Cultura

Llega Campo con música hecha en el sur pero que mira hacia el mundo

  • El fundador de Bajofondo se arriesga con un nuevo proyecto mezcla subtropical con pop

“Con tus ojos no te veo, sé que se me sube el mareo…” aquella creación de Juan Campodónico con Gustavo Cerati fue retomada en un remix especial por un nuevo proyecto uruguayo que llegó por primera vez a México esta semana, en el escenario del Foro de Lago de la Feria Nacional San Marcos.

Juan Campodónico, Martín Rivero, Pablo Bonilla, Verónica Loza, Roberto Rodino y Gabriel Casacuberta, conforman Campo, un grupo de música subtropical que inició como un proyecto de estudio entre integrantes de Bajofondo, pero que al salir al escenario se “enamoraron” del experimento y comenzaron a recrearlo en Uruguay.

En una charla antes de subir al escenario, la agrupación detalló a La Jornada Aguascalientes que su música es del género “subtropical”, pues en el sur también hay variedad de ritmos pero no tan tropical como en el caribe, pues el clima es un poco más melancólico, “nos inspiramos con el indie-pop, la música de Río de Plata, candombe, tango, hasta lo más común de ahora, la cumbia villera”, una especie de pop pero con bastantes capas y elementos entre el inglés y el español. Para el fundador, se trata de un estilo de música contemporánea hecha desde el sur del continente pero que mira al mundo entero.



Una de las características de Campo es la rotación de instrumentos y las sorpresas en cada espectáculo, que nunca se repiten pues utilizan un poco de improvisación y trabajo de reinvención en un estudio; es decir, el baterista puede ser el de percusiones, el de la primera voz el bajista y la dj primera voz, hay una mezcla de responsabilidades que hace más divertido el proyecto sobre el escenario.

Para Campodónico, refrescar cada canción por determinadas presentaciones ha hecho que el público seguidor incremente, “nosotros no repetimos el mismo show 100 veces, preferimos tardarnos poquito en ir al estudio y redireccionar el proyecto”.

La historia de Campo tiene un vínculo con el pasar de los años de los integrantes. En los noventas cuando arrancaron con El peyote asesino; después con Gustavo Santaolalla (productor reconocido del rock mexicano) se fundó Bajofondo en el 2003, con el cual durante doce años han llevado un sonido de tango electrónico contemporáneo.

“Campo nació ahí, de la amistad y del gran talento que tiene toda esta gran familia de músicos”, es un nuevo proyecto iniciado hace tres años pero que hasta este 2015 se proyectó el visitar México y comenzar su difusión, esto tras un largo proceso de integración de su país natal, sur de América y Estados Unidos.

“La verdad esto fue una idea de estudio, algo como laboratorio experimental pero ya después se fue definiendo como una banda, nos enamoró”, en su primer disco (Campo) resonó la Marcha Tropical como su presentación más fuerte una mezcla de neocumbia, tango, electrónica, rock, y un poco de pop. Mientras que para este 2015 lanzaron Remixes y Rarezas, con una producción mucho más electrónica y bailable, los uruguayos la calificaron como una propuesta de canciones sencillas en un punto pero al mismo tiempo popular con un lenguaje más poético.

Toda vez que Campo levantara de sus asientos al público presente con un juego de luces, sonidos, bailes y charlas entre canciones; culminaron satisfechos por haber recibido “tal calurosa respuesta”, lo que no dudaban observar pues algunos de los integrantes ya habían tenido experiencias con el público mexicano (especialmente con el aguascalentense), mismo que lo califican como uno de los más efusivos, sinceros y empáticos, lo que les dio mayor seguridad, al ser el primer escenario mexicano.

“La música es universal, elocuente por sí misma, la música de Campo tiene un momento de cosas universales que lo hace neutral”, desde su perspectiva, la música de esta agrupación tiene que ver mucho con México en el sentido de que es una música de frontera, que mezcla lo global con lo local y lo latino, siendo pues una visión de música Latinoamericana hasta una reivindicación de la música americana, pues a pesar de que los rangos económicos y políticos pongan siempre a Estados Unidos como el mejor en todo, la realidad es que en todo el continente hay una riqueza cultural dentro de sus estilos musicales.

“A veces estando en América ni te das cuenta del gran peso cultural que tiene la música, y más tú música o la que hacen en tu entidad”, por eso es importante que los músicos consolidados le den refresh a sus proyectos y salgan a difundir al mundo, todo lo que se tienen alrededor.

Campo reconoció que uno de sus grandes desafíos fue el recrear las canciones grabadas en un estudio, ya en el escenario frente a cientos o miles de espectadores, en un inicio la tensión le ganaba a la diversión lo que causaba un obstáculo para consolidar un vínculo pleno entre el músico y el público.

Poco a poco trabajaron en ensayos intensivos y superaron el reto se encontraron con detalles como el uso de improvisación, retroalimentación y renovación cada determinado tiempo; a partir de ahí encontraron la manera adecuada de conectarse entre grupo y con su público, “es que no queda de otra, si tú te diviertes vas a divertir al público pero si te la pasas tenso y frustrado jamás lograrás que los demás sientan gusto por lo que haces”.

A pesar de haber sido su primera presentación en Aguascalientes, Campo tuvo una gran respuesta en el Foro del Lago, decenas de personas coreaban sus canciones, lo que sorprendió a los músicos que concluyeron con agradecimientos por la apertura de los nuevos proyectos.

 

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Itzel Acero

Itzel Acero

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