Confianza purificadora / Martín Orozco Sandoval en LJA - LJA Aguascalientes
26/05/2022

Es indudable que en la historia de México la democracia ha tenido avances sustanciales, derivado de la constante lucha por quienes representan las distintas fuerzas políticas y sociales en el país en busca de ocupar los espacios de participación y representación que legítimamente les corresponden.

En el proceso por alcanzar la anhelada igualdad de la sociedad, hay que precisar que no ha habido episodios de la casualidad ni canonjía de los gobiernos. Basta recordar que el enquistamiento de grupos políticos por el poder constituye una amenaza permanente a la democracia.

Contra ellos merece prevalecer un frente común de los ciudadanos, aun y aunque parezca por momentos que la frustración se apodera del ánimo social ante la indiferencia, la intolerancia y la imposición de quien se vuelve autoridad.

Antes de disponerme a escribir esta colaboración editorial, hacía una reflexión sobre el México que construimos para nuestros hijos y nietos. Sobre el tipo de nación que están recibiendo y cómo perciben nuestro nivel de política. El panorama para ellos es complicado en todo sentido y un tanto decepcionante.

Los adultos y la clase política han logrado permear la desconfianza a un nivel que hará que se trascienda en la historia como la generación de la corrupción y del abuso. Lamentablemente el sello distintivo de la política actual no es de hacer buenas obras.

Reiteradamente he señalado que el problema actual de nuestro país es la falta de confianza de los mexicanos hacia sus autoridades y las instituciones. Condición muy preocupante en la definición de un país justo.

Coincido ampliamente con el postulado de la filósofa española Victoria Campos, en el sentido de que la democracia necesita de una virtud: la confianza. Agrega que sin su construcción no puede haber una auténtica democracia.

Es así que insisto en que es urgente que nuestros gobiernos se dediquen a dar marchas forzadas por recuperar esa confianza que hoy la sociedad les ha perdido.

Entiendo que para ello no existen fórmulas mágicas sino prácticas fundamentales que se basan en el trato directo y cercano a la gente. Con la consideración y solución a sus necesidades elementales. Ejerciendo la honestidad, la transparencia y la ética en todo proceso de gobierno y en no olvidar que las familias y la sociedad en su conjunto son fundamentales para la toma de decisiones.


En esta época ya no tienen cabida las posturas dictatoriales. Hemos caminado lo suficiente para no retroceder en los sistemas de gobierno que callan al que difiere. Nuestros canales de comunicación son tan amplios que deben dar oportunidad a que todas las voces se escuchen.

El reclamo social y no sólo el sistema de partidos debe perfeccionar la democracia. Considero necesario dar todo el poder al pueblo si es que verdaderamente queremos hacer de México un país libre en la pluralidad.

Entre los decepcionados, continuamente les escuchamos decir que el pueblo tiene el gobierno que merece. Una expresión que es válida en parte, porque es la indiferencia, la resignación y la falta de responsabilidad civil lo que ha logrado que algunos grupos políticos busquen perpetuarse en el poder.

No hay que olvidar que nuestra sociedad ha demostrado madurez para avanzar en la transición política. Ejemplos tenemos en todo el territorio donde se ha dado la alternancia en los diferentes órdenes de gobierno.

Sólo requerimos una democracia de mayor participación a fin de contribuir a lograr gobiernos de calidad.

Ahí radica la importancia de los procesos electorales, como el que estaremos viviendo el próximo domingo 7 de junio con la definición de nuestros próximos legisladores federales.

Tenemos una cita que cumplir en las urnas y decidir de manera responsable y consciente por quienes nos representarán en el Pacto Federal.

Lo peor sería que el abstencionismo estuviera definiendo a las autoridades. El dejar de votar o anular el voto no representan el arma efectiva que castiga a los malos gobiernos. Por el contrario, sólo le da fortaleza a quienes incluso se valen de las armas antidemocráticas para conseguir el propósito.

En la cuenta regresiva al 7 de junio, reitero mi llamado al voto útil. A que todos demos ejemplo de democracia y de compromiso con la nación, decidiendo por quien consideren porta el proyecto que logrará que este país prospere. Reitero mi invitación a confiar en los candidatos de Acción Nacional, Arlette Muñoz, Gerardo Salas y Jorge López.

 


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