Opinión

Pronósticos a la baja / Desde Aguascalientes

El día de hoy inicio mi colaboración enviando un sentido abrazo de solidaridad a la familia y amigos de Juan Molinar Horcasitas, que falleció el pasado 21 de mayo. Juan Molinar fue un hombre de honestidad intelectual que trabajó incansablemente en el Partido Acción Nacional. A sus 59 años fue víctima de una enfermedad incurable, la ELA -esclerosis lateral múltiple-. Juan fue director del IMSS y secretario de Comunicaciones y Transportes en el sexenio del presidente Felipe Calderón. También fue de los más cercanos durante la campaña de éste para llegar a la presidencia de la República. A pesar de ello tuvo en enero de este año diferencias que fueron desahogadas en la prensa a través de sendas cartas, que dieron pauta para que nos diéramos cuenta de su independencia intelectual. Descanse en paz.

En materia económica esta semana hemos recibido noticias negativas. El Banco de México, a través de su presidente, Agustín Carstens, ha modificado su pronóstico de crecimiento económico a la baja, y así de 3 a 4% de crecimiento lo redujo de 2 a 3%. Asimismo, la Secretaría de Hacienda también modificó su predicción de 3.2 a 4.2% a 2.2 a 3.2%. Esto nos indica que el mercado interno sigue desarrollando una debilidad ahora muy preocupante; si bien el subsecretario de Haciendo salió al paso a decir que el crecimiento fue por arriba de las predicciones de los expertos, lo cierto es que esas predicciones se basan en la tendencia que se está percibiendo, pues mientras nuestro crecimiento va a la baja, la producción petrolera sigue también en un tobogán muy peligroso, y ahora que hay una recuperación en el precio del barril a nivel internacional, si bien muy modesto, también es cierto que las exportaciones han bajado de manera drástica y a pesar que el sector energéticos no da una, no se ve que el Gobierno Federal esté pensando en tomar medidas para hacer cambios, tanto en Pemex como en la Secretaría de Energía. Si los mexicanos no siguiéramos pagando la gasolina más cara de América, las finanzas nacionales se verían afectadas de manera muy importante. Es increíble que en nuestro país tenemos programas y presupuesto para incentivar la productividad pero en el área más estratégica del país no hacemos nada para revertir la catástrofe que se está gestando.

Por otro lado, lo que sí está subiendo de manera preocupante es la deuda externa. En diciembre de 2014 llegó a 145 mil 287 millones de dólares. Tomemos en cuenta que la deuda bajó durante los dos sexenios panistas y hoy volvemos a una espiral preocupante, pues la deuda, comparada con el 2013 que ya era alta, fue mayor por 14 mil 335 millones de dólares, y a enero de 2015, o sea en un solo mes, subió a 152 mil 369 millones de dólares, o sea seis mil 751.6 millones de dólares, lo que es un 4.6% más contra diciembre de 2014. Este año se calcula que de intereses se pagarán 12 mil 318 millones de dólares, que es el doble del año pasado. Esta deuda se divide en 57% a amortizaciones de créditos directos y pasivos pidiregas, 22% vencimientos deuda de mercado de capitales y el 21% de amortizaciones de líneas vinculadas a comercio exterior y movimientos de deuda con organismos financieros internacionales.

De tal manera que los diputados que sean elegidos el próximo 7 de junio deberán tener muy claro que esta semana el riesgo país de México se elevó de nueva cuenta, lo cual nos indica que los intereses a nueva deuda serán más altos, y que será más difícil conseguirlos en buenas condiciones. Así que deberán analizar lo que aprueben, y sobre todo qué tipo de presupuesto podrán estructurar o les enviará la Secretaría de Hacienda para que el país pueda enfrentar estos tiempos difíciles y retomar el crecimiento y la racionalidad fiscal que se ha perdido estos dos años.

Así que este 8 de junio, un día después de las elecciones, comenzaremos a ver la realidad económica que viviremos en el futuro.

Después de la jornada electoral este país enfrentará retos en los que sólo con trabajo, unidad y creatividad, así como con un combate frontal a la corrupción y a la impunidad, podremos superarlos.

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Felipe González González

Felipe González González

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