Ringo, en el salón de la Fama del Rock & Roll / El banquete de los pordioseros - LJA Aguascalientes
06/07/2022

He comentado contigo, distinguido invitado a este banquete semanal, y lo he hecho en más de una ocasión, acerca de mi postura escéptica respecto al manejo que suele hacerse en el Rock & Roll Hall of Fame, y no es que pretenda yo decirles a estos señores cómo hacer las cosas, no, de ninguna manera, ingenuo sería si lo pretendiera, además de que estarás de acuerdo conmigo en que los responsables de los ingresos de cada año tampoco me lo van a consultar, probablemente porque ni siquiera saben que existo, pero bueno, finalmente nadie, ni ellos, pueden negarme el derecho de opinar, y menos aún cuando cuento con este espacio que generosamente me otorga La Jornada Aguascalientes para poder desahogar todas mis inquietudes musicales.

Cada año, por estas fechas, vienen los cuestionamientos acerca de los nuevos ingresos, de si es justo o no, si se tardaron en lo nuevos nombramientos, de si lo merecían más otros que estos, en fin, yo recuerdo cómo muchos supuestos amantes del metal se desgarraban las vestiduras porque Kiss tardó quién sabe cuántos años en ser aceptado en esta élite. ¿Kiss?, bueno, sí, hay personas a las quienes les gusta Kiss, eso no tiene nada de malo, lo cuestionable es que intenten proponerlos como una piedra angular del metal, eso no, jamás. Mira, a mí me gustaba Kiss y tenía algunos discos, varios, de hecho; incluso aún tengo algunos discos, los dos primeros en vivo, The Elder, que es mi favorito de Kiss y no sé, algún otro por ahí, pero no puede ser siempre así, llega el momento en que se rompe el encanto, está bien si tienes 15 años y te emocionas con Gene, Paul, Peter y Ace, a mí me sucedió, como seguramente a varios de mi generación, pero después creces y no puedes seguir pensando que Kiss es una de las mejores expresiones del metal, están a años luz de la propuesta de Led Zeppelin, Black Sabbath o Deep Purple, los discos de estos tienen una fuerza, una trascendencia y una influencia que los ubica como verdaderos baluartes del género, monstruos sagrados del metal, o bueno, sin ser tan radicales, pensemos por ejemplo en Scorpions, en Iron Maiden, en Judas Priest, en U.F.O., o poniéndonos más densos, imposible no mencionar a Testament, y claro, a Megadeth, Metallica, Anthrax o Slayer, pero bueno, estoy llegando a los extremos, hay, de cualquier manera, un ejército de buenas bandas de rock pesado de una solvencia incuestionable, en cambio, los discos de Kiss no pueden aspirar a algo más que emocionar a quinceañeros.

Pero mira nada más en dónde ando, ya ves cómo soy de disperso y siempre termino por desviarme del tema, en fin, vamos a retomar el camino. El objetivo de las presentes líneas es el de platicar contigo acerca del reciente ingreso al Rock & Roll Hall of Fame del baterista de The Beatles, Ringo Starr. Él ya había ingresado con los Beatles hace ya algunos años, pero ahora lo hace en su producción solista, esto me ha llevado a una revisión de mis discos de Ringo creados en solitario y recordar algunas de aquellas buenas canciones que durante los años 70 le dieron una incuestionable presencia en la competida escena de esa época en donde había cualquier cantidad de excelentes producciones musicales, estarás de acuerdo conmigo en que esta década, junto con la anterior, fueron dos de las más generosas en propuesta, en talento, en creatividad, en virtuosismo, incluso, los cuatro Beatles en sus respectivas carreras solistas ofrecieron en los 70 sus mejores discos, ninguno de ellos superó en producciones más recientes lo que a habían hecho en este decenio y Ringo no fue la excepción, de hecho, lo que Richard Starkey ha hecho recientemente, es trabajar una fórmula que definitivamente no le va a fallar, hacerse acompañar de su All Stars Band, y en serio que son verdaderas estrellas, y tocar algunas de aquellas viejas canciones que siempre queremos escuchar, además del plus de poder también disfrutar de algunas de las canciones de las estrellas que le acompañan, entre ellas, Billy Preston que, por cierto, trabajó con The Beatles en la grabación de Let it Be, Clarence Clemons, el saxofonista de la E Street Band de Bruce Springsteen y que falleció ya hace algunos años. Rick Danko y Levon Helm, bajista y baterista de The Band, aquella asociación musical que durante algún tiempo fungió como la banda de Bob Dylan. Joe Walsh, guitarrista de James Gang, y más tarde, de 1976 a 1981, integrante de The Eagles. Nils Lofgren es reconocido por su muy exitosa carrera solista, pero imposible ignorar sus trabajos realizados con la E Street Band de Springsteen o con Neil Young. En fin, el reclutamiento que hace Ringo de estas inmensas luminarias del rock nos permite, además de disfrutar de su propia música, encontrarnos de frente con la música de todos estos legendarios roqueros que lo acompañan en sus giras, y todo por el mismo boleto.

Quienes acompañan a Ringo Starr en este ingreso al Salón de la Fama del Rock & Roll son Paul Butterfield Blues Band, Joan Jett & The Blackhearts, Green Day, Lou Reed, Stevie Ray Vaughan and Double Trouble y Bill Withers.

Hace unas semanas platicaba con un gran amigo, Luis Trejo, sobre el que suponemos tardío ingreso de Ringo a esta élite de convocados. Él fue quien me sugirió escribir lo que ahora tú amablemente estas degustando, así que a tu salud, mi estimado Luis, a tu salud sirvo a la mesa el presente banquete.

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