¿Fundar el primer medio independiente o rezar desde el extranjero? / Piel Curtida - LJA Aguascalientes
20/02/2024

Es deplorable todo caso de censura y agresión contra periodistas o personas con información de interés público, por lo que cada una de dichas vicisitudes debería de tener la misma importancia, al menos de forma ideal, aunque existan elementos que condicionan el impacto e indignación de las acciones mordaza, como la exposición y posicionamiento de marca. Tanto lo ocurrido con Carmen Aristegui y MVS, como otros sucesos, merecen ser cuestionados y divulgados; por ejemplo el asesinato de Moisés Sánchez, por el cual hasta hace poco se buscó el desafuero del alcalde de Medellín de Bravo, Veracruz. Sin embargo, lo acontecido con la recién despedida conductora también presenta elementos que se deben reflexionar para lograr la independencia de los medios de comunicación y la protección a quienes ejercen este tipo de profesión.

Se ha comentado que la pugna entre MVS y Aristegui se dio a causa de que la periodista anunció que su equipo de noticias participaría en la red de organizaciones de México Leaks, una plataforma de denuncia ciudadana, transparencia y filtración de documentos. Ante ello, MVS manifestó en un comunicado y durante sus transmisiones que lo acaecido se trataba de un abuso de confianza y un mal uso de la marca de la empresa. Tras ello, se despidió a Irving Huerta y Daniel Lizárraga, integrantes del equipo de investigaciones especiales de Aristegui; por lo que ésta declaró un ultimátum para su reincorporación. Después de unos días, se anunció el despido de la periodista.

A pesar de que algunos mencionan que esto es entendible porque Carmen Aristegui no aceptó su “condición” de empleada, incluso desde la perspectiva empresarial no existen congruencia con lo ocurrido. Si la razón en realidad hubiese sido el manifestar la alianza entre MVS y México Leaks, todo se hubiese arreglado con una aclaración más mesurada y con diálogos intramuros. Sin embargo, el despido del equipo de noticias pareciera ser sólo una forma de “dar picones” para el declive de Aristegui. Analicemos, la periodista logró posicionarse como marca y, sin temor a equivocarme, ser la razón de muchos contratos de publicidad y para la retransmisión de la primera emisión de Noticias MVS, es decir, de la acumulación de capital para el medio. A pesar de ello se llegó a la decisión de terminar la relación laboral, ¿no es esta una medida muy arriesgada económicamente?, sin considerar toda la labor de reorganización de contenidos, de barra programática y demás. ¿Qué es lo que ocultan los accionistas? o ¿de qué fueron amenazados? Si la conductora o su equipo hubiesen incurrido en prácticas ilegales ¿por qué no presentar las pruebas? Además, si se considerara que con la participación en México Leaks se perderían “las exclusivas”, ¿no se hubiera pensado en que ser parte de este grupo de aliados representaría una mayor exposición mediática internacional? De acuerdo a lo que se ha publicado, observamos claramente un caso de censura, pero tal vez, sólo tal vez, no sólo contra el equipo de Aristegui Noticias, ¿será que hay más víctimas maniatadas?

Pasando a otro punto, la comunicadora ha consolidado y cooptado un público que había sido desatendido en la industria mediática mexicana, el de la clase media, que con un cierto nivel educativo y movilidad sociocultural había esperado un espacio informativo que ofreciera una crítica directa sobre el Estado y manifestara otras miradas sobre diversos sucesos. Este potencial se incrementó pues además de las transmisiones por televisión de paga, también se podía acceder a éstas por Internet y a través de múltiples radiodifusoras locales fuera de la Ciudad de México que por acuerdos se enlazaban con MVS. A pesar de que ya existían radios comunitarias y ciudadanas, mucho antes de Aristegui, todo un cúmulo de acciones de publicidad y diseño de marca lograron posicionarla como “La periodista”, a lado de otras y otros profesionistas. Con este gran trabajo, Carmen Aristegui podría fácilmente fundar su propio medio, aunque fuera sólo por Internet, pues el grueso de su audiencia pertenece a una clase social con posibilidades de acceso a la red; además de que múltiples empresas recurrirían a ella para publicitarse. En síntesis, Aristegui podría materializar la idea de los medios de comunicación independientes en México y acceder a un equipo profesional e infraestructura (tal vez pequeña) de seguridad, además de que contaría con un gran público (con acceso a medios digitales) que podría denunciar y evidenciar cualquier intento de abuso, a diferencia de los pequeños medios en zonas rurales o las radios “entre amigos” sin las posibilidades de ser atractivas para el mercado publicitario del cual se podrían sostener. Por otra parte, también se ratifica la importancia de la visibilidad y las redes para la denuncia y protección, por lo que quienes forman parte del gremio periodístico o reporteril deben tomar nota y cerrar filas, en vez de disgregarse a causa de “la de ocho”, en especial en un momento en el que con las tecnologías de información lo primordial en la competitividad es la generación de nuevos estilos, perspectivas de análisis y creatividad de contenido (aunque esto no significa emitir datos falsos).

Tampoco se trata de beatificar a Carmen Aristegui, pero evidencia la ardua labor que se debe realizar para lograr las condiciones necesarias para el periodismo libre y crítico en un país que lleva el lastre histórico de la corrupción y los abusos de poder. La gran pregunta es: ¿se atreverá la periodista o preferirá vivir en el extranjero y rezar por los mexicanos?

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Twitter: @m_acevez


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