La revancha del chile Cuaresmeño / Cocina política – LJA Aguascalientes
23/09/2020


¿Se le antoja un bolillo con crema? Le pregunté a usted hace un par de martes en este espacio. Como respuesta más de un querido lector y apreciable lectora salieron a toda prisa donde la “tienda de la esquina” a pedir el suyo. Sin embargo hubo un apreciable lector, que bajo el pseudónimo lawyer, envió correo para reprochar (con justa razón) a esta cocino-política la omisión en la nota del “chile cuaresmeño”.

¿Pero cómo olvidar al delicioso y muy picante chile cuaresmeño? Especialmente ahora que termina el tiempo católico de cuaresma. ¡No! ¡De ninguna manera! Mire usted, hay deliciosas recetas de esta variedad, que en realidad es un chile jalapeño pero bien grandote y picosote. Particularmente, esta cocinera gusta de rellenar el chile cuaresmeño rojo con atún o queso y capearlo con huevo bien batido. Pero hay muchas y sabrosas presentaciones de este querido “grandote”.

Si prepara usted una salsa de molido grueso con jitomate, cilantro, cebolla, ajo, pimienta “gorda” y cuaresmeño verde o rojo y baña varias piezas de pollo (sin piel), previamente sellado o ligeramente dorado en aceite, y luego lleva todo esto al horno, tendrá un pollo al cuaresmeño ¡De rechupete! El cual, si acompaña con un tepache bien frío, quizá no le “abra la gloria”, pero sí le sabrá a gloria. Sólo aconsejo desvenar el chile cuaresmeño; a menos que quiera usted dejar la gloria y descender al mismísimo infierno. ¿Conste que le advertí, eh? En otros tiempos al cuaresmeño se le llamaba el “chile de la alegría”, porque quien lo comía se ponía a brincar frenéticamente durante prolongado lapso de tiempo; por tanto reitero: el que está avisado, no está engañado.

Servido el estimado lector lawyer, y salvado el derecho del chile cuaresmeño a no ser discriminado; pasemos a otro tipo de derecho, no tan “sabroso”, algo “picoso”, y eso sí, ¡Bien costoso!

El derecho más caro. El próximo lunes 5 de abril inicia el tiempo oficial de campañas electorales del proceso 2015 para elegir, al menos en Aguascalientes, diputados federales. Será el primer proceso regido bajo las nuevas normas de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, la Ley General de Partidos Políticos, la Ley General en Materia de Delitos Electorales, la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral y la Ley General de Responsabilidades de los Servidores Públicos, entre otras.

Además de las reformas electorales constitucionales y legales; a través de la reforma a la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, se dotará al Tribunal Electoral de mayores facultades para perfeccionar la impartición de justicia electoral y se le traslada la responsabilidad de determinar e imponer sanciones por la comisión de infracciones a las leyes electorales.

Y por si lo anterior fuera poco, día con día se emiten acuerdos cuya observancia es obligatoria por parte del Consejo General del Instituto Nacional Electoral, y, para más regularidad se dicta jurisprudencia y se asientan tesis jurisprudenciales por el Tribunal Electoral y sus salas regionales.

Con este cúmulo de normas, disposiciones y criterios, emitidos desde diferentes poderes y perfeccionados con sanciones que obligan a ciudadanos, empresarios, organizaciones, funcionarios, ministros de culto, asociaciones y partidos ¿Tendremos por fin los ciudadanos confianza en nuestro sistema electoral? Y es que el complejo sistema legal, administrativo y judicial en que se ha convertido la organización de las elecciones en nuestro país debería bastar para cubrir las expectativas ciudadanas. Particularmente porque cada nuevo hecho electoral “sospechoso” genera más normas y más acciones que tienen un costo económico descomunal: 18 mmdp para el proceso electoral en actual desarrollo. Por supuesto, un costo económico público. De tal suerte que usted y yo, con nuestros impuestos pagamos la desconfianza que, salvo excepciones, ni usted ni yo generamos y de la que ni usted ni yo obtenemos una ganancia política.

Quizá sea hora de confiar en nuestro complejo ¡Qué digo complejo, complejísimo! sistema electoral mexicano o bien, consentir como hasta hoy que la desconfianza como método político nos haga caer en el garlito, sin reparar, en que para pagar nuevas y sofisticadas suspicacias electorales, hay que pagar con dinero ciudadano.

Como usted advertirá, estimado lector, apreciable lectora, estoy “enchilada” con el costo de la desconfianza electoral mexicana, perdón, con el costo del sistema electoral mexicano, cual si hubiera comida “cuaresmeña” sin desvenar. Así que mejor me voy a los famosos tepaches bien fríos de la calle Nieto (frente a la tradicional pastelería Zango) ¿Gusta usted?

¡Nos vemos en la próxima! Recuerde usted que en esta, su cocina, se come, se lee, se estudia y se conversa de todo. Particularmente de política.

CODA ciudadano. Adopción gratuita de perros y gatos. VET PET, avenida Fundición #1305, colonia Altavista. Horario de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas, de lunes a viernes. Sábados sólo por la mañana.

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