Godínez: la sátira de la clase media / Piel curtida - LJA Aguascalientes
19/01/2022

Dicen que los godínez llegamos a la oficina con el tupper en la mano y salimos con agobio esperando la próxima quincena, una mejor calidad de vida. Los godínez somos la clase media mexicana asalariada expuesta en medios digitales, hecha meme; el grueso de la población productiva que espera al menos la posibilidad de tener una casa propia, un coche y viajar de vez en cuando… y de paso, con la ayuda del señor -del jefe- tal vez poner un negocito.

No hace mucho tiempo empezó a mencionarse en medios sociales a “los godínez”, un término de forma satírica para hablar del empleado de “oficina” y su entorno: las quincenas -benditas sean-, los viernes -¡por fin!- y juebebes, el lonche y su respectiva sobremesa, la solicitud de créditos -porque sólo así se puede ir haciendo uno de cositas.

Los godínez fueron referidos en principio por pequeños empresarios y trabajadores independientes que hacían mofa de actos que consideraban como esnobistas, aunque dichas ideas estaban cargadas de prejuicios y clasismo; por ejemplo, usar una bolsa de Liverpool o Sears -la “Del Sol” en Estados Unidos- para cargar cosas como el envase reciclado de otro producto en el cual guardar la comida, gastarse la raya en una fiesta, o vestir de Zara pensando que es algo similar a Prada. Después los asalariados de oficina con mayor habilidad para el uso de tecnologías de información y comunicación hablaban de sus compañeros menos chic y conformes con su posición económica-laboral precaria. Con el tiempo, los godínez en medios sociales reconocieron su estrato, aspiraciones y frustraciones del trabajo asalariado, tomando como broma las dificultades de acceder a cierto tipo de bienes y servicios, el tedio de la rutina, etc., es decir, la precarización laboral.

“Soy un godínez con aspiraciones, un orgullo para mi familia… *repite el mantra frente al espejo de la oficina*… lágrimas”, decía un tuit. Más de la mitad de los usuarios de internet son jóvenes menores a 35 años de edad y no es de sorprender que varios de ellos cuenten con una educación formal, la gran inversión y esperanza para la clase media en México. A través de menciones en medios sociales se puede identificar que para los trabajadores independientes los godínez son conformistas pero desean tener los lujos de la clase alta al menos en apariencia o endeudándose; empero quienes se asumen como godínez evidencian haber recibido educación universitaria, querer llegar a disfrutar del tiempo de ocio, flexibilidad y ganancias del empresariado, pero mientras llega el momento se muestran optimistas y hacen sátira de las problemáticas a las que se enfrentan.

Los jóvenes en medios sociales se exponen y reconocen, mientras que unos se posicionan por su independencia laboral, los y lo godínez son el reflejo de la clase media mexicana, heredera del desarrollo exponencial del país durante los primeros años de la segunda mitad del siglo XX, que quedó obcecada ante el triunfo del mercado neoliberal y ofreció su mano de obra, en condiciones tal vez menos agrestes que para los campesinos, jornaleros, soldadores, manufactureros… pero a fin de cuentas también obreros… a la sombra, frente a una computadora con varios jefes, quienes también son godínez del director o el patrón.

Por ningún motivo intento decir que nosotros, los godínez, debamos simplemente sonreír y decir “así nos tocó vivir”, sino que como parte de la clase media se nos presentan más oportunidades de desarrollo a diferencia de otros obreros, como los de manufactura y extracción, alternativas que deben aprovecharse al máximo, una de ellas es el acceso a la educación, no sólo elemental, así como la posibilidad de correlacionarse en ámbitos más amplios que nos permitan incrementar redes sociales (de conocidos y amigos) que pueden apoyarnos en ciertos momentos.

A mis compañeros y compañeras de oficina, seremos godínez tal vez por bastante tiempo y mientras tanto seguiremos riéndonos de chistes de quincena, pues nuestra labor nos gusta y enriquece, no sólo por lo técnico que se cree como lo más indispensable para el ejercicio de carreras profesionalizantes, ni por cada quincena que nos da alivio, sino porque contra esa precariedad laboral que observamos en la sociedad aún quedan las aspiraciones por una mejor calidad de vida, proyectos por emprender y reconocernos entre los godínez de arriba y los de abajo como parte de la misma clase media que espera disfrutar un poco de lo que cree que disfruta la clase alta.

 

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Twitter: @m_acevez

 



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