a la contienda con la certeza de, que en el mejor de los casos, mantendrán un vergonzoso cuarto o quinto lugar, el cual justificarán con la palabrería del proceso de consolidación o posicionamiento en el elector.

La actitud de las dirigencias de eso que llamamos izquierda en Aguascalientes no mantiene ningún vínculo con las necesidades y solicitudes de los movimientos sociales, los problemas de movilidad y transporte público, la desaparición de personas, la autonomía municipal en riesgo por el Mando Único, el deplorable servicio de agua, entre muchos otros problemas que agobian y desesperan a la población, sólo son tomados como expresiones de los gobernantes priistas y panistas; con el cuento de que el malestar que la población siente sobre esos temas sólo son la expresión de los gobiernos del PRI y el PAN, ni Morena ni el PRD abren la posibilidad de volverse cauce para que las nuevas generaciones y las viejas reclamaciones encuentren espacio en esos partidos, están muy ocupados, demasiado, elaborando las listas de acceso a la representación popular.

Esa cosa siniestra que llamamos izquierda en Aguascalientes es un organismo autista, sólo interesado en mantener su pequeñísimo coto de poder, sin intención alguna de escuchar a quienes los pueden hacer crecer y para quienes existen.

 

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La Jornada Aguascalientes

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