Opinión

La terrible inmovilidad política / Enredos financieros

Estimado lector, el día de hoy, aguantando el vendaval político financiero del país, estamos ante la terrible situación de la inmovilidad política que tiene el gobierno desde hace ya tiempo, y que está haciendo implosión en estos momentos.

Como si jugáramos a los “engarrotados” o a las “estatuas de marfil”, de la misma manera la clase política del país está sin moverse. Hace varias décadas, el líder vitalicio de la central obrera, la CTM, Fidel Velázquez, dijo que “el que se mueve no sale en la foto”, con referencia a que nadie podía hacer nada sin que fuera ordenado por el presidente de la República. Actualmente pareciera que regresamos al pasado, ya que nadie se mueve cuando URGE que se tomen acciones de forma importante, y que desafortunadamente, el no hacer nada perjudicará al país y sobre todo a sus ciudadanos.

Vayamos por partes.

El primero o primeros que no se mueven y no se les ve que hagan algo al respecto a pesar de que se les viene encima la situación mundial son el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, ambos por situaciones relacionadas, pero muy diferentes. Agustín Carstens ha rehuido a los medios y a los escaparates que tanto le gustan, cuando más lo necesitamos. Los cambios políticos y financieros que tiene el mundo a través del debilitamiento de la Unión Europea cada vez más ante una posibilidad de arreglo con Grecia, que es el menos malo de todos, y está afectando de manera importante el tipo de cambio de México, y se ha permitido de manera perversa que éste alcance ya los cerca de 16.20 pesos por dólar en interbancario. ¿Qué va a pasar, sr. Carstens, cuando la Fed aumente su tasa de referencia en el mes de septiembre u octubre, y eso provoque de manera automática que las inversiones regresen a esta nación y por ende, el tipo de cambio vuelva a tambalearse. Es probable, que para el mes de septiembre, finales, o principios de octubre, si Agustín Carstens no hace nada para remediarlo, el tipo de cambio alcance los 17.00 pesos por dólar. ¿Qué espera? Por otro lado, la joya de la corona peñista siempre ha sido la reforma energética, la cual, iba a dar recursos suficientes al país y que esto se traduciría en una reconversión de los ingresos tributarios y ahora sí, el país podría ser autosuficiente fiscalmente hablando, además de una reforma fiscal que ha buscado (pero no ha logrado) que todos contribuyan con sus impuestos. La catástrofe de la Ronda Uno, donde sólo dos de los catorce posibles pozos petroleros que se estaban licitando y de donde el gobierno esperaba obtener más recursos y los cuales estaban etiquetados ya, de hecho, los escenarios más pesimistas era que sólo se adjudicaría la mitad. No se logró ni esa meta pesimista. Nunca vio el gobierno mexicano que el nuevo entorno petrolero, en donde todos quieren vender, hasta Irán, ha bajado el precio del petróleo, y si a eso le sumamos la situación de que las energías alternativas cada vez tienen mayores coberturas y abaratamiento de dicha tecnología, el gobierno debe repensarse pero YA sobre su política energética. ¿Qué hizo Videgaray y compañía? Decir que no fue un fracaso, que se espera en la siguiente ronda una mayor participación, y minimizar el desarrollo de nuevos competidores como Irán y Cuba, no hace mas que seguir en la inmovilidad.

Por otra parte, tenemos la inmovilidad del mismo presidente de la República. Sigue de gira hablando del “mexican moment”, momento que se perdió en el tiempo y que ahora busca más que publicidad acciones, ya que no es posible que económica y financieramente el país solamente nade de muertito por un lado, y por el otro la inseguridad sea tan rampante y terrible como la hemos tenido hasta la fecha.

La fuga del Chapo Guzmán sólo nos da a conocer la realidad que tenemos como país. Si bien es cierto se le había hecho preso, nunca se desmanteló su poder en la organización como estuvieron presumiendo los políticos. Se considera que la fuga del narcotraficante costo entre actos de corrupción y contubernio, así como el túnel entre 20 y 30 millones de dólares. ¿Cómo se movieron en nuestra economía esos recursos, sin que nadie se percatara?

Somos el hazmerreír político, y nuestro presidente y su gabinete lo único que hace es quedarse callado y no moverse.

 

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José de Jesús González Serna

José de Jesús González Serna

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