Los dioses del centro y los mortales de provincia / Piel curtida – LJA Aguascalientes
30/09/2020


El pueblo quieto se alborota cuando llega el extraño de visita, ya había advertido Eduardo J. Correa en Un viaje a Termápolis, y es que ante los monótonos discursos de la gente buena y el “no pasa nada” la novedad cautiva; pero también es atractiva porque existe una pluralidad de ideas contenida en Aguascalientes, que ante la falta de espacios y voces se avoraza, es decir: se evidencia que a nuestra ciudad le falta diversidad, lo cual es fundamental en un pueblo que desee ostentarse de democrático y que desee salir del anonimato, lo cual también puede significar captación de ingresos.

Gracias a la Universidad Autónoma de Aguascalientes se han presentado personalidades de diferentes ámbitos y posicionamientos, como Pablo Latapí Sarre, Mario Molina, Ruy Pérez Tamayo, Juan Ramón de la Fuente, Granados Chapa, Juan Velázquez, Jenaro Villamil, Marcela Lagarde, Lorenzo Córdova, Solalinde, Javier Sicilia, Denise Dresser, Javier Solórzano, Ágatha Ruiz de la Prada, Karim Rashid, sólo por mencionar algunos. En sus respectivas conferencias o participaciones han abarrotado los espacios y en el caso de Mario Molina fue sorprendente el observar a un numeroso grupo de jóvenes que deseaba una foto o intercambiar algunas palabras, hasta el punto de casi estamparse sobre la camioneta que lo trasladaba. Más allá de que sean considerados o no rockstars o la gran panacea que redimirá al mundo, la exaltación que producen obedece a que en Aguascalientes, y muchos estado de provincia, no existen oportunidades de este tipo, y por otra parte los jóvenes que no tienen voz se trasladan y transforman a dichos expositores a imagen y semejanza.

Por lo general en los estados del interior de la República, sin considerar a Guadalajara y Monterrey, se consolidan estrictos discursos y posicionamientos que no dan cabida a las inquietudes de los múltiples sectores de la sociedad; a pesar de que algunas personas pueden acceder a diferentes recursos por medio de Internet o a eventos como los que realiza la Autónoma de Aguascalientes que son orientados hacia lo académico, la llegada de este tipo de personalidades llama la atención de diferentes públicos, aunque sea porque “salen en la tele”. Se debe de reconocer que estas reacciones no sólo responder a la demanda, sino porque también se evidencia el imaginario de los que están en el centro y los que estamos en la periferia, los que lo tienen todo y los que no tenemos nada: del centralismo; mientras que otros tantos ven encarnadas sus aspiraciones de empoderamiento.

El día de ayer llegó Denise Dresser a la UAA, una fila impresionante esperaba a la politóloga egresada del ITAM, hasta la clase política local tuvo que hacer fila junto a la popular. Hubo muchos aplausos desde su aparición en el escenario, incluso fue festivo el que haya informado que sus flores favoritas eran los alcatraces, y reconociendo los juegos de poder invitó a ocupar pasillos y tarima por los asistentes, en especial los jóvenes; de esta forma Dresser se transfiguró en el templete en la imagen de Jesús, el redentor, en el sermón de la montaña. Con esto no quiero menoscabar los aportes empíricos y las discusiones teóricas que ha realizado Denise Dresser en el espacio público, sin embargo, se debe rescatar lo que se hizo manifiesto en Ciudad Universitaria: una multitud de jóvenes desencantados del mundo moderno encantado, que trasladan en un tercero con exposición mediática sus inquietudes y deseos, y éste las operacionaliza.

Sin discutir la calidad y los aportes de diferentes personalidades al desarrollo de la sociedad, el traerlos a lo local es un paso para iniciar la diversificación de espacios, en los que se evidencia que existen personas informadas y con intereses más allá de lo que está cercano, pero también es menester que se geste en las “pequeñas” ciudades esa oferta, que se muestre el talento y el potencial con el que cuenta su población. Si se pugna por un discurso en el cual la clase media tiene oportunidades y donde el conocimiento y el análisis crítico deben ser la base del progreso, entonces debería ponerse en práctica y no sólo aplaudirse cuando se externa en boca de los del centro. Por ejemplo, he escuchado que siempre se enaltecen a otras instituciones de educación superior despreciando las locales, y aunque son válidos los argumentos y reconociendo que “nadie es profeta en su tierra”, me parece que de cierta forma se ha introyectado la idea que en la provincia no es posible generar empresarios, investigadores o artistas competitivos y prominentes, ¿en realidad los mejores están en el centro?, ¿o sólo falta aplicar la ingeniería que detrás de los “grandes” se ha construido para exponerlos como tales?

En Aguascalientes existen catedráticos, investigadores y artistas con gran capacidad, talento, con proyectos que incluso son reconocidos a nivel internacional por su propio gremio, sin embargo, ¿esto es suficiente? Si bien la academia no busca las mieles de la fama, me parece pertinente que las universidades reconsideren y efectúen acciones de divulgación y promoción más amplias e incluyentes y que expongan a sus académicos para evidenciar el desarrollo científico y tecnológico que se presenta en el país, pero que lamentablemente queda en la opacidad. Por otra parte, las instituciones de educación superior, en especial las públicas, deben lidiar con la erogación de recursos para la educación, el equipamiento e inversión para beneficiar a su comunidad y así llevar a cabo sus funciones sustantivas. En este tenor, al apoyar la exposición mediática de sus investigadores se invertiría en un recurso de atracción para la iniciativa privada, al evidenciarse el potencial de los trabajos universitarios; estudiantes de otras latitudes observarían a México como una opción de formación de alta calidad; y por otra parte, también se respondería a una asignatura pendiente: el extender los beneficios de la educación superior y la ciencia a la sociedad. La Ciudad de México no es todo México y las grandes personalidades no son los únicos mexicanos y mexicanas sobresalientes, ¿podremos hacer algo los que estamos en la orilla?, considero que la respuesta es afirmativa pero hasta el momento que dejemos de ver caudillos, santos y mesías e iniciemos a laboran en conjunto como ciudadanos y ciudadanas que reconocen sus problemáticas y gestan acciones para atenderlas y demandarlas.

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Twitter: @m_acevez

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