De toda la música… ¿Toda? ¿En serio? / El Banquete de los Pordioseros - LJA Aguascalientes
26/05/2022

Es muy común, creo que no me dejarás mentir, que cuando le preguntas a alguien que qué tipo de música le gusta, en un porcentaje muy elevado, la respuesta será “de toda”, ¿te has puesto a reflexionar en lo falso, vago e irresponsable de semejante respuesta? Yo todavía no conozco a nadie que pueda presumir de conocer toda la música, a nadie, así, categóricamente, entonces, dime, ¿cómo es posible que te guste algo que no conoces? Estarás de acuerdo conmigo que para que algo te guste, o no te guste, sea música o cualquier cosa, primero debes conocerlo. La última vez que alguien me dio semejante respuesta, tuve que cuestionarle con toda la fuerza de mi irreprimible pasión por la música, ¿te gusta toda la música?, ¿escuchas de todo?, bien, entonces dime qué opinas del disco Zarathustra de Museo Rosenbach, o ¿qué opinión te merece el Bitches Brew, obra maestra de Miles Davis?, o bien, ¿qué opinas del sonido de Le Orme después de que su tecladista original, Tony Pagliuca fue sustituido por Andrea Bassato y Michele Bonn? O bien, dame tu opinión de grupos como Esperanto, Trace, Faust, Arena, o cómo te gusta más Chico Corea, con la Electric o la Acoustic Band, o dime si estás de acuerdo conmigo en afirmar que Eugen Jochum es el mejor intérprete de las sinfonías de Bruckner y de no ser así, ¿a quién propones? O quién es tu favorito al frente de la Filarmónica de Berlín, ¿el doctor Furtwangler?, ¿o el pequeño K, como se refería despectivamente el gran Wilhelm Furtwangler a von Karajan?, o posiblemente te guste más Claudio Abbado, no sé, dame tu opinión.

Y la respuesta siempre es la misma: “¿qué?, de qué me estás hablando, no conozco nada de eso que tú me dices”, ¿entonces?, pregunto yo, me dijiste que te gustaba de todo, ¿no?

No te puede gustar de todo, simplemente porque no conoces de todo, ¿de acuerdo? En lo que a quien esto escribe respecta, tengo muy claro que es lo que no me gusta, y si en alguna ocasión has cruzado conmigo un par de palabras acerca de música , sabrás perfectamente que detesto, vomito, desprecio con toda la fuerza de mi pasión, que es mucha, toda esa cacofonía, ese bodrio excesivamente maloliente cuyo hedor insulta los encantos de la verdadera música, de su majestad la música, y bien sabes que me refiero a la música ¿música? de banda, o la grupera (qué nombres tan ridículos, ¿no te parece?) y toda esa basura desechable que corroe los oídos y que únicamente obedece a criterios estrictamente comerciales ignorando por completo todo interés de orden artístico.

En alguna reunión de carácter social, de hecho en varias, no falta quien, seguramente con la única intención de tener una amena conversación, me pregunta si en realidad soy tan radical en mis apreciaciones musicales, si realmente soy tan intolerante con lo que considero, inobjetablemente, mala música, y claro, mi respuesta siempre es la misma, “sí, soy categóricamente intolerante ante todo eso que es perecedero”. Es cierto que hay música que no me gusta, pero bueno, puedo tolerar, es decir, no me ofende, pero otra, por Dios, ni me la pongas enfrente porque realmente me siento ofendido, y si tú, invitado a degustar de este banquete me conoces aunque sea un poco, sabes a qué vicios auditivos me refiero.

En esas mismas reuniones que te platico a alguien por ahí se le ocurre decirme que debo escuchar de todo, me da mucha risa, como si tuvieran algún tipo de autoridad para decirte eso. Bueno, con lujo de paciencia y, claro, de tolerancia, les pregunto: “y tú, ¿sí escuchas de todo?”, la respuesta, por supuesto, es afirmativa, y luego viene todo ese cuestionamiento con el que inicié este banquete: “si has escuchado de todo, entonces conoces bien la obra de Karlheinz Stockhausen, o de Witold Lutoslawski, de Christoph Penderecki o de Edgar Varese. Por supuesto que tienes una opinión de la música de Frank Zappa o de Klaus Schulze, dices que escuchas de todo, ¿o no?”, después de verlos graciosamente con su cara de ¿what?, se hace necesario decirles: “¿no eres tú, entonces, quien debe escuchar de todo?, yo conozco más música que tú”.

Es decir, ¿con qué criterio puedes definir con precisión qué es lo que te gusta y qué no, y de qué manera justificas esos gustos? Si es sólo por lo que escuchas en la radio, sin duda tu criterio no está fundamentado en argumentos muy sólidos.

De acuerdo, hay que escuchar de todo con el objeto de conocer de todo, y en función de una buena orientación musical poder definir, con total conocimiento de causa, qué es lo que me gusta y qué no me gusta, el problema es ese, la falta de un verdadero conocimiento de causa.

Hoy en día no tenemos justificación para no acceder a esa otra música que carece de reflectores, antes sí, lo sabes, era más complicado, sólo contábamos con lo transmitido a través de las ondas hertzianas y eso, claro, es muy limitado, al menos en Aguascalientes en donde la radio ha renunciado a una barra de programación inteligente y ambiciosa, salvo, por supuesto, Radio Universidad que tiene producciones verdaderamente convincentes.

Para terminar, quiero pedirte algo, si alguna vez coincidimos en una reunión, no se te ocurra señalarme con dedo acusador por mi intolerancia hacia la mala música, mucho menos se te ocurra sugerirme que debo escuchar de todo, ¿sí?


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3 thoughts on “De toda la música… ¿Toda? ¿En serio? / El Banquete de los Pordioseros

  1. Así como es difícil vivir con alergia al sol, que complicada debe ser tu vida cuando, viviendo en México, la música grupera te corroe los oídos. Que triste debe ser tu vida cuando recibes mentadas de madre cada que pasa un auto con esa música, o una moto itálika, o la oyes en el autobús, o en una boda, en la tienda de la esquina, en la feria, en la cantina, el restaurante, la casa de la tía, el cumpleaños del sobrino, en comerciales, promocionales, tortillerías o en tu misma casa porque el vecino está lavando su carro, y todo porque afirmas que esa música te ofende.
    A mi tampoco me gusta la música grupera, pero no sufro cuando, en situaciones fuera de mi control, me veo forzado a escucharla. No se me caen los oídos ni me ofende porque afortunadamente no tengo (como los alérgicos al sol) ese defecto físico o mental que tú tienes… que triste, que difícil, que complicada debe ser tu vida.

    1. A quien contesta que le gusta todo en realidad no le gusta nada. Lo que quiere decir sin darse cuenta es que no ama la música. Oye lo que sea como ruido de fondo pero no escucha nada en realidad.

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