El voto nulo carece de efectos y repercusiones reales - LJA Aguascalientes
29/11/2022

  • En 2009 el voto nulo produjo la sobrerrepresentación del PRI en la Cámara de Diputados
  • La última elección intermedia tuvo que quitarle 26 diputados al PRI para redistribuirlos
  • Legislar sobre el voto nulo sigue siendo un tema pendiente y carente de voluntad política
  • Votar o abstenerse benefician la concentración del poder: Griselda Macías Ibarra

 

Ante el reciente debate respecto a las implicaciones de la anulación del voto, los académicos han tenido importantes diferencias para distinguir los efectos y realidades de recurrir a dicha manifestación. Existen diversas versiones en torno a las implicaciones del voto nulo, desde aquellas que lo defienden como forma de presión, hasta aquellas, asumidas como realistas, donde se establece que al no encontrarse legislado carece de efectos y repercusiones legales y reales.

Griselda Alicia Macías Ibarra, catedrática investigadora del Departamento de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), recordó que el voto nulo no tiene efectos directos ante el sistema político, ya sea desde su línea electoral o de partidos. “En el diseño legal no existe una distinción que permita valorar el voto nulo, ya que desde el momento en que son contados dichos sufragios no existe una diferenciación entre votos nulos como forma de expresión y votos nulos por error”.



 

Desde 2009, detalló, ha servido como un síntoma de falta de legitimidad de los partidos; sin embargo, sus implicaciones han tenido efectos más negativos que positivos, ya que si bien sus promotores han defendido sus resultados a través de las candidaturas independientes y la reelección, la tendencia da cuenta de una legislación insuficientemente para garantizar que tenga un efecto real ante los partidos; por lo cual resulta indispensable que se tome en cuenta la importante reducción de prerrogativas y puestos de representación proporcional, entre otros esquemas que afecten a los propios partidos.

Macías Ibarra se remontó a la citada elección de 2009, donde los cerca de un millón 800 mil votos se tradujeron en la sobrerrepresentación legislativa del PRI, partido que se vio beneficiado ya que las fórmulas de distribución, tal y como se mantienen actualmente, dejan de lado los votos nulos, así como a los partidos que no alcanzaron el umbral y a los candidatos no registrados; generando así un nuevo total para la repartición de los puestos de representación proporcional en la Cámara de Diputados. Esa situación, agregó, obligó al entonces Instituto Federal Electoral (IFE) a restarle 26 diputaciones al PRI para ser repartidas entre el resto de los partidos políticos.

Votar nulo o abstenerse, consideró, beneficia la concentración del poder y el bipartidismo, ya que históricamente el PRI y PAN han dado cuenta de contar con una mayor estructura territorial en los estados dada su existencia por más de 50 años, lo que les asegura un voto denominado “duro”, compuesto por militantes y ciudadanos que, pese a la situación que sea, forman parte de una cultura arraigada de identidad con el partido.

Aunque aceptó que sirve como forma de manifestación ante el hartazgo hacia los partidos políticos y las nulas opciones a elegir, la también consejera del INE en el estado aseveró que el voto nulo, como última opción, debe desprenderse de un proceso de información, donde el elector sepa las repercusiones de dicha decisión y no sólo se sume a una campaña difundida en las redes sociales.

La investigadora de la UAA reconoció que la disyuntiva es difícil de considerar, ya que ir a votar y anular también cuenta como participación electoral, lo mismo que sucede cuando se refleja la abstención, al desconocerse si es por apatía, flojera o descontento. Sin embargo, reiteró la necesidad de legislar sobre los efectos del voto nulo para que también se establezca el número de votos nulos que se desprenden de un error y aquellos que son intencionalmente reflejados; una posible reducción de cargos de representación según el porcentaje de votos nulos; el impacto presupuestal y de acceso a tiempos en radio y televisión; y agregar la necesaria suma de la implementación de la revocación de mandato y la rendición de cuentas. “Lo que se tiene que promover es un voto informado, para que sean los ciudadanos, de manera consciente, quienes decidan… Los ciudadanos son inteligentes, la sociedad civil ha rebasado a los partidos y las instituciones y seguirá buscando otras vías de expresión y participación”.

 



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